Habían pasado tres días desde el último ataque.
La ciudad comenzaba lentamente a reconstruirse.
Los demonios habían desaparecido.
Los portales permanecían cerrados.
Pero todos sabían que aquello no había terminado.
Eryn entrenaba junto a Aren y Liora cuando una presencia atravesó el cielo.
No fue una explosión.
No fue un portal.
Fue simplemente...
presión.
Los árboles se inclinaron.
Las ventanas de la ciudad vibraron.
Los animales huyeron.
Eryn levantó la cabeza.
—¿Qué es eso?
Aren dejó de entrenar.
—No lo sé.
Liora cerró los ojos.
Intentó sentir la energía.
Y palideció.
—Hay alguien aquí.
—¿Quién?
—No lo sé.
Entonces una voz atravesó la ciudad.
"¡KAEL!"
Todos quedaron inmóviles.
Kael salió de su casa.
Miró hacia el horizonte.
Allí estaba.
Un hombre caminando lentamente.
Cabello largo.
Armadura oscura.
Una cicatriz atravesándole el rostro.
No parecía demonio.
No parecía humano.
No parecía pertenecer a ninguna raza conocida.
Simplemente caminaba.
Como si el mundo le perteneciera.
Eryn corrió hacia Kael.
—Papá.
Kael no apartó la mirada.
—Quédate atrás.
—¿Quién es?
—No lo sé.
El hombre sonrió.
—¿Así que este es el famoso Fundador?
Kael levantó una ceja.
—¿Y tú quién eres?
—Me llaman Vhalor.
Aren susurró:
—¿Vhalor?
Liora lo miró.
—He escuchado ese nombre.
—¿Dónde?
—En historias antiguas.
Eryn se acercó.
—¿Qué dicen?
Liora respondió:
—Que nadie ha podido matarlo.
Silencio.
Vhalor sonrió.
—Finalmente alguien me recuerda.
Kael caminó hacia él.
Eryn intentó detenerlo.
—¡Papá, no!
Kael siguió caminando.
—¿Qué?
—¡Es demasiado fuerte!
Kael se detuvo.
Miró a su hijo.
Y sonrió.
Una sonrisa tranquila.
La sonrisa que Eryn había comenzado a reconocer.
—¿Demasiado fuerte?
Eryn apretó los puños.
—¡Sí!
Kael miró nuevamente a Vhalor.
—Entonces será divertido.
Eryn gritó:
—¡Papá!
Kael soltó una pequeña risa.
—Eryn...
Se acomodó el abrigo.
—La muerte no puede morir.
Y desapareció.
El combate
Vhalor lanzó el primer ataque.
Kael bloqueó.
BOOOOOOM.
La onda expansiva atravesó las montañas.
Eryn tuvo que cubrirse.
Aren levantó una barrera.
—¡¿Qué demonios fue eso?!
Kael apareció detrás de Vhalor.
Golpe.
Vhalor bloqueó.
Contraataque.
Kael esquivó.
Rodillazo.
Vhalor salió despedido.
Cayó.
Se levantó.
Sonrió.
—Interesante.
Kael también sonrió.
—Tú tampoco eres normal.
Vhalor atacó nuevamente.
Esta vez ambos desaparecieron.
Los espectadores solamente podían escuchar los impactos.
BOOM.
BOOM.
BOOM.
Montañas enteras comenzaron a fracturarse.
Eryn miraba sin poder creerlo.
No podía seguirlos.
No podía entender sus movimientos.
No podía siquiera sentirlos correctamente.
Y entonces...
Vhalor atravesó a Kael con un ataque.
Eryn gritó:
—¡¡PAPÁ!!
Kael cayó.
Silencio.
Eryn comenzó a correr.
—¡PAPÁ!
Vhalor observó el cuerpo.
—Terminó.
Pero entonces...
Kael se levantó.
La herida comenzó a desaparecer.
Vhalor quedó inmóvil.
—...
Kael limpió la sangre de su boca.
—¿Eso era todo?
Vhalor sonrió.
—Ahora entiendo.
Kael levantó la mirada.
—¿Qué?
—Tú tampoco puedes morir.
Kael sonrió.
—Te tomó bastante tiempo.
La batalla continuó.
Vhalor destruía.
Kael regeneraba.
Kael atacaba.
Vhalor resistía.
Parecía una pelea que no podía terminar.
Hasta que Kael cambió su estrategia.
Dejó de enfrentarlo directamente.
Comenzó a moverse.
Esperó.
Observó.
Leyó cada movimiento.
Eryn comprendió algo.
Su padre no estaba intentando ganar por fuerza.
Estaba buscando el momento exacto.
Vhalor lanzó otro ataque.
Kael desapareció.
Apareció detrás.
Un golpe.
Después otro.
Después uno final.
BOOOOOOM.
Vhalor cayó.
Intentó levantarse.
No pudo.
Kael permaneció frente a él.
—No eres inmortal porque seas invencible.
Vhalor lo miró.
—Entonces...
¿cómo puedes matarme?
Kael levantó su espada.
—Porque ser inmortal no significa que no puedas ser derrotado.
Un último movimiento.
Silencio.
Vhalor cayó.
Eryn quedó completamente inmóvil.
Aren abrió la boca.
—Lo...
lo derrotó.
Liora miró a Kael.
—Así de fácil...
Kael envainó su espada.
—No fue fácil.
Miró a Eryn.
—Solo sabía qué hacer.
Eryn se acercó lentamente.
—Papá...
Kael sonrió.
—¿Sí?
—Estás loco.
Kael soltó una carcajada.
—Eso ya lo sabías.
Pero aquella victoria...
sería diferente.
Porque mientras Kael se alejaba...
algo comenzó a suceder.
El cuerpo de Vhalor desapareció.
No dejó cenizas.
No dejó sangre.
No dejó energía.
Simplemente...
desapareció.
Kael se detuvo.
Frunció el ceño.
—Eso no debería pasar.
Eryn se acercó.
—¿Qué ocurre?
Kael miró el lugar donde había caído Vhalor.
—No murió.
—¿Qué?
Kael permaneció serio.
—Alguien como nosotros no desaparece así.
Eryn sintió un escalofrío.