Fundador :la nueva vida

Capítulo 13 Lo que Kael olvidó

La ciudad todavía estaba cubierta de humo.

Los demonios se habían retirado.

Los portales habían desaparecido.

Pero nadie celebraba.

Todos seguían pensando en aquella figura que había aparecido en el cielo.

Y, sobre todo...

en la imagen.

Aquella figura desconocida detrás de Kael.

Eryn caminaba junto a su padre.

Durante varios minutos ninguno dijo una palabra.

Finalmente Eryn habló.

—Papá.

—¿Sí?

—La imagen que vimos...

Kael siguió caminando.

—Lo sé.

—¿Realmente no recuerdas a ese hombre?

—No.

—¿Ni siquiera un poco?

Kael negó.

—No.

Eryn frunció el ceño.

—Pero tú recuerdas la batalla contra Aether.

—Sí.

—Recuerdas a los Apóstoles.

—Sí.

—Recuerdas la batalla contra Nirax.

Kael se detuvo.

—Algunas cosas.

Eryn lo miró.

—Entonces, ¿cómo puedes olvidar a alguien que estaba allí?

Kael observó el cielo.

—Porque hay recuerdos que no desaparecen de golpe.

—¿Entonces?

—A veces...

solo quedan fragmentos.

Llegaron a casa.

Lyra esperaba en la entrada.

Cuando vio a Kael, corrió hacia él.

—¡Kael!

Lo abrazó.

Kael la recibió con una sonrisa.

—Estoy bien.

Lyra lo miró seriamente.

—¿Seguro?

—Sí.

—No me mientas.

Kael sonrió.

—No estoy herido.

Lyra apoyó la frente contra la suya.

—No hablaba de eso.

Kael guardó silencio.

Eryn observó la escena.

Aquello era justamente lo que no encajaba con las historias.

La forma en que sus padres se miraban.

La confianza.

El cariño.

No parecía una relación construida por obligación.

Parecía...

amor.

Esa noche...

Kael no pudo dormir.

Se encontraba sentado en el jardín.

Mirando su brazo.

La marca.

La misma marca que había aparecido durante su enfrentamiento contra Aether.

Kael pasó los dedos sobre ella.

—Aether...

Recordaba el combate.

Recordaba el poder.

Recordaba haber llegado al límite.

Recordaba la decisión que tomó.

Pero había algo extraño.

Una pequeña parte de aquella batalla estaba borrosa.

No el comienzo.

No el final.

Un instante intermedio.

Kael cerró los ojos.

Intentó recordar.

Nada.

Entonces...

una imagen apareció.

Aether frente a él.

Los dos estaban exhaustos.

El mundo alrededor estaba destruido.

Aether levantaba su arma.

Kael hacía lo mismo.

Pero entonces...

la imagen cambió.

Una tercera presencia.

No detrás de ellos.

No observándolos desde lejos.

Dentro del campo de batalla.

Kael abrió los ojos.

—No...

La visión desapareció.

Se levantó inmediatamente.

Su aura se extendió por el jardín.

Lyra apareció en la puerta.

—¿Kael?

Kael respiró profundamente.

Su aura desapareció.

—Estoy bien.

—¿Qué viste?

Kael la miró.

—Un recuerdo.

Lyra se acercó.

—¿De la batalla?

—Sí.

—¿Qué recuerdo?

Kael permaneció en silencio.

—No lo sé.

Al día siguiente...

Eryn, Aren, Liora y Selene fueron llamados nuevamente a la Academia.

Pero esta vez...

no había entrenamiento.

El director había preparado una sala privada.

Sobre la mesa había varios objetos recuperados de la batalla del día anterior.

Entre ellos...

un fragmento de cristal negro.

Eryn lo observó.

—¿Qué es?

El director respondió:

—Lo encontramos donde apareció aquel portal.

Liora se acercó.

—Tiene energía residual.

Aren extendió la mano.

—Déjame verlo.

El cristal reaccionó.

FSSSSHHH.

Una imagen apareció.

No era una ilusión.

Era un recuerdo almacenado.

Los cuatro observaron.

Kael.

Aether.

La batalla.

Todo coincidía con los registros conocidos.

Hasta que...

Aether gritó:

—¡KAEL!

Kael giró.

Y por una fracción de segundo...

una sombra atravesó el campo de batalla.

No atacó.

No habló.

Simplemente pasó.

Después desapareció.

La imagen terminó.

Eryn quedó inmóvil.

—Eso...

Liora negó con la cabeza.

—No puede ser.

—¿Por qué?

—Porque este registro fue creado durante la batalla.

Aren preguntó:

—¿Entonces?

Liora miró a Eryn.

—Eso significa que la figura realmente estaba allí.

Eryn sintió un escalofrío.

Pero entonces recordó algo.

—Mi padre dijo que no la recuerda.

Selene respondió:

—Entonces quizá...

—¿Qué?

—Quizá no fue su memoria la que falló.

Todos quedaron en silencio.

—Quizá alguien hizo que la olvidara.

Mientras tanto...

Kael se encontraba frente a un enorme lago.

Había ido solo.

No porque tuviera miedo.

Sino porque necesitaba pensar.

Cerró los ojos.

Recordó su juventud.

Orion.

Aether.

Lyra.

Los Apóstoles.

El Universo.

Nirax.

El Réquiem.

Su hijo.

Todo estaba allí.

Pero aquel fragmento...

seguía faltando.

Kael abrió los ojos.

—No importa quién seas.

Su aura comenzó a elevarse.

El agua del lago comenzó a temblar.

—Si estuviste allí...

te encontraré.

La presión aumentó.

No era la explosión de un joven buscando demostrar su fuerza.

Era algo mucho más aterrador.

Control absoluto.

Kael apagó su aura de inmediato.

—Pero no voy a perseguirte.

Miró el reflejo del cielo.

—Tú vas a venir por mí.

Y así fue.

Esa misma noche...

una figura apareció en las afueras de la ciudad.

No atacó.

No destruyó nada.




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