Mi padre

El accidente de mi padre

En las fiestas, ya fuera la noche del 24, el 25 al mediodía, la noche del 31de diciembre o el mediodía del 1o de enero, íbamos a lo de mi tío Raúl.

Cuando yo tenía unos 18, fuimos a almorzar, como habíamos hecho tantas veces. Creo que fue un 25 de diciembre, pero no estoy segura. Sí recuerdo que era de día, tal vez eran las 2 de la tarde.

Ese día pasaría algo diferente a lo usual y que nadie se podía haber imaginado.

Al irrnos, mi padre cruzó la primera vía, se detuvo en la mitad de la avenida porque tenía que girar a la izquierda. La calle era muy ancha y de doble vía, pero en ese entonces no había cantero ni separación entre ambas.

Mi padre miró hacia el lado del tránsito antes de decidir doblar a la izquierda. Nadie venía de ese lado, así que él arrancó. Yo vi en el último minuto una moto con dos personas que venían riéndose. En vez de pasar por atrás, porque era obvio lo que mi padre estaba haciendo, se les ocurrió pasar por adelante justo cuando mi padre decidió continuar su camino.

No sé si la razón de la risa de esa pareja era porque se creían muy inteligentes por hacer esa maniobra peligrosa, o por otra razón y simplemente no pensaron en lo que hacían. Pero el hecho es qe mi padre "se llevó puesta" esa moto y ellos volaron por el aire.

La fatalidad a veces aguarda agazapada a la salida de la reunión más alegre. Aquella Navidad de abundancia en lo de mi tío terminó de forma drástica en el asfalto.

Al retirarnos del festejo, mi padre iba conduciendo el automóvil y se detuvo con total prudencia en la mitad exacta de una avenida para efectuar un giro hacia la izquierda. La calzada en ese bache del pasado se es sumamente ancha y de doble vía, con la particularidad de que en ese tiempo no existía cantero divisorio entre ambas manos.

Mi padre miró minuciosamente hacia el flanco del tránsito antes de doblar; al constatar que nadie venía en la dirección contraria arrancó el coche.

Sin embargo, yo noté el peligro en el último segundo. Visualicé una motocicleta ocupada por dos personas —una pareja— que venían riéndose de forma necia a lo largo del trayecto. En vez de ejecutar la lógica maniobra y pasar por la retaguardia del coche (puesto que resultaba absolutamente obvio lo que mi padre estaba haciendo en la mitad de la calle), se les ocurrió la temeraria idea de rebasarnos por adelante, justo en el preciso instante en que mi padre decidió continuar su marcha.

No tengo la certeza de si la razón de la risa de esa pareja se debía a que se creían sumamente inteligentes o vivos por realizar semejante maniobra peligrosa, o si simplemente respondía a otra causa trivial y no pensaron en absoluto en lo que estaban haciendo sobre el mostrador del asfalto. Pero la consecuencia era la previsibl. Mi padre golpeó la moto de lleno, frenando inmediatamente. Pero los dos ocupantes volaron por el aire de una forma dramáticamente espectacular




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