Portadora de las llamas del origen

Capítulo 24 - El fuego que ahoga

Intentó darle forma, cerrando los dedos alrededor de la llama como si pudiera contenerla entre las manos. E fuego respondió s su voluntad y comenzó a girar lentamente, trazando un círculo imperfecto que se elevó unos centímetros sobre la palma. Durante un breve instante, el halo permaneció suspendido en el aire, cálido y sereno, y el resplandor dorado se reflejó en los ojos de Mar

Pero la calma apenas duró un suspiro.

El calor se intensificó de golpe. La llama vibró con fuerza y un escalofrío le recorrió el brazo al sentir aquella energía agitarse en su interior, demasiado viva.

El círculo se deformó y después estalló.

El fuego se extendió en todas las direcciones con la violencia de una tormenta contenida, obligando a todos a retroceder. Las llamas se deslizaron por el suelo, treparon por los troncos más cercanos y tiñeron el claro de un fulgor dorado que parecía más propio de un amanecer que de un incendio.

Mar abrió los ojos de par en par.

— No…basta.. — susurró al principio, antes de que el miedo terminara por romperle la voz — ¡Basta!

Intentó extinguirlas. Alzó ambas manos, tratando de atraer el fuego de vuelta hacia ella, pero las llamas siguieron creciendo, alimentadas por algo que ni siquiera comprendía.

El incendio amenazaba con envolverla cuando el estallido gélido atravesó el claro. Una ráfaga helada barrió el fuego con una fuerza brutal y el calor desapareció tan deprisa que el aire se llenó de vapor. La escarcha se extendió sobre la hierba ennegrecida y terminó alzándose en un muro de hielo que separó a Mar del incendio.

El brazo de Lucas permanecía extendido y pequeños fragmentos oscuros se desprendían de sus dedos, quebrándose en el aire como cristales ennegrecidos.

La miró durante unos segundos.

— ¿Sabes en que estabas a punto de convertirte?

Su voz no fue un grito. Sonó grave y contenida.

— Creía que podía controlarlo…— dijo frustrada. — he sido capaz antes, lo podría haber sido ahora.

— No, Mar. Estabas quemándote viva.

— No quería seguir siendo débil…

— No es debilidad temer tu propio poder — dijo al fin, y su voz perdió parte de la dureza —. Lo aprendí demasiado tarde.

Mar no respondió, Lucas bajó la mirada un instante y apretó la mandíbula. No temía al fuego. Temía verla arder de la misma manera en que él se había congelado.

— Lo hiciste bien conmigo a tu lado. Pero eso no significa que puedas enfrentarte sola a lo que llevas dentro.

Una chispa dorada volvió a surgir de la palma de la mano de Mar.

Lucas lo vio y también Aaron.

— Solo necesito tiempo — respondió Mar

— El tiempo no espera, ni a ti ni a tu fuego. — murmuró Lucas— No estás lista.

— Siempre lo mismo. Nunca voy a estar lista.

El silencio cayó sobre el Claro, Anna se acercó a Mar rodeándole los hombros con los brazos.

Entonces Aaron dio un paso al frente.

— Lucas tiene razón.

Mar lo miró, incapaz de ocultar su decepción.

— Escucha. — empezó — tu fuego no se ha descontrolado por que ha llegado más lejos que tú-

El ceño de Mar se frunció.

— No lo entiendo.

Aaron levantó la vista y observó en silencio unos segundos.

— Ese es precisamente el problema.

El viento agitó las hojas de los árboles y una de las últimas llamas terminó por extinguirse.

— Puedes entrenar un día más, un mes más o incluso un año entero. Puedes hacerte más fuerte, más rápida y aprender a manejar mejor tus llamas. Pero tu poder ya ha alcanzado un lugar al que tú todavía no puedes seguirlo.

Mar tragó saliva y sintió que por primera vez que una parte de su poder le resultaba completamente desconocida.

— Entonces, ¿qué se supone que debo hacer?

Aaron la miró.

— Conocer su origen.



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En el texto hay: magia, enemytolovers, romantasy

Editado: 13.10.2026

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