Ya no hay silencio

Una conversación difícil

Una conversación difícil
salvó mi relación,
aunque por poco
el silencio la destruyó.

A veces no tenía energía,
no comprendía lo que vivía,
y aun así
daba todo lo que tenía.

Una mirada,
una sonrisa,
un abrazo,
una caricia.

Un gesto
que pudiera decirte
que todos los días
te elegía.




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