Tus labios tenían
la mezcla perfecta
de miel y veneno.
Un solo beso
que durara algo más
sería letal.
Toda mi vida
estaba en tus labios
y no me importaba.
Confiaba en que tú
también me cuidabas
porque tú me amabas.
Nunca pensé
que tus labios serían
lo último que besaría.