Dentro de su habitación, Jayce estaba furioso, desesperado por la situación en la que su madre lo había metido. Caminaba de un lado al otro, lanzando sus puños de arriba abajo en el aire y haciendo rabietas, expulsando aire de su nariz, tratando de tranquilizarse.
Quería hacer un berrinche, algo que convenciera a la adulta de dejarlo ir solo, pero algo le decía que, sí lo hacía, no lo dejarían ir a la fiesta en su totalidad gracias a lo que sucedió con Ricardo y Karla.
Al pensar en ellos, por fin se sentó en su cama, respiró profundo y las imágenes horribles de lo descubierto regresaron a su mente. Fue un flash de recuerdos que deseaba sacarse de la cabeza agitándola de lado a lado, apretando los parpados y respirando profundo.
«Maldición… Tal vez sí deba ir acompañado esta vez», pensó el joven, quién estaba casi seguro que quien fue el artífice de dicho delito iría a la misma reunión. Aunque también Jayce se preguntó cuándo lo hizo, puesto le seguía la pista por redes sociales y no notaba que se desapareciera tanto tiempo.
En eso, se le ocurrió prender la televisión a ver si había noticias del asesino, algo que no tardó en encontrar.
–Esta tarde, dos cadáveres fueron encontrados en una casa de renta en el centro del área metropolitana. Mismos pertenecen a los jóvenes Ricardo Alcalá y Karla Julián, quienes protagonizaron una nauseabunda escena demencial que el asesino, conocido como el «vampiro», formó con sus restos luego de sustraerles toda la sangre. Éste es el tercer caso en el que el homicida mata a más de una persona al mismo tiempo. La policía sigue tratando de encontrar una conexión entre las víctimas, sin obtener algo en concreto. Adelante con el capitán quien tiene unas palabras para la gente que nos sintoniza –mencionó el anunciador, pasando a una entrevista con el capitán de la policía.
–Lamentamos mucho un suceso así de terrible. Un siniestro de este tipo es un golpe bajo y un insulto para nuestra ciudad y su buena gente. El maldito psicópata al que apodan y tanto siguen no es más que otro enfermo descorazonado que daña, sin un ápice de compasión o bondad, a inocentes. Lo que hace con los cuerpos es una mofa, un rompecabezas cuyas piezas jamás encajaran unas con otras. Más bien es un intento azaroso de llamar la atención no sólo a los medios, sino a la gente de nuestra metrópolis. Invito a las personas buenas que me escuchan a dejar de comentarlo sobre esta persona en redes, en público o cualquier otra forma que lo enaltezca. Este sujeto mata por la atención que le dan, de eso estamos seguros. Sus primeros crímenes eran aislados, extraños. Ahora son cada vez más comunes, lo que es acorde al crecimiento de su popularidad. Esto no es juego, hay personas que están siendo asesinadas a costa de vanagloriar a una escoria como lo es el asesino al que llaman «vampiro». Dicen que quieren ayudar encontrando pistas del sujeto, lo único que hacen es animarlo. Protéjanse, traten de saber dónde están sus seres queridos siempre, y más importante, dejen de alzar a una persona que sí, nos ha evadido, pero el martillo de la ley y la justicia lo alcanzará pronto. Lo prometo. –Una televisión fue apagada, dejando la penumbra en una lejana y extraña habitación, cuyo único habitante apenas bajaba su mano con el control remoto, comenzando a reír luego de lo que había escuchado decir a la policía.
Por su parte, Jayce terminó de escuchar dicho anuncio y comenzó a quedarse dormido, por lo que sintió su teléfono vibrar. Al levantarlo, vio que era una historia de Hendrik, misma que estaba dentro de sus close friends. Ni siquiera sabía que lo había añadido a ser parte de un grupo más cerrado en su red social, lo que significaba que podía ver publicaciones privadas y justo era lo que estaba presente.
Emocionado, Jayce abrió dicha historia, cuya sonrisa comenzó a borrarse de inmediato.
Como era normal, las historias de Hendrik estaban llenas de su proceso en la pintura. Mostraba los lienzos solos, con bocetos en lápiz, los primeros trazos y así hasta el cuadro terminado. Esta vez, no hubo nada de eso, sólo el resultado final. Mas no era cualquier fresco como el que el adolescente había visto en su repertorio. Éste parecía una imagen salida del pozo más profundo y oscuro del mundo.
La imagen estaba matizada en colores cálidos. Los principales eran el rojo y un amarillo grasoso, con brillos exagerados y tonalidades naranjas en ciertas partes. Había un blanco hueso también y un fondo oscuro con un brillo granate perturbador. La figura eran dos humanos, sin piel y con la carne arrancada, colocados ambos en una posición cíclica y fetal, con sus manos abrazando el centro, donde la imagen de una especie de cráneo descansaba.
Los trazos sanguinolentos que emergían del interior del cuadro hacia sus orillas, la simbología y la selección de colores, así como sus oscuros, era un mensaje bastante claro. El cuadro era una remembranza del asesinato que había sido efectuado. Jayce soltó el teléfono, aterrado, con el estómago revuelto, corriendo hacia el baño mientras se tapaba la boca, tratando de evitar regurgitar antes de llegar a la tasa. Algo que no logró, manchando un poco el piso alrededor del inodoro, lanzando lo demás dentro del mismo, asustado y horrorizado.
El muchacho tosió, hizo arcadas y consiguió sacar todo de su sistema, comenzando a llorar luego de aquello. Veía en su mente la sonrisa de Hendrik, recordaba su voz, sus consejos y el cariño que comenzaba a tenerle, opacado todo por la horrible escena que descubrió, viendo en sus recuerdos cómo el centro de la acumulación de cuerpos pareció palpitar, como si estuviera viva.
En eso, un extraño golpe se sintió en el suelo. Jayce, respirando con dificultad, miró hacia el teléfono que estaba en el suelo, bocarriba, visto cómo, de la nada, sangre comenzó a brotar de él.
Aterrado, el joven gateó hacia la puerta del baño y la cerró de inmediato, escuchado que algo estaba tocando la duela de su suelo, como si pisara sobre la sangre, pues escuchó el charco ser tocado.
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Editado: 13.10.2026