Las clases habían acabado, Jayce, Marisa y Antonio compartieron lo descubierto a la salida, pues antes del inicio de clases se dieron cuenta que no habría suficiente tiempo, retirados a un parque cercano de la preparatoria para poder conversar sin ser interrumpidos.
–Ésta es la información y las fotografías del cadáver de la víctima del metro. Su nombre era Vanessa Orta, era una muchacha que trabajaba en una estética cerca de donde vives, Jayce, conducida por un tal Ihugo –explicó Antonio al mostrar las imágenes y dar la información, paralizado el deportista al escuchar eso.
–Maldición… Sé exactamente quien es. Como no he ido a cortarme el cabello, no lo había notado –enunció el joven al ver la foto del rostro, observando el cuerpo Marisa.
–¿Cuándo la viste la primera vez no te diste cuenta de que era ella? –cuestionó la chica un poco extrañada.
–No pude verle la cara. Te aseguro que era lo último que verías. ¡Qué horror! Marisa, creo que tenemos un problema aquí con Vanessa…
–Antes de cualquier cosa, creo que debemos decirle a Antonio lo que descubrimos –tajó la mujer, asintiendo el pelinegro–. El primer caso del asesino apareció hace tres años. El nombre de la mujer era Hortensia Marin, vivía en una colonia que en estos momentos está casi desierta gracias a los casos del vampiro que han ocurrido cerca o en la zona. Algo que en un inicio en los foros se tomaba como la mayor pista de quién era el criminal, teorizado que era una persona que habitaba en el sitio. No obstante, todas las personas que vivían o viven ahí se investigaron sin tener resultados favorables. Por otra parte, tengo registros de todas las personas que moraron ahí durante los últimos treinta años y adivinen a quien encontré.
–Hendrik…
–Específicamente a Joan Hendrik y su ex esposa: Bella Whitefield. Ambos tuvieron dos hijos, Brayam y Javier, según el último censo registrado en la vivienda antes que Joan los abandonara por nada más y nada menos que Rosa Aurelia Firecrack, quien fue la cuarta víctima del asesino, cuyo hijo se registró como el quinto. Sobre Javier no hay mucha información, puesto murió de cáncer cerebral justo hace tres años –explicó Marisa, impresionados sus amigos, recordando lo que Hendrik le dijo hace mucho.
–Él dijo que había recibido sus dones gracias a algo que no le deseaba a nadie… Tal vez se refería a la muerte de su hermano…
–Y al corte con Cedris –secundó la muchacha, mostrando las redes sociales de ambos–. Hay huecos en ambas cuentas. Lapsos de tiempo de un año que desaparecieron de ambos. Según el perfil de obituario de Javier, el murió el 12/08. La primera publicación luego de la «pausa» fue el 14/08. Convenientemente muy cercanos. Es posible que Cedris lo haya cortado poco después o antes de la muerte de su hermano. –La deducción provocó algo de lástima en los presentes, para luego verse el uno al otro, preocupados.
–Hendrik perdió a su hermano y su relación el mismo día o muy cercano. Debió ser horrible… Todo ese dolor debió darle esas habilidades, pero si fuera así, hay gente que sufre igual o peor que él y nunca había escuchado que alguien pudiera hacer algo así –comentó Jayce, empático.
–Las personas procesan de manera diferente el dolor. Creo que ya había algo especial en Hendrik que simplemente fue gatillado por todas esas experiencias traumáticas. Tal vez la misma soledad fue el abono que hizo a ese poder crecer de tal manera… Poco después de eso, el primer asesinato, el de Hortensia. Mismo año, 09/09.
–Apenas un mes después. Debe de ser él, ya no hay duda –aseguró Antonio, asustado y un poco alegre, temblando.
–No. Dudo que la policía no tenga toda esta información. Debieron interrogar a Hendrik y no hallar las conexiones correctas como para no colocarlo como principal sospechoso. Hortensia, según usuarios del foro, mencionan que era una persona nefasta, abusiva y cruel. Nadie comenta algo positivo de ella, a diferencia de su segunda víctima: Gustavo Greenvale. Aunque está como segunda, según la forense, en realidad se trata de la primera, no obstante, a diferencia de las demás víctimas, sus restos no fueron colocados de manera «artística», aunque su sangre sí fue extraída. Cuando lo descubrieron ya había pasado un mes de la muerte de Hortensia, y aquí a gente sí se indignó, pues el señor era una persona respetable de la colonia. Amable, caritativo y desinteresado. Lo que no cuadra para nada con Hortensia.
–Bueno, eso es algo que siempre ha estado presente en la investigación del vampiro. Ninguna de las víctimas parece tener una conexión entre ellas. Se dice que son elegidas al azar –recordó a ambos el castaño, observando la sonrisa de Marisa.
–No, al contrario. Creo que las primeras cinco víctimas fueron personales. Hortensia y Gustavo no sabría decir qué relación tenían con él, porque siquiera tienen amigos en común en redes. No hay nada que los conecte, al menos en internet. Por otra parte, Rosa Aurelia y su hijo eran la otra familia del padre. Hace sentido que los matara.
–A todo esto. Dices que las primeras cinco son personales, pero no has hablado del tercero o tercera. –Hubo un silencio durante unos momentos mientras Marisa buscaba una imagen, mostrada a Jayce, pues Antonio la conocía.
–La tercera víctima es «John Doe». ¿Sabes por qué tiene ese nombre?
–¿No es su nombre?
–No, Jayce. «John Doe» es el nombre que se le da a los cadáveres sin identificar. La tercera víctima es conocida de forma popular como «decapitado». Apareció en el rio sin cabeza y marcas de maltrato en formas de símbolos por todo el cuerpo –explicó Antonio, impresionado el deportista por ello.
–Eso quiere decir que…
–Joan nunca desapareció. Fue asesinado por Hendrik, decapitado y lanzado al rio a su suerte. No sin antes quitarle la mayoría de la sangre como ya lo empezaba a acostumbrar –concluyó Marisa mostrando fotos del cuerpo de la tercera víctima y del padre de Hendrik–. Tienen la misma complexión, aunque este húmedo y podrido, se nota que es la misma persona.
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Editado: 08.11.2026