¿soy una bully?

Capítulo 34: Preguntas

Al llegar a la plaza, buscaron la sombra de un árbol, donde colocaron un mantel de cuadrados blancos y rojos en el suelo.
Ambas se sentaron y comenzaron a charlar para conocerse mejor.

—Evie, mi amor, quiero jugar a algo contigo, hagamos una pregunta y ambas tenemos que responderla.

Evelyn no dudó ni siquiera por un segundo.

—Sí, mi... mi amor, empieza tú.

—Muy bien, comencemos con algo sencillo. ¿Qué es lo que más te gusta de mí?

Evelyn la miró con los ojos bien abiertos al oír su pregunta.

—¿¡Y eso es sencillo!?

Nilin soltó una carcajada con su reacción.

—Tú dijiste que sí, ahora quiero oír la respuesta.

—No puedo responder eso.

—Ay, pero, ¿por qué no?

—Porque todo me gusta de ti, no existe algo que me guste menos o más.

Nilin se sonrojó y continuó mirando fijamente a Evelyn, oyendo su respuesta.

—Si quieres puedo mencionar todo lo que me gusta de ti —dijo Evelyn, mirando hacia otro lado.

Nilin se acercó un poquito hacia ella.

—Sí. Quiero oírlo —apoyando su mano sobre la de ella.

Evelyn miró su mano al sentir el contacto de ella.

«¡Ay! Siguen sintiéndose tan suavecitas».

Se mordió los labios y comenzó a observarla.

—Bueno, está bien. Veamos... Empezaré desde arriba. Tu cabello es hermoso, amo ese mechoncito azul. ¡Ayyy! Me vuelve loca, fue lo primero que noté en ti.

Nilin tomó su mechoncito azul y comenzó a hacerlo rulitos con su dedo, mientras Evelyn continuaba:

—Tus ojos son muy bonitos, tienen un brillo precioso que me hipnotiza.

Evelyn soltaba un suspiro con cada detalle que mencionaba.

—Tus lentes... —volvió a suspirar. Pero esta vez, por lo difícil que era mencionarlos para ella—. Son... hermosos y son una debilidad para mí. Hacen resaltar mucho lo hermosa que eres.

Nilin volvió a sonreírle y se tocó el corazón al oírla.

—¡Wow! Dime más.

—¡Ehm! Sí —dijo y aclaró su garganta—. Tus labios se ven muy bonitos y recuerdo cuando me rozaste con ellos la primera vez, y quedé... completamente aturdida.
Ese día supe que si me odiaras no me lo perdonaría nunca —de repente, comenzó a llorar desconsoladamente—. Jamás me odies, por favor, no sé qué haría sin ti.

Nilin se acercó todavía más, poniéndose al lado de Evelyn.

—Tranquila, mi amor, no me iré a ningún lado. ¡Mírame! —levantándole el rostro con sus dedos—. No voy a irme, estoy aquí, quiero que lo grabes en esa cabecita hermosa.

Evelyn trató de controlar su respiración y continuó hablando.

—Ese día, cuando rozaste mis labios, sentí muchas maripositas que... Ehm.

—¿Sí?

—Jamás me había sentido así, Fiore tenía razón, me tienes en tus manos. Eres la dueña de mi corazón y de mi vida.

Su voz se quebraba con cada confesión. Nilin se acercaba lentamente hacia ella.
Evelyn podía sentir su respiración en el rostro, acercándose más y más. Cerró los ojos dejándose llevar por el momento.
Sentir los labios de Nilin juntándose con los suyos hizo que se le erizara la piel, un extraño cosquilleo recorrió su espalda.

¡Muac!

Un hermoso beso empapado de las lágrimas de Evelyn, pareció durar una eternidad.

—Tus labios también me hacen sentir maripositas, mi cielito.

Evelyn se quedó con los ojos cerrados un buen rato, frotándose los labios entre sí.
Al abrir los ojos, notó que Nilin no dejaba de sonreírle.

—Amo que te quedes mudita, te ves tan tierna, Evie.

—Eres tú la que me lo provoca.

Nilin se dio la vuelta y se recostó sobre las piernas de Evelyn, quedando boca arriba, mirándola a los ojos.

Evelyn tensó sus piernas y comenzó a temblar como de costumbre. Aun así, comenzó a acariciar el cabello de Nilin y su rostro, detallando cada parte con la yema de sus dedos.
Nilin cerró los ojos y se relajó, disfrutando las caricias de su tierna novia.

—Eres perfecta, tu cabello, tus ojos, tus mejillas, tus hermosos labios —dijo Evelyn y agachó la cabeza para besarla.

El tierno beso duró tanto que perdieron la noción del tiempo.




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