¿soy una bully?

Capítulo 36: Las chicas de segundo

Las chicas de segundo se habían reunido en casa de Nicol.

—Bienvenidas a mi casa, chicas.

Un hermoso living con sillones negros, paredes decoradas con cuadros familiares y un tenue aroma a lavanda.

—Las invité hoy a mi casa porque es hora de que hagamos algo.

—¿A qué te refieres? —preguntó Ruby.

—Me refiero a que esas mocosas no deben volver a ganarnos en dodgeball.

Leila no se quedó callada tampoco y preguntó:

—¿Tienes alguna idea? Porque yo creo que si queremos ganar hay que eliminar primero a esa tal Nilin.

Todas asintieron estando de acuerdo con la idea de Leila.

—Tengo una idea mejor —dijo Nicol con una sonrisa—. Podemos hacer que pierdan por falta de jugadoras.

Azul levantó la mano, pero antes de que dijera algo, Nicol la interrumpió.

—Tú eres nuestra respuesta, Azul.

Sorprendida al oír las palabras de Nicol, preguntó:

—¿Por qué yo?

—Porque una de ellas está enamorada de ti y me refiero a Fiore.

Un cosquilleo recorrió su cuerpo al enterarse.

—¿Enamorada de mí? —preguntó, con una mano en el corazón.

—Así es, es nuestra oportunidad de que uses a Fiore para evitar que juegue el partido. Le dirás que si juega, no habrá oportunidad de que estés con ella y ganaremos por default.

Azul apretó los bordes del sillón con fuerza, sus ojos comenzaban a humedecerse, así que bajó la mirada antes de que lo notaran.

«¿Fiore está enamorada de mí? ¿Por eso me miraba durante los partidos de dodgeball?»

—No sé si pueda hacerlo.

Nicol se acercó a ella y comenzó a presionarla aún más.

—Tienes que hacerlo, además siempre te eliminan muy rápido, ¿quieres que busquemos a otra compañera?

Azul levantó la mirada, sus lágrimas habían comenzado a recorrer sus mejillas.

—No quiero eso...

«No quiero lastimar a Fiore, es tan linda... No quiero que me odie».

—Entonces haz lo que te pedimos y seguirás siendo de las nuestras.

Las demás chicas también la presionaron diciéndole que lo haga o la dejarían fuera del grupo.

—Está bien, lo haré —dijo aflojando las manos.

Sasha, aprovechando la situación, decidió empeorarlo aún más.

—Queremos una prueba de que lo harás.

—¿Una prueba?

—Debes humillarla delante de todas sus amigas, queremos verla llorar.

Las carcajadas de sus compañeras resonaban a su alrededor mientras ella sufría en silencio.

—Sí... nunca me cayó bien la señorita moda —dijo Marisa entre risas.

Azul no soportó más la situación. Se levantó del sillón de golpe y salió de la casa sin mirar a ninguna de sus compañeras.
Caminó algunos pasos por la vereda y se apoyó de espaldas en la pared a llorar, con sus manos cubriéndose la cara.

—¿Cómo voy a hacerle eso? Fiore... ¿Qué voy a hacer?

Continuó caminando pensando qué haría. Si les hacía caso, Fiore la odiaría. Si no lo hacía, la echarían del grupo.

—¿Debería hablar con ella? ¿Y si me acerco y me rechaza?

Siguió hasta una plaza cercana, se sentó bajo un árbol, pensaba y pensaba cuál sería la mejor opción.

—No sé qué hacer. Necesito una respuesta.

Al oír unas voces conocidas, giró la cabeza y pensó haber encontrado una solución.

—¿Esas son Evelyn y Nilin? Tal vez ellas puedan ayudarme, después de todo Fiore es su amiga.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.