—Cuando intenté contactarlos me di cuenta de que habían cambiado de número, entre en pánico apenas podía con Matt, así que decidí invertir el dinero que me habían dado en crear mi propio negocio para así poder sobrevivir, pero nunca me arrepentí de haberte tenido mi cielo, ni siquiera durante los momentos más difíciles de mi vida.
—Pero si estabas lejos, ¿cómo logró encontrarte? ¿Cómo rayos consiguió arrebatarme de tu lado? —pregunté, sintiendo que todavía me costaba asimilar que aquella mujer hubiera conseguido engañar a todos de una manera tan cruel.
Nicole tomó mi mano entre las suyas y luego me acarició la mejilla con una ternura que me hizo sentir un nudo en la garganta.
—Fue mi culpa, yo bajé la guardia cuando ella volvió a contactarme llorando, diciéndome que no sabía lo que había hecho su padre y que se sentía culpable por todo lo que había ocurrido. Me pidió que nos viéramos y yo, que todavía la consideraba mi amiga le di la dirección de donde vivía.
Hizo una pausa y bajó la mirada, como si todavía le doliera admitir lo ingenua que había sido.
—Fui una tonta, cuando nos vimos incluso se arrodilló para pedirme perdón por todo lo que había ocurrido. Me contó como sus padres la habían obligado a casarse con Bruno, que él se comportaba muy mal con ella y que su vida era completamente distinta de lo que yo imaginaba.
—También me dijo cómo él se había ido a realizar su maestría a Japón y que durante todo ese tiempo, se había sentido sola, que no tenía a nadie y que solamente quería recuperar a su mejor amiga. Yo le creí porque a pesar de todo, todavía la quería como a una hermana.
Sentí que mis dedos se apretaban alrededor de los de ella mientras continuaba hablando.
—Durante ese tiempo vino de vacaciones y se quedó conmigo para ayudarme con el embarazo, pasábamos los días juntas, hablábamos de todo y poco a poco pensé que estábamos arreglando nuestra amistad.
—Incluso me ayudaba a cuidar a Matt cuando yo tenía que trabajar, nunca imaginé que estaba construyendo la mentira que terminaría quitándome a mi hija.
Nicole soltó lentamente mi mano y volvió a mirar el acta de fallecimiento que tenía sobre la mesa. Sus ojos recorrieron las palabras durante unos segundos antes de continuar.
—El parto se adelantó y ella muy amablemente, se ofreció a llevarme a un hospital de unos conocidos ahí en Canadá. Dijo que podía hacerse cargo de todos los gastos porque su situación económica había mejorado y asi compensarme por todo lo que había hecho en el pasado.
—Pero si la tenías cerca, mamá, ¿cómo no te diste cuenta de que no estaba embarazada? —preguntó Matt mientras revisaba nuevamente las fotografías, intentando encontrar alguna explicación que hiciera que todo aquello tuviera sentido.
Nicole negó lentamente con la cabeza.
—Hijo yo estaba sola, tenía que trabajar para mantenernos, ella era la única persona que tenía cerca y se ofreció a ayudarme con todo. Nunca imaginé que alguien en quien confiaba tanto pudiera estar mintiéndome de esa manera.
Su voz comenzó a quebrarse y tuve que contener las lágrimas al verla luchar por continuar.
—Cuando desperté, la enfermera me dijo que mi bebé había fallecido yo no podía creerlo, les repetía que era imposible porque yo te había visto, había escuchado tu llanto y sabía que estabas viva. Quería tenerte entre mis brazos, quería verte una vez más, quería saber que estabas bien, pero nadie me escuchaba solo me repetían que debía descansar.
Nicole respiró profundamente y apretó el acta entre sus dedos.
—Después de tanta insistencia me dijeron que había sido una complicación durante el parto y que no habían podido salvarte. Yo no quería aceptarlo, pero estaba demasiado débil para entender lo que realmente estaba pasando.
—Pregunté por Sarah y la enfermera me indicó que ella también había entrado en labor de parto, en ese momento estaba tan triste y destrozada que no pensé ni por un segundo que pudieras haber sido tú.
Me acerqué a ella y la abracé con fuerza mientras empezó a llorar contra mi hombro.
—Cuando me sentí un poco mejor, recibí un mensaje de ella donde me explicaba que tuvo que irse, ya que su padre se había enterado de que había dado a luz y quería que regresara a Francia de inmediato, pero que lamentaba muchísimo dejarme así y que sentía la pérdida de mi bebé… y asi perdí el contacto con ella otra vez pero tuve que ser fuerte por Matt aunque siempre lamentaré no haberte dado la crianza que te merecias hijo.
—Yo nunca podría enojarme por la crianza que me diste mamá, tú siempre me diste todo lo que necesite, solo me dolía verte sufrir por los gastos, me sentía impotente por no poder hacer nada para ayudarte,Sabes que nunca fui demasiado inteligente para los estudios, lo mío siempre fueron los deportes.
—Pero un día mientras navegaba por internet, encontré información sobre esa prestigiosa universidad y me dije a mí mismo que iba a entrar, quería conseguir una beca y darte una mejor calidad de vida.
Lo dijo con una pequeña sonrisa antes de acercarse y darle un beso en la frente.
—Recuerdo lo emocionado que estabas, sobre todo cuando te enteraste de que yo había estudiado en esa universidad —continuó ella—. Así que trabajé todavía más duro, vendimos todo lo que teníamos y regresamos a Francia.