Tú ,eres mi cliché favorito

CAPÍTULO 17“CONTRA LOS FLECHAZOS DEL DESTINO”PT2

—No puedo creer lo caradura que eres Nhallya, primero me eres infiel con la persona que siempre me provocó inseguridades y ahora que quiero solucionar las cosas, me dejas por él —dijo Evans prácticamente a gritos, lo suficientemente alto como para que todos los presentes giraran la cabeza hacia nosotros.

—¿Disculpa? ¿Qué? —pregunté, sin poder creer la estupidez que acababa de decir.

Estaba a punto de estamparle el puño en la cara cuando Ethan se acercó y me dio un beso que me dejó completamente sorprendida, parpadeé un par de veces y lo miré sin entender nada.

—Escucha Nhallya, sigue la corriente, yo me encargo de hablar con mi madre y con Rose. No podemos bajar la guardia, tenemos que seguir el plan pese a todo —susurró junto a mi oído antes de sonreírme.

Entonces se apartó de mí y miró hacia los demás.

—Evans tiene razón, yo me metí en su relación y lo correcto sería que me vaya, solo espero que podamos seguir siendo amigos.

Aquellas palabras me dolieron en el pecho, aunque sabía perfectamente que eran mentira, aun así, no pude evitar tomar su mano por instinto.

Ethan me miró durante un segundo y luego me abrazó, aprovechando aquel instante para susurrarme al oído una última cosa.

—Sabes que no estoy terminando contigo, nunca lo haría después de todo lo que me costó volver a ti. Solo aguanta tres días hasta el evento y recuerda grabar todo lo que digan.

Me dio un último beso en la frente y sin decir nada más, salió de la casa.

—Bueno Nhallya, si ya terminó tu show puedes sentarte con Evans, queremos conversar y deberías agradecer tener un novio tan comprensivo incluso después de tu desliz —dijo Sarah.

Apreté los puños y sin decir una palabra, saqué mi celular para activar la grabadora antes de guardarlo nuevamente, después me senté junto a Evans, procurando no mirar a ninguno de ellos.

Sarah acomodó su postura y sonrió, completamente satisfecha consigo misma.

—Como saben, en nuestro tipo de familia las alianzas son de suma importancia y ya que ustedes están enamorados, no tendrán ningún problema en comprometerse, al contrario, deberían estar felices.

—¿Comprometernos? —pregunté, intentando que mi voz no delatara el impacto que acababa de llevarme.

—Por supuesto, en unos días, después del evento con los Couffaine, anunciaremos su compromiso. Será una unión que beneficiará a ambas familias y nos traerá grandes ventajas a todos.

Lo dijo con tanto entusiasmo que me daba asco solo pensar en eso pero esbocé la sonrisa más falsa que pude.

—Pero ¿No deberíamos hablar primero con los padres de Evans en lugar de adelantarnos a los hechos? Aún somos jóvenes, no le veo la gracia a comprometernos y más aún, después de mi “desliz” con Ethan.

Recalqué la palabra desliz con toda la intención de burlarme de ella, mientras que Evans hizo un pequeño puchero y apoyó la cabeza sobre mi hombro.

—Chérie, no seas tan mala, mis padres estarán encantados además ellos te adoran. Es más, mi padre considera que eres un modelo a seguir y está súper feliz por nosotros.

Me reí y lo empujé suavemente, fingiendo una sonrisa.

—Tienes razón, tonterías mías pero si eso es todo lo que tenían que decirme, puedo irme a mi habitación es que estoy cansada y quiero dormir.

—Nhallya, es de mala educación dejar a tu invitado y más aún a nosotros, que nos tomamos la molestia de organizar esta cena —mencionó mi padre con total seriedad.

Por suerte, Evans entendió inmediatamente que no quería seguir teniendo su presencia allí.

—No se preocupen, es tarde y Nhallya debe estar cansada. Te entiendo honey mejor me voy, nos vemos mañana.

Intentó darme un beso, pero retrocedí inmediatamente.

—Evans, no seas tan empalagoso frente a mis padres, es de mala educación.

Él soltó una pequeña risa, como si aquello fuera algo insignificante, y se despidió educadamente de mis padres antes de salir.

Finalmente me quedé sola con ellos. Bueno… con Sarah, porque mi padre tomó su tablet y subió hacia su oficina sin decir mucho más.

Esperó hasta escuchar el click de la puerta, antes de girarse lentamente hacia mí.

Su sonrisa había desaparecido y en su rostro apareció aquella expresión que conocía demasiado bien.

—No pensé que estuvieras con dos al mismo tiempo, sí que eres una zorra, aunque, ¿qué se puede esperar de alguien que se parece a su padre?

Se acercó y me acarició el cabello con una falsa ternura antes de cruzarse de brazos.

—Yo diría que me parezco más a ti en cuanto a lo de ser una zorra, porque, supongo que debiste ser tú quien se metió en la relación de mis verdaderos padres.

—Quizá no sepa quién es mi madre o si tengo más familia, pero, por cómo te expresas deben ser mejores personas que tú —solté fingiendo indiferencia. Solo había dicho aquello para despistarla, para que no creyera que sabía más de lo que alguna vez le había dicho en un arrebato de rabia.

Sarah se acercó lentamente, hasta quedar frente a mí.

—Escúchame bien mosquita muerta, no me faltes el respeto —dijo entre dientes.

—Sabes muy bien lo que puedo hacerle a la sagrada urna de tu mascota apestosa, así que compórtate y sigue haciendo exactamente lo que has estado haciendo.

De pronto, me tomó del cabello y tiró de él, obligándome a inclinarme ligeramente hacia ella, el dolor me hizo apretar los dientes, pero no dije nada. Después de unos segundos, me soltó con brusquedad.

—Sí… seguiré con tus planes —murmuré, bajando la mirada para parecer sumisa y sobre todo, para esconder las ganas que tenía de reírme en su cara.

—Pero no le hagas nada a Eros, aunque, si lo que querías era poder ¿no te convendría más que fueran los Couffaine? Además, Ethan y yo ya teníamos química.

Por dentro me estaba muriendo de risa, era casi absurdo que Sarah siguiera creyendo que tenía el control sobre mí gracias a la urna, quizá Evans había hecho algo bien después de todo.




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