El Precio del Silencio

CAPÍTULO 29

El Cerco Se Cierra

Valentina reorganizó su equipo esa misma tarde, coordinando una vigilancia discreta sobre la propiedad de Elena Vásquez mientras esperaban una orden judicial que les permitiera actuar de forma directa.

—No podemos entrar sin autorización legal esta vez —dijo, mientras revisaba los mapas de la zona con sus agentes—. Elena Vásquez no tiene ningún cargo formal todavía, y necesitamos pruebas más sólidas antes de arriesgarnos a que su abogado alegue que actuamos sin fundamento.

—¿Cuánto tiempo tomará conseguir esa orden? —preguntó Adrián.

—Con la evidencia que ya tenemos, probablemente un par de días —dijo Valentina—. Pero eso nos deja en una posición vulnerable mientras tanto, especialmente si ella ya sabe que estamos cerca.

Esa noche, de vuelta en el penthouse, Sofía se sentó junto a la ventana, observando las luces de Miami con una mezcla de agotamiento y una determinación que no había sentido en semanas.

—¿En qué piensas? —preguntó Adrián, sentándose a su lado.

—En que llevo toda mi vida sin saber realmente quién estaba a mi alrededor —dijo Sofía—. Marcos, Elena, incluso Daniel Reyes en su momento. Cada persona que pensé que conocía resultó tener una capa oculta que nunca sospeché.

—Pero también hay personas que nunca tuvieron ninguna conexión con esto —dijo Adrián, con suavidad—. Tu madre, antes de morir. Los amigos que hiciste en la universidad, lejos de Miami. Yo mismo, a pesar de todo lo que descubrimos sobre mi propia familia.

Sofía sintió que una calidez inesperada se instalaba en su pecho ante esas palabras, un recordatorio de que, en medio de tanta traición descubierta, también había construido algo genuino y real con el hombre sentado a su lado.

—Tienes razón —dijo, apoyando la cabeza en su hombro—. Solo necesito recordarlo con más frecuencia de la que lo hago.

El teléfono de Adrián vibró, rompiendo el momento de tranquilidad. Era Valentina, con una urgencia que se notaba incluso en el tono del mensaje de texto antes de que él lo abriera.

“Conseguimos la orden antes de lo esperado. Un juez la firmó hace veinte minutos. Nos movemos mañana al amanecer.”

—Eso fue rápido —dijo Sofía, sintiendo que el nerviosismo regresaba de inmediato.

—Demasiado rápido —dijo Adrián, con una expresión preocupada—. Valentina mencionó que tenía pruebas sólidas, pero no que esperaba una respuesta tan inmediata del juez.

Otro mensaje llegó segundos después, esta vez con un tono todavía más urgente:

“Hay algo más que necesitan saber antes de mañana. Elena Vásquez presentó, hace apenas una hora, una solicitud formal de inmunidad a cambio de información. Quiere reunirse con ustedes tres antes de que la arrestemos.”

Sofía sintió que el corazón se le aceleraba ante la posibilidad de que, después de todo lo descubierto, la villana final de esta historia estuviera dispuesta a entregarse voluntariamente, con condiciones que ninguno de ellos esperaba tener que negociar tan pronto.




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