Estupefacto al ver el cambio de actitud de su esposa, Ángel le responde a su mamá:
— Debe de estar muy cansada.
— Ah, fue un viaje muy largo... ahora nos toca viajar a nosotros.
De inmediato, Ángel le dice a su mamá y a su papá:
— Padres, si quieren pueden quedarse aquí mucho más tiempo.
Clemente le expresa a su hijo:
— No.
— ¿Por qué no?
— No queremos y no vamos a estar ocupando espacio que ustedes dos con Karla necesitan.
Ilma le dice a su hijo:
— Así es como dice tu padre, mañana nos devolvemos.
Ángel abraza a sus padres, diciéndoles:
— Les prometo visitarlos más seguido allá en Tunja.
Ilma le dice a su hijo, dándole un beso en la mejilla:
— Bueno hijo.
Clemente le expresa a su hijo:
— Te esperamos entonces en noviembre a los cumpleaños de tu madre.
— Claro, allí estaremos...
El día siguiente, Ángel hace entrar a sus padres a su carro, para llevarlos al terminal de transporte. Cuando Karla se despide de sus suegros y luego le dice aparte a su esposo:
— ¿Hoy vas a ir a la empresa?
— Primero voy a hacer algo antes que el trabajo.
— ¿Qué es más importante que el trabajo?
Ángel le da un beso a su esposa, y entra al carro sin decirle nada más, y se va a dejar a sus padres al terminal...
Minutos después, Ángel llega al terminal de transporte, y va abrazando a sus padres, y les dice:
— Los voy a extrañar mucho.
Clemente le expresa a su hijo:
— A nosotros también nos vas a hacer mucha falta.
Ilma le dice a su hijo:
— Te portas bien y no vayas a pelear con Karla.
— ¿Por qué dices eso mamá? Con Karla nunca hemos peleado.
Ilma se sonríe, y le dice a su hijo:
— Yo la vi un poco disgustada por algo.
— ¿Algo como de qué?
— No sé, pero ella estaba extraña, bueno, ya sabes, ten paciencia con ella.
— Bueno.
Clemente le expresa a su hijo:
— Ah, recuerda que nos falta el nieto.
Todos se ríen bastante. Cuando Ángel les dice a sus padres:
— No se preocupen, el nieto llegará cuando menos piensen...
Ángel se despide nuevamente de sus padres y los deja en el vehículo que va para Tunja, y ve a un trabajador del terminal muy parecido a Adreu, y se acuerda que tiene que llamarlo...
En ese instante, Ángel llama a Adreu, y este contesta, diciéndole con mucho entusiasmo:
— Ya estoy en el primer día en el centro de rehabilitación.
— Buenos días Adreu.
— Ah, buenos días don Ángel, ya estoy aquí, esto es muy bonito y tranquilo.
— Que bueno, me gusta escuchar eso, vas a salir de ahí sin ningún problema de adicción, serás un nuevo hombre.
— Gracias de nuevo, no tengo como pagarte esto.
— Tranquilo Adreu, solo pon tu parte, y veras...
Después de dos minutos hablando, Ángel se despide a Adreu, y se monta en su carro para buscar donde congregarse...
En el camino, Ángel mira hacia todas partes, y le dice a Dios:
— Dios, muéstrame el lugar correcto... o alguien que me lleve a una Iglesia... la Iglesia que tú quieres que yo este.
En ese momento, en que anda Ángel por la avenida calle veinticuatro, alcanza a ver a una persona con un megáfono en manos y en su alrededor bastante gente, y dice:
— Pueda que sea lo que esté buscando.
De inmediato, Ángel da la vuelta en su carro y se acerca a la multitud. Sintiendo en su corazón mucha alegría...
En ese instante, el evangelista tiene más de veinte minutos evangelizando, y les dice a todos:
— No sabemos cuándo moriremos, hoy es el día de aceptar a Cristo como nuestro salvador, porque como dije, no sabemos cuándo pereceremos... una cosa es morir en Cristo y otra cosa es sin él; morir en Cristo es ganancia pero morir sin él; es exponerse al infierno... reconozcamos a Jesús como nuestro salvador, él es el Hijo de Dios, y sin él, nadie vera al Padre... nos afanamos por tener riquezas, en ser reconocidos, en tener el mejor carro, la mejor casa, la mejor ropa, y muchas cosas más, pero no nos preocupamos por nuestra salvación, no nos afanamos por buscar de Dios... arrepintámonos de nuestros pecados, busquemos de Cristo y seamos una nueva criatura, salgamos de las tinieblas y entremos a la luz... Dios es luz, Dios es amor, él no quiere que ninguno se pierda...
En seguida, el Evangelista le dice a la multitud:
— Hoy es el día para aceptar a Jesús como tu salvador, ¿quién acepta al Rey de Reyes y Señor de Señores como su salvador?
De inmediato, Ángel alza la mano, diciendo:
— ¡YO!
Con mucha alegría, el evangelista le dice a Ángel:
— Acércate, ven conmigo.
De inmediato, Ángel con gran alegría y determinación se acerca al evangelista, quien le pregunta:
— ¿Cómo te llamas?
— ¡Ángel!
— Bueno Ángel, alza tus manos, y repite lo que te voy a decir.
— Si...
En seguida, el evangelista le dice a los demás que alcen sus manos hacia Ángel. Cuando Ángel repite todo lo que el evangelista dice...
En ese instante, Ángel acepta a Jesús como su salvador, y salen varias lágrimas de sus ojos, y se siente muy bien, y recuerda cuando Dios lo sanó...
En ese momento, los cristianos que están alrededor aplauden fuertemente ante la conversión de Ángel...
El evangelista le dice a Ángel:
— Mi nombre es Víctor, y nuestra Iglesia está ubicada por Usaquén, cerca de Molinos Norte, calle ciento trece. Y la Iglesia se llama EL CAMINO HACIA LA SALVACIÓN... puedes ir este domingo.
Con muchas dudas, Ángel le expresa a Víctor:
— No quede muy claro con la dirección de la Iglesia, porque no vamos juntos, ya que ando en mi carro, y así conozco, para no perderme el domingo.
— Bueno, espera unos minutos que vamos a orar en este sector y luego iremos a mostrarte la Iglesia.
— Bueno...
En ese momento, Víctor se reúne con los demás hermanos y se ponen a orar por el sector...
Luego de eso, Víctor les dice a algunos hermanos de la Iglesia, que se va con Ángel, para mostrarle la Iglesia, y que después se ven en el punto acordado...