Pensando en que va a hacer de trabajo de ahora en adelante, Ángel guarda su celular y enciende su carro, y se va a su apartamento, y mientras va en el camino; se acuerda en la confección de fe, y se alegra nuevamente de ser cristiano...
Minutos después, Ángel llega al edificio, y al entrar se encuentra de frente con Marisol, quien le dice:
— ¡Vaya! Te veo y no lo creo.
— Pues créelo, porque otros vecinos no me creyeron.
— ¿No te creyeron que estabas bien?
— No, eso no, lo que no creyeron fue cuando les dije que fue Dios quien me curó.
— Si lo dices con esa convicción, es porque fue así, yo no soy quién para decirte lo contrario.
— Fue así, Marisol; ¡Dios existe!
— Te creo Ángel, yo te creo, nos vemos más tarde.
— Ve con cuidado.
— Bueno.
El vigilante queda viendo a Ángel, mientras Marisol sale del edificio pensando en lo que le dijo Ángel...
En seguida, Ángel sube a su apartamento y abraza a su esposa y le da un beso. Cuando esta le pregunta:
— ¿Qué te pasó? Llegaste más cariñoso.
— Ahora soy un nuevo hombre.
— ¿Te aceptaron de nuevo en la empresa?
— No, antes me rechazaron.
— ¿Por qué? Tu eras el gerente de esa empresa de arquitectos.
— Era, ahora no soy gerente ni trabajador de la empresa, ni nada por el estilo.
— ¿Entonces porque estas tan contento? Porque yo estaría preocupada.
— Porque hoy me convertí en cristiano, le pedí a Dios que me mostrara donde congregarme, y se me fue mostrado... ¿no dices nada?
De inmediato, Karla se suelta de Ángel, y le expresa:
— No, fue tu decisión, la cual yo no estoy de acuerdo, pero fue tu decisión.
— ¿Por qué no estás de acuerdo si viviste conmigo lo de mi enfermedad y viste como vomité todas esas cosas, y también me dijiste que creíste lo que te dije que vi a Dios, quien toco mi estómago y me curó?
— ¿Qué vas a hacer para lo del trabajo?
— No me cambies el tema, yo contaba con que me acompañarías el domingo a la Iglesia.
— No, no, no, no, no... vas tu solo, a mí no me metas en eso.
Ángel queda mirando a su esposa, y le dice:
— Estas hablando como si fueras otra persona.
— Soy la misma persona, ¿solo porque no comparto la idea esa que hiciste, me hace otra persona? Ve tú, pero no me involucres a mí.
— Bueno, tienes razón, yo voy solo...
Días después, Ángel llega a la Iglesia, y se baja de su carro, y camina tímidamente hacia la puerta de la Iglesia. Donde ve a dos varones de Dios recibiendo a varios hermanos con gran cariño...
En ese instante, los hermanos saludan y abrazan a Ángel y le dan la bienvenida a la Iglesia...
Ángel entra a la Iglesia y se sienta casi en los últimos puestos, y con la mirada busca a Víctor...
Sintiéndose un poco tímido, Ángel logra ver a Víctor y se sonríe, y este viene y lo saluda, diciéndole:
— Bienvenido nuevo hermano.
— Gracias Víctor, hace un instante me sentía como apenado, pero ahora no.
— Estas en casa, no sientas pena, vienes a buscar de Dios.
— Así es.
— Voy a presentarte el pastor.
— Bueno...
En ese momento, Víctor trae al pastor Miranda, y este saluda a Ángel con un fuerte abrazo, diciéndole:
— ¡Bienvenido!
— Gracias pastor.
Ángel siente la familiaridad de todos, y se vuelve a sentar, y piensa en su esposa por unos minutos. Cuando comienza a escuchar las adoraciones a Dios...
Minutos después, el pastor Miranda separa en el pulpito, y comienza a predicar:
— La predica de hoy, es ponerte en el lugar del otro... sí; hombres y mujeres, hermanos y hermanas... nos falta ponernos en el lugar del prójimo...
En seguida, Karla llama a Ángel, y este le escribe, diciéndole que está en el culto, que ya la llama, pero esta le escribe:
Karla: Necesito que vengas a casa ahora.
Ángel se enojó un poco, porque está escuchando la predica, y le escribe a su esposa:
Ángel: Karla, estoy en la Iglesia, ¿qué sucede?
Karla: Una rata en la habitación, ven pronto.
Ángel: Es extraño, allá no hay rata, pero si viste una entrar a la habitación, no entres y espera a que llegue.
Karla: ¿No piensas venir ahora?
Ángel: Cuando se acabe el culto, no entres a la habitación.
Karla se enoja con su esposo, y no le escribe más. Cuando Ángel guarda su teléfono, y sigue escuchando la predica...
El pastor Miranda les dice a todos que se vayan al libro de Mateo capítulo veinticinco versículos treinta y uno en adelante...
Después que muchos ya estaban ahí, el pastor lee hasta el final del capítulo, y luego les dice a todos:
— Las ovejas, fueron las que socorrieron al prójimo, las que sintieron el dolor que tiene el otro, y lo ayudaron, sintieron la necesidad del semejante... tuvo hambre y le dieron de comer, tuvo sed, y le dieron de beber, fue forastero, y lo recogieron, estuvo desnudo, y lo cubrieron, enfermo, y lo visitaron, en la cárcel y fueron a él... todo lo que el prójimo estaba requiriendo, se lo dieron... pero a la izquierda están los que no sintieron dolor por su prójimo, los cabritos... porque tuvo todas estas necesidades y no hicieron nada... no podemos ser así, sintamos el dolor del otro, pongámonos en los zapatos de las personas que está pasando dificultades...
11:45 am, el culto termina, y Ángel se despide de Víctor e intercambian sus números de teléfonos...
En ese instante, Ángel sale contento de la Iglesia y se monta en su carro, y se va para su apartamento...
Minutos después, Ángel llega a su apartamento, y abre la puerta, y se encuentra a su esposa con una escoba en sus manos, quien le reclama acaloradamente:
— ¡ME DEJASTE SOLA CON ESA RATA!
— Amor, ya estoy aquí, ¿en qué habitación esta?
Con ganas de conflicto, Karla se encuentra muy enojada y enardecida, y le dice a Ángel: