Nunca Te Olvides De Dios

EN BUSCA DE UN TRABAJO. Y UN TESTIMONIO DE VIDA

Faltando poco para llegar al lugar de congregación, Ángel recibe las indicaciones de Víctor para llegar a la Iglesia. Cuando Karla lo llama, pero este le manda un mensaje de audio por WhatsApp, diciéndole que ya le devuelve la llamada...

Ángel guarda su teléfono, y le dice a Víctor:

— Mi esposa no estaba muy a gusto que yo me convirtiera en cristiano, pero cuando llegue a la casa le comento las buenas nuevas.

— Ah, a mí me paso con mis padres y demás familiares, no querían para nada, que yo fuera cristiano... tuve bastante dificultad con ellos, pero ahora todo es distinto con mi familia, ahora todos me apoyan.

— Que bueno, espero que mi esposa entienda, porque ella vivió conmigo cosas fuertes con la enfermedad que tenía.

Víctor queda mirando a Ángel, y le pregunta:

— Perdona que te pregunte. ¿De qué estabas enfermo?

— Del estómago, y estaba a punto de morir, ya había pasado por múltiples exámenes, había pasado por múltiples hospitales, me habían hecho de todo... los médicos me decían que no tenía nada, pero seguía mal. Cuando recibí el toque de Dios y fui sanado al instante.

— ¡Wau!

En ese instante llegan a la Iglesia, y Víctor le dice a Ángel:

— ¡Esta es la Iglesia!

— Que bien...

— Oh, Ángel, lo que acabas de contar me estremeció, y al mismo tiempo me maravilló.

— Si, Dios me curó en una playa de Santa Marta... apareció de repente, pero nunca pude verle el rostro, y toco mi estómago después de hablarme de la fe; y vomite todo lo que me estaba haciendo daño, y quede con un deseo inimaginable de buscar de él, por eso no dude de convertirme en cristiano... ¿me crees?

— Claro que te creo, viviste algo maravilloso, y estoy muy alegre de que te hayas convertido, pero te digo, que el camino no es fácil.

— Nada es fácil.

— Si, pero de lo que te digo es que cuando un hombre o mujer salen de las tinieblas y buscan la luz, el enemigo se levanta para que vuelvas a tu vida anterior.

— ¿Enemigo? ¿A qué te refieres con eso?

— Me refiero al diablo, es el enemigo de la verdad, el enemigo de toda la humanidad; es el acusador...

Víctor le explica con más de talle a Ángel, para que se mantenga firme ante el adversario y sus demonios...

Luego de unos minutos hablando en el carro, Víctor le pide el favor a Ángel, que lo lleve al Jardín Botánico donde se va a reunir con los demás hermanos, y Ángel lo lleva hasta allá, y se despiden para verse el domingo...

En ese momento, Ángel va por la vía, y se acuerda del trabajo, y coge su teléfono, y busca el número de la esposa de don Aristobulo, mientras sigue manejando...

Ángel detiene su vehículo en una bahía y encuentra el número de Rita, y la llama, pero esta no contesta ni en el primer y ni el segundo intento, y dice Ángel:

— ¿Será que está ocupada?

Ángel intenta por tercera vez. Cuando esta responde diciendo:

— ¡Alo!

— Hola doña Rita, ¿cómo está usted y don Aristobulo?

— Hola, ¿con quién hablo?

— Con Ángel, el que estaba de gerente en la empresa, pensé que había grabado mi número.

— Ah, el irresponsable que dejo tirada la empresa.

— ¿Cómo así? Yo estaba enfermo.

— Enfermo esta mi marido, ¿qué quieres?

Ángel siente indignación de como lo está tratando Rita, y le expresa:

— ¿Por qué me habla así? Yo no podía seguir en el trabajo porque estaba muy enfermo, pero ya estoy bien... solo la llamaba para ver si ocupaba mi antiguo puesto.

— No necesito gente desleal como tú, no te contraria ni de vigilante, así que búscate otro trabajo.

De inmediato, Rita le cuelga el teléfono a Ángel, y este queda muy sorprendido y pensativo...

Barrio Chicó, Vima está en el apartamento de Ángel, diciéndole a Karla con gran preocupación:

— Yo siento que mi exesposo me va a quitar la casa, y esa casa es mía, completamente mía, porque es herencia de mis padres.

Karla le pregunta a Vilma:

— ¿Por qué este hombre se ha empeñado en tratar de quitarte esa casa, la cual era de tus padres?

— Por malo, por hacerme sufrir.

— No te preocupes vamos a ganar dentro de unos días, porque él no puede hacer nada, solo buscar donde irse.

— Me falta decirte algo.

— Dime.

— Es que Oswaldo me engañó, y me hizo firmar un papel que supuestamente era para un crédito para el banco, y resulto ser que entre todos esos papeles; venía uno que era de la casa, y yo no vi.

Karla respira profundo, y luego le dice a Vilma:

— Eso sí, que no me lo habías dicho...

— Porque este hombre me enseño ese papel, y yo me acorde que lo firmé.

— Bueno, con todo y eso; vamos a ganar el caso...

En ese instante en la avenida, calle sesenta y tres, Ángel queda pensando en todo lo que le dijo Rita, y piensa en que va a hacer de trabajo, y llama a Francisco...

En seguida, Francisco contesta diciéndole a su amigo:

— Hola Ángel, que milagro es este.

— Hola Francisco.

— Estuve bastante tiempo marcándote y no contestabas el teléfono, hasta te creí muerto, ¿cómo estás?

— Ya estoy bien, pero cómo es eso que me creíste muerto.

— Por un vigilante de la empresa que vio que entraste mal a la clínica y vio después llorar a Karla, y vino a decir que habías muerto.

— Pues, por poco aciertas, yo estaba muy mal.

— Que bien que te hayas recuperado.

— Estoy bien gracias a Dios, quien me curo de lo que tenía, si no fuera por Dios, no estaría hablando contigo ahora.

— Estas hablando diferente, como... como.

— ¿Como un cristiano?

— Si.

— Me acabo de convertir, acepte a Cristo como mi salvador.

Francisco se queda pasmado y atónito, y le cambia el tema a Ángel, diciéndole:

— ¿Qué estás haciendo ahora?

— Ah, buscaba entrar de nuevo a la empresa, pero la esposa de Aristobulo no quiso.

— Yo también estoy sin trabajo.

— ¿Cómo así? ¿Qué pasó?

— Miriam echo a Armando, a Pizarro y a mí.



#3722 en Otros

En el texto hay: consejos, reflexión familia , espitual

Editado: 05.10.2026

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