El fin de semana con Preston pasó demasiado rápido.
Demasiado.
El domingo por la tarde estábamos sentados en mi habitación, intentando ignorar que pronto tendría que volver a irse.
—No quiero que llegue la hora —murmuré.
Preston me tomó de la mano.
—Yo tampoco.
—¿Y si la próxima vez es más difícil?
—Entonces lo hacemos juntos.
Lo miré.
—¿Y si un día te cansas?
Su expresión cambió.
—¿De verdad crees que podría cansarme de ti?
—No sé.
—Emma.
Tomó mi rostro entre sus manos.
—No voy a dejarte porque estemos lejos.
—Pero las cosas cambian.
—Sí. Cambian.
Me acarició suavemente la mejilla.
—Pero yo sigo eligiéndote.
Sentí los ojos llenarse de lágrimas.
—Te quiero.
—Yo también.
Me abrazó con fuerza.
Esa noche, después de que Preston se marchara, recibí un mensaje.
Preston: Ya te extraño.
Sonreí.
Emma: Yo también.
Preston: Mira tu pulsera.
Bajé la mirada hacia mi muñeca.
La pequeña estrella seguía ahí.
Emma: La estoy mirando.
Preston: Entonces recuerda que voy a volver.
Sonreí.
Emma: Te estaré esperando.
Dejé el teléfono sobre la cama.
Por primera vez, no sentía miedo.
Sentía esperanza.
Pero el lunes algo cambió.
Durante el almuerzo, Sophie llegó corriendo hacia mí.
—Emma, necesito contarte algo.
—¿Qué pasó?
—Vi una foto de Preston.
Mi sonrisa desapareció.
—¿Qué foto?
Sophie me mostró su teléfono.
Era una publicación de la universidad.
Preston aparecía en una foto junto a varios estudiantes.
Y junto a él estaba una chica que no conocía.
Estaban sonriendo.
Muy cerca.
Sentí un nudo en el estómago.
—¿Quién es ella?
—No lo sé.
Miré la fotografía nuevamente.
No quería sacar conclusiones.
No quería desconfiar de él.
Pero mi mente empezó a llenarse de preguntas.
¿Quién era?
¿Por qué estaban tan cerca?
¿Por qué nunca me había hablado de ella?
Mi teléfono vibró.
Preston: Buenos días, preciosa ❤️
Miré el mensaje durante unos segundos.
Normalmente habría sonreído.
Esta vez no pude.
Emma: Buenos días.
Solo eso.
Preston respondió inmediatamente.
Preston: ¿Todo bien?
Miré la foto una vez más.
No sabía qué hacer.
Quería confiar en él.
Pero el miedo que había intentado ignorar durante semanas volvió de golpe.
El miedo a que la distancia no solo nos separara físicamente.
Sino que también pudiera poner a otra persona entre nosotros.
Y por primera vez desde que Preston se había marchado…
tuve miedo de perderlo.
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Editado: 30.08.2026