No pude concentrarme en todo el día.
La fotografía de Preston con aquella chica seguía apareciendo en mi cabeza.
No quería imaginar cosas.
Pero tampoco podía fingir que no me había dolido.
Esa noche, Preston me llamó.
—Hola, preciosa.
—Hola.
—Estás rara.
—Estoy bien.
—Emma, te conozco.
Suspiré.
—Vi una foto.
Se quedó en silencio.
—¿Qué foto?
—La de la universidad. Estás con una chica.
Preston tardó unos segundos en responder.
—Ah.
Ese simple «ah» hizo que mi corazón se hundiera.
—¿Quién es?
—Se llama Olivia.
—¿Y por qué nunca me hablaste de ella?
—Porque no es importante.
—Para mí sí.
Preston suspiró.
—Emma, Olivia es una compañera de clase. Me estaba ayudando con un trabajo.
—Parecían bastante cercanos.
—La foto fue tomada justo después de que termináramos.
Me quedé callada.
—¿Me estás diciendo la verdad?
—Sí.
Su voz sonaba completamente sincera.
—Te lo juro.
Bajé la mirada.
—Lo siento.
—No tienes que disculparte por sentir celos.
—Pero desconfié de ti.
—Estás a cuatro horas de distancia. Entiendo que tengas miedo.
Sentí un nudo en la garganta.
—No quiero perderte.
—No me vas a perder.
—¿Cómo puedes estar tan seguro?
Preston sonrió.
—Porque sigo enamorado de ti.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
—Yo también.
Al día siguiente recibí otro mensaje.
Preston: Tengo una sorpresa.
Sonreí.
Emma: ¿Otra vez?
Preston: Confía en mí.
Unas horas después, Sophie entró al aula.
—Emma.
—¿Qué?
—Mira.
Me entregó su teléfono.
Había una publicación nueva.
Una fotografía de Preston.
Pero esta vez no estaba con Olivia.
Estaba frente a la universidad, sosteniendo un pequeño cartel.
«Te extraño, Emma.»
Me quedé completamente quieta.
—¿Cuándo hizo esto?
Sophie sonrió.
—Hace unos minutos.
Mi teléfono vibró.
Preston: ¿Lo viste?
Sonreí mientras las lágrimas comenzaban a caer.
Emma: Sí.
Preston: Entonces ya sabes cuánto te extraño.
Emma: Muchísimo.
Preston: Aguanta un poco más.
Emma: ¿Por qué?
Tardó unos segundos en responder.
Preston: Porque estoy preparando algo para cuando vuelva.
Sonreí.
No sabía qué estaba planeando.
Pero después de todo lo ocurrido, había aprendido algo importante.
El amor no significa no tener miedo.
Significa elegir confiar incluso cuando tienes miedo.
Y yo seguía eligiendo a Preston.
Una y otra vez.
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Editado: 30.08.2026