El monstruo que soy tiene tu nombre

CAPÍTULO 1. Antes de despertar

Navegamos por las aguas tranquilas de la ciudad mientras la luna se refleja sobre el mar. El sonido de las olas y la brisa crean una calma extraña, como si por unas horas todo lo demás dejara de existir. En esos momentos me resulta imposible no pensar en ti.

A veces me pregunto si es normal sentir algo tan intenso por una persona. Te observo y veo muchas versiones de ti al mismo tiempo: el niño que todavía conserva cierta inocencia y el hombre que ocupa cada vez más espacio en mis pensamientos.

Por eso termino imaginando una vida juntos. No hablo de una fantasía pasajera ni de un deseo momentáneo. Pienso en una vida real, compartida, construida con el tiempo. Me imagino repitiendo noches como esta, regresando al mismo lugar, encontrando tranquilidad en tu compañía y dejando que los días avancen sin necesidad de nada más.

Entonces aparecen las preguntas que siempre vuelven. ¿Qué pasaría si te amara durante años? ¿Qué ocurriría si dejaras de ser una posibilidad lejana y te convirtieras en alguien imprescindible para mí?

En lugar de seguir imaginándolo, me gustaría vivirlo. Compartir momentos simples, descansar junto al mar, conversar sin prisa y descubrir qué ocurre cuando dejamos de ocultar lo que sentimos. A veces pienso que el amor no llega con grandes gestos, sino con pequeños momentos que terminan cambiándolo todo.

No puedo evitar imaginar cómo sería una vida cotidiana contigo. Verte llegar a casa, elegir una película, hablar de cualquier cosa o pasar horas jugando sin preocuparnos por el tiempo. Son escenas sencillas, pero contigo adquieren un valor distinto.

Sin embargo, también existe algo más profundo. Una necesidad constante de pensarte, de preguntarme cómo sería tenerte cerca y de creer que en algún lugar existe una versión de nosotros que decidió arriesgarse.

Me acerco y te sostengo la mirada. Por un instante todo parece quedar en segundo plano. Tu mano encuentra mi cintura y el resto del mundo pierde importancia. Escucho mi nombre en tus labios y vuelvo a hacerme la misma pregunta de siempre.

¿Qué pasaría si esta vez fuera real?

Quiero creer que algún día dejarás de ser una idea para convertirte en una realidad. Estoy dispuesto a descubrir qué hay al otro lado de esta historia, aunque no tenga garantías de nada.

Hay algo en ti que me atrae de una forma difícil de explicar. Por más que intente distraerme o pensar en otras cosas, siempre termino regresando al mismo lugar: al mar, a la luna, a esta costa y a la imagen de nosotros compartiendo este momento.

Finalmente dejo de resistirme a la idea. Te abrazo y me permito disfrutar del instante. La noche continúa avanzando mientras las olas siguen golpeando la costa y la luz de la luna ilumina el agua a nuestro alrededor.

Por un momento siento que todo cobra sentido. Como si algunas personas fueran capaces de dejar una marca profunda incluso antes de formar parte de nuestra vida.

He imaginado esta escena muchas veces. Siempre termina de la misma manera: el mar frente a nosotros, el sonido constante de las olas y tu nombre permaneciendo en mi mente como una promesa que todavía espera cumplirse.



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En el texto hay: desamor, amor, heartbreak

Editado: 26.09.2026

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