El monstruo que soy tiene tu nombre

INTERLUDE V. El asiento del copiloto

Me enamoraste, me besaste y me llenaste de promesas vacías. Durante mucho tiempo creí que lo nuestro era diferente, hasta que descubrí que era exactamente así con todos.

Y entonces entendí algo terrible:

Nunca fui especial.

Ahora es él quien ocupa el asiento del copiloto. Él aparece en las fotografías, en las indirectas, en los lugares donde a mí me ocultabas. Y no puedo evitar preguntarme cómo fui capaz de entregarte mi corazón o cómo olvidar la primera vez que te besé.

Lo llevas a tu consultorio, a tu departamento y a cada rincón donde acostumbras construir ilusiones. Él todavía cree que eres perfecto. Te escucha hablar de tus sueños, de tus metas y de la persona que dices ser.

Lo que aún no sabe es que olvidaste contarle una parte importante de la historia.

Que no sabes amar.

Y tarde o temprano descubrirá lo mismo que todos descubrimos.

Que detrás de todas tus promesas solo existe alguien incapaz de quedarse.

Hasta que un día la realidad lo alcance.

Y entonces también entenderá quién eres realmente.



#1643 en Novela contemporánea
#2439 en Otros
#473 en Relatos cortos

En el texto hay: desamor, amor, heartbreak

Editado: 26.09.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.