Azath miraba el horizonte desde la ventana del pasillo del ala residencial, aun sentía el eco del entrenamiento en su mente, pero eso no era lo que lo preocupaba, la sensación que tuvo antes de cruzar el arco, esa mirada fría y familiar, mantenía su mente ajetreada.
Las colinas se perdían entre la neblina matutina, difusas y casi irreales, con árboles altos cuyo roció enfriaba las mañanas, allí, en algún lugar había desaparecido quien lo observaba, mientras buscaba sintió la energía de alguien acercándose hacia él, con pasos perezosos y bastante lentos.
Azath: Oye
Adam: Buenos días… o tardes… no sé qué hora es — Bostezo sin molestarse en cubrirse la boca.
Azath: Un poco tarde, pero todavía no es medio día.
Adam: Entonces estamos en días — Se acomodo la corbata e intento mirar su reflejo en la ventana — Como sabias que era yo si no me volteaste a mirar.
Azath: Fueron tus pasos — Mintió, no estaba seguro de lo que había sentido.
Adam: Sabes, es bueno tener esa percepción — Apoyo su espalda al lado de la ventana — Mira que mientras caminaba hacia acá, note que… algunos están hablando de ti… que acababas de hacer un espectáculo derritiendo las dianas.
Azath no respondió. Solo volteo y lo miraba directamente a los ojos.
Adam: Algunos creen que eres peligroso.
Azath: No tengo intenciones de lastimar a nadie — Volviendo su mirada a la ventana.
Adam: Lo sé — Contestó sin dudar, como si la respuesta fuera obvia — Pero eso nunca ha importado demasiado. En nuestro mundo… la fuerza algo… extraña… puede llamar mucho la atención, incluso es perseguida… aunque cause temor, aunque tengas buenas intenciones.
La respiración de Azath se calmó, cerro los ojos durante un momento, algo en el tono de Adam había calmado el remolino en su mente, lo hizo sentir seguro, que podía vivir sin un peso sobre sus hombros, después de muchos años, no se sentía solo.
Adam: No te preocupes. Con Alma y conmigo, uuuuuuuuaahhhhhhhh no vas a tener problemas — Con su manga, se limpio los ojos llorosos.
Azath: ¿Tú también vas a ayudarme?
Adam: No sé si "ayudarte" es la palabra. Pero me caes bien. — Sonrió y esta vez la sonrisa le llegó a los ojos — Así que intentaré ir todos los días a clase. O al menos, casi todos.
Azath: Eso es mucho pedir para alguien que duerme hasta mediodía — Soltó una risa nasal, corta, cansada — Eso sería un milagro.
Adam: Uno pequeño… pero un milagro, al fin y al cabo.
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Editado: 06.10.2026