Paralelo

Capítulo 26: La grieta

"Hay momentos en que el universo no te pide permiso para cambiar."
— Anónimo

La grieta apareció un martes.

—

Sin aviso.

—

—

Elian estaba solo en el apartamento.

Tessa en el trabajo.

Leandro en casa de su abuela.

—

—

Estaba preparándose un sándwich.

—

El pan.

El queso.

La música de fondo.

—

Lo más ordinario del mundo.

—

—

Y entonces…

—

la pared del fondo del apartamento…

se dobló.

—

—

No se rompió.

No se cayó.

—

Se dobló.

—

Como si alguien hubiera empujado desde el otro lado.

—

—

Elian se quedó inmóvil.

—

El sándwich sin terminar.

—

—

La pared volvió a su lugar.

—

Como si nada.

—

—

Elian se acercó lentamente.

—

La tocó.

—

Fría.

Sólida.

—

Real.

—

—

Retrocedió.

—

—

Buscó el teléfono.

Llamó a Leandro.

—

—Necesito que vengas.

—

—¿Qué pasó?

—

—La pared se dobló.

—

Silencio.

—

—¿Perdón?

—

—Lo que escuchaste.

—

—

—Voy.

—

—

—

Leandro llegó en veinte minutos.

Revisó la pared.

La midió.

La fotografió.

La golpeó.

—

—Normal —dijo.

—

—Lo sé.

—

—Entonces…

—

—No estoy loco, Leandro.

—

—

—No dije eso —respondió Leandro rápido.

—

—

Se sentaron.

—

—¿Qué crees que fue?

—

—

Elian pensó.

—

—Una grieta.

—

—¿En la pared?

—

—En el espacio.

—

—

Leandro lo miró.

—

—Como en los bordes.

Lo que decía tu abuela.

—

—

—Sí.

—

Elian se levantó.

—

—Pero no fue una criatura esta vez.

No fue una presencia.

—

Pausa.

—

—Fue como si alguien hubiera golpeado desde el otro lado.

—

—

—¿Con intención?

—

—Con mucha.

—

—

Leandro anotó algo en su cuaderno.

—

—¿Qué sientes ahora?

—

—

Elian cerró los ojos un segundo.

—

—Que fue una prueba.

—

—¿De quién?

—

—

Abrió los ojos.

—

—No del que manda criaturas.

—

Pausa.

—

—Del que espera.

—

—

Leandro dejó el cuaderno.

—

—¿Sabes quién es?

—

—

Elian no respondió de inmediato.

—

—Sé que tiene mi cara.

—

Pausa.

—

—Y que todavía no ha usado todo lo que tiene.

—

—

Silencio.

—

—

—¿Qué hacemos?

—

—

Elian miró la pared.

—

—Por ahora…

—

—…seguimos aprendiendo.

—

—

—¿Y cuando eso no sea suficiente?

—

—

Elian no respondió.

—

Porque no tenía respuesta todavía.

—

Pero la pared donde había ocurrido todo…

tenía una temperatura levemente distinta al resto.

—

Solo un grado.

—

—

Lo suficiente para saber…

que no había sido imaginación.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.