Una Vida Perruna

CAPÍTULO 20 COPITO PIDIENDO AYUDA

Corría la yegua, en eso vio a todos los perros y Rufus ladró y la yegua relinchaba en dos patas, pero Rufus ladró más fuerte y se calmó Copito, se puso en sus cuatro patas, así que Rufus jaló su correa de Copito, ladraba Sultán y Copito movía su cabeza, relinchaba y resoplaba. La soltó Rufus y se volteó Copito y se regresó y atrás de ella todos los perros volvieron a atravesar el evento al aire libre de El Gran Canino y estaban premiando a Dragón en primer lugar, su amo estaba feliz y premiaban al joven dueño del perro y el segundo lugar la perrita Java era una bullterrier y Dragón un Rottweiler. En eso vieron toda la gente al caballo con los perros atrás de ellos y Rufus llevaba en el hocico del lomo a Sultán. Corrían a toda prisa, la gente se asustaba y se sorprendía.

En eso Dragón vio a Loba y fue amor a primera vista verla corriendo, en eso brincó la tarima y corrió atrás de ellos, gritaba su amo que regresara Dragón, en eso pasó brincando por la espalda de él y saltó de la tarima y corrió atrás de él. Java la bullterrier negra con blanco gritaba su ama que regresara. Ellos bajaban los escalones y corrían atrás de ellos pero no los alcanzaron. Dijo el conductor del evento:

— Los perritos se fueron a descansar, pero sigan disfrutando lo que resta de la tarde.

Siguió el conjunto y la orquesta y estaban bailando la gente y los perritos de todas las razas, había muchas croquetas para ellos y sándwiches para la gente, agua de sabor, sopes, huaraches, gorditas, tortas, pastel, gelatinas. Niños, adultos, perros y todos disfrutando del evento. Muchísimos globos, mesas, sillas, pancartas del patrocinador de comida de perro El Perrito Gordito. La empresa del padre de Samantha y que Wanda hacía la imagen, que fue la imagen que Camila hizo.

Gritaban Samantha y Edgar y subían a un árbol. Dijo Edgar:

— ¿Y no suben los osos a los árboles? Porque yo he visto películas en la televisión que sí.

Dijo Samantha:

— No, no suben.

Pequeña Damita ladraba y gruñía a esa bestia y de pronto sí empezó a subir con sus garras al árbol. Ellos gritaban ayuda.

En eso relinchó Copito y con todo su cuerpo de Volcán y Pirata le dieron cabezazo al lomo del oso pardo grande y se bajó del árbol. Lo rodearon Rufus, Gala, Volcán, Loba, Pirata, Sultán y bajó corriendo del árbol Pequeña Damita moviendo la cola y se puso junto a Sultán y todos gruñían. Eran siete amigos luchando juntos.

El oso se paró en dos patas y rugía y relinchó la yegua, pues el oso aventaba garrazos a Rufus y Gala que los vio más grandes como oponentes. Gritaba Samantha que se fuera.

En eso el oso se le aventó a Rufus y él al oso y lo abrazó, chillaba Rufus, así que Gala lo mordió del brazo y lo soltó a Rufus. Gritó Samantha:

— ¡Nooooo, Rufus! —Y lloraba— ¡No se movía!

El oso le iba a aventar un garrazo a Gala y se aventaron Pirata y Volcán juntos y se trabaron a las patas del oso, así que el oso le dio un garrazo a Volcán y lo aventó, sangraba. En eso el oso iba por Pirata, en eso llegó Java y se aventó a su lomo y se trabó del cuello y se sacudía el oso y no lo soltaba Java y llegó el Rottweiler junto con Pirata y Gala y mordían al oso y emprendió huida el oso, corría y gritaba Samantha que no fueran por él, pero lo corretearon Java, Dragón y Pirata.

Regresaron y bajaba Edgar y ayudó a Samantha, corrieron a auxiliar a Rufus y a Volcán, pero estaba más herido Volcán, no dejaba de sangrar y chillaba. Lo cargó Edgar y gritaba ayuda. Samantha trataba de cargar a Rufus pero no podía. Así que a Edgar se le ocurrió, de los troncos secos se desprendía la parte de encima del árbol y buscó la más grande y lo subió y lo jalaba Samantha, pero no podía, aunque los perros la ayudaban y le pedía ayuda a Edgar, pero no podía, él cargaba a Volcán, le decía que no se muriera y de pronto vieron luces, era un estilo jeep donde con las luces los cesaban y oyeron una voz que dijo:

— ¡Ay, hijo de mi vida, estás bien!

Gritó Wanda:

— ¿Están bien?

Dijo Samantha:

— ¡Nos atacó un oso!

Dijo asustada Cleotilde:

— ¿Pero están bien?

Y dijo Edgar:

— Sí, pero Volcán no, está muriendo, le dio un garrazo y a Rufus le dieron un abrazo de oso y no despierta, pero respira.

Gritó Elisa:

— ¡De prisa, subamos al jeep, pero no vamos a caber todos!

Subieron a Volcán y lo vendó con un trapo y subieron a Rufus, se quedó el comandante Alfonso, Doña Candelaria y Cleotilde, subieron a Pequeña Damita y Sultán. Dijo Alfonso:

— ¡Manda ayuda!

Dijo Camila:

— ¡Sí!

Dio las coordenadas de donde estaban. Se fueron y los demás perros y ellos 5 se quedaron. La noche ya cubría el bosque. Se oyeron aullidos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.