Era una noche con frío y neblina. Temblaban de frío y se abrazaban. Mientras en la comisaría del pueblo fueron el joven y una joven a poner un acta para que buscaran a sus perros, eran ganadores del torneo El Gran Canino y desaparecieron en el bosque y no pedían sino exigían que los buscaran, tenían miedo, eran perros campeones que no podían estar perdidos. La joven quería a su Java a su lado, alguien la secuestró, ella no se iba con cualquiera, era una perrita bien entrenada, así que quería resultados. Dijo el comandante que se fueran a su casa, que mañana tendrían noticias, hoy no iban a salir, ya era noche, había neblina y había lobos, era peligroso. Los corrió. Salieron enojados porque peligraban sus perros.
Tenían hambre, tenían frío y de pronto Copito de Nieve relinchó y se paró en dos patas. Dijo Samantha:
— Se me hace conocido ya este camino, es la finca.
Dijo Cleotilde:
— Sí, es así, Copito nos trajo.
De pronto fueron rodeados por aullidos. Dijo Doña Candelaria:
— Tenemos que apurarnos, es por aquí.
Y dijo Samantha:
— Sí, caminemos más rápido.
Los perros gruñían y de pronto los fueron rodeando por coyotes. Se paró en dos patas la yegua Copito. Sacó la pistola el Detective Alfonso y dijo:
— Tenemos que hacer fogata.
Dijo Doña Candelaria:
— Sí, pero no hay fuego.
Dijo Edgar:
— Traigo cerillos, siempre cargo cerillos.
Se apuraron en hacer ramas con fuego y se iluminaban y caminaban, ya veían el gran rejado y gritó Samantha:
— ¡Ya llegamos, si entramos los coyotes no nos tocan!
En eso les cerraron el paso los coyotes y gruñían al igual que los perros, decía Samantha tranquilos, ya llegamos, en eso se le estaba apagando sus ramas a Cleotilde y se aventó un coyote y lo pescó el Rottweiler, se agarraron pelea de perros. Ellos gritaban que se separaran, se aventó Loba y un coyote igual y ladraba Gala y se aventaron Gala, Pirata y Java con los coyotes, gritaban que corriera.
Todos corrieron mientras los perros se agarraban con los coyotes. Cuando abrió la reja Samantha gritó, mientras Cleotilde fue al establo y agarró picos y palos y grito Edgar que corrieran, así lo hicieron, corrieron los perros con gran velocidad y atrás tres coyotes, entró Gala y Loba, atrás Java y Dragón, pero Pirata no llegó, cojeaba y cayó al suelo, ahí lo agarraron los tres coyotes. Doña Candelaria gritaba y no reaccionó y corrió con un palo, Pirata chillaba y le dio a uno con un palo y echó balazos al aire el detective y se echaron a correr. Doña Candelaria cargó a Pirata, dijo:
— Vas a estar bien, pero mira como te dejaron, fuiste muy valiente, ven.
La alcanzó el detective y cargó al perro y se metieron, cerraron, Samantha el rejado. Copito ya estaba adentro, él fue el primero que se metió. Patearon la puerta y entraron, lo pusieron en la mesa, prendieron la luz y llevaron agua oxigenada, le dolía y aulló, le limpió las heridas Doña Candelaria para que no se le infectara. Lo lavó y lo vendó, le ayudó Samantha y Doña Cleotilde. Descansó en la mesa, lo dejaron ahí y le dieron de comer, le dieron té de árnica y no se separó Doña Candelaria del perro.
Llamó por teléfono el detective a la comisaría, que estaban en la Finca Estrella. Descansaron, pero Doña Candelaria no se separó del perro, se envolvió en cobijas y lo tapó para que no tuviera frío. Edgar y el detective durmieron en una habitación y Cleotilde y Samantha en otra, pero todos los perritos durmieron entre el sillón donde durmió Doña Candelaria y la mesa donde estaba Pirata, se hicieron bola los 4 perros y los tapó Doña Candelaria. Durmieron todos. Copito dormido en su establo con los demás caballos y yeguas.
Editado: 27.09.2026