El Hijo Que Escondí Del Millonario

Capitulo 6

Alejandro permaneció dentro de su automóvil mirando la fotografía que Gabriel le había enviado.

El hombre aparecía frente a la escuela de Lucas.

No había duda.

Era el mismo sujeto que Emma había descrito.

Pero lo que realmente le preocupaba era el mensaje.

«Este hombre aparece relacionado con la clínica donde nació Lucas.»

Alejandro volvió a leerlo.

Clínica.

Nacimiento.

Lucas.

Y Emma.

Todo parecía conducir al mismo lugar.

—¿Qué demonios estás ocultando? —murmuró.

Tomó el teléfono y llamó a Gabriel.

—Dime que estás seguro.

—Completamente.

—¿Quién es?

—Todavía no tengo su identidad completa. Pero conseguí algo.

Alejandro se incorporó en el asiento.

—Habla.

—Hace cinco años, un hombre con características similares estuvo varias veces en la clínica durante los días en que Emma estaba internada.

Alejandro cerró los ojos.

—¿Trabajaba allí?

—Eso estoy intentando averiguar.

—¿Y por qué no aparece su nombre en los registros?

—Porque alguien borró parte de la información.

Alejandro abrió los ojos.

—¿Borraron los registros?

—Sí.

Hubo unos segundos de silencio.

—Gabriel, quiero esos documentos.

—Ya los estoy buscando.

—Y quiero saber quién autorizó que desaparecieran.

—Alejandro...

—¿Qué?

—Hay algo más.

—Dilo.

—La persona que solicitó acceso al expediente de Emma cinco años atrás no fue un médico.

Alejandro sintió un nudo en el estómago.

—¿Quién fue?

—Todavía no lo sé.

—Descúbrelo.

Colgó.

Alejandro miró hacia el edificio donde vivía Emma.

Había prometido dejarla tranquila.

Pero ya no podía hacerlo.

Alguien estaba amenazando a su hijo.

Sí.

Aunque Emma siguiera negándolo, algo dentro de él le decía que Lucas era suyo.

Y si lo era, nadie volvería a arrebatárselo.

***

Dentro del apartamento, Emma intentaba controlar sus manos temblorosas.

Lucas estaba sentado en el sofá dibujando.

—Mamá, mira.

Le mostró una hoja.

Había dibujado tres personas.

Una era él.

Otra era Emma.

Y la tercera era un hombre alto vestido de negro.

Emma sintió un escalofrío.

—¿Quién es él?

Lucas sonrió.

—Mi papá.

Emma se quedó sin palabras.

—¿Por qué dibujaste a tu papá así?

—Porque se parece al señor que vino a la escuela.

Emma dejó el dibujo sobre la mesa.

—Lucas, escucha a mamá.

—Sí.

—Si ese hombre vuelve a hablar contigo, no le respondas.

—¿Por qué?

—Porque no lo conocemos.

Lucas frunció el ceño.

—Pero él dijo que sí te conocía.

Emma sintió que el corazón se le detenía.

—¿Qué dijo?

—Dijo tu nombre.

—¿Qué más?

Lucas pensó unos segundos.

—Dijo que tú sabías lo que pasó.

Emma se quedó inmóvil.

Aquellas palabras no podían ser casualidad.

Alguien sabía demasiado.

—¿Te dijo algo más?

Lucas negó con la cabeza.

—Solo me dijo que no tuviera miedo.

Emma lo abrazó.

—Nunca te alejes de mí, ¿entendido?

—Sí, mamá.

Ella cerró los ojos.

Había pasado cinco años protegiéndolo.

Cinco años ocultando su existencia.

Y ahora alguien había encontrado la manera de llegar hasta él.

***

Esa misma tarde, Camila llegó al apartamento.

Apenas entró, vio el rostro preocupado de su hija.

—¿Qué pasó?

Emma le mostró el dibujo.

Camila palideció.

—¿Quién hizo esto?

—Lucas.

—¿Quién es ese hombre?

—Dice que es su papá.

Camila dejó escapar un suspiro.

—Emma...

—Mamá, no me digas otra vez que no puedes hablar.

Camila bajó la mirada.

—Yo quería protegerte.

—¡Pero ya no estoy segura de estar protegida!

Emma comenzó a llorar.

—Ese hombre encontró a Lucas. Lo siguió hasta la escuela. Le habló.

Camila cerró los ojos.

—No puede ser.

—¿Lo conoces?

Camila no respondió.

—Mamá.

—No.

—Estás mintiendo.

Camila se quedó callada.

Emma dio un paso hacia ella.

—¿Quién es?

—No lo sé.

—¡Entonces dime qué sabes!

Camila respiró profundamente.

—Hace cinco años, cuando estabas embarazada, recibí una llamada.

Emma sintió que el pecho se le apretaba.

—¿De quién?

—No lo sé.

—¿Qué quería?

—Que te alejaras de Alejandro.

—Eso ya me lo dijiste.

—No te conté todo.

Emma se quedó inmóvil.

Camila sacó de su bolso un sobre viejo.

Lo colocó sobre la mesa.

—Me enviaron esto.

Emma lo abrió.

Dentro había una fotografía.

Era ella.

Embarazada.

Sentada en una banca frente a la clínica.

Emma llevó una mano a la boca.

—¿Cuándo tomaron esto?

—Dos días antes de que Lucas naciera.

Había otra fotografía.

Esta vez aparecía Camila hablando con un hombre desconocido.

Emma levantó la mirada.

—¿Es él?

Camila negó lentamente.

—No.

—Entonces, ¿quién es?

—Un intermediario.

Emma frunció el ceño.

—¿Intermediario de quién?

Camila la miró con lágrimas en los ojos.

—Nunca me dijeron su nombre.

Emma volvió a mirar la fotografía.

—¿Qué querían?

Camila tragó saliva.

—Que desaparecieras.

—¿Y si no?

—Dijeron que te quitarían al bebé.

Emma sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.

—¿Me estaban vigilando?

—Desde que supieron que estabas embarazada.

—¿Quién?

Camila negó con la cabeza.

—No lo sé.

—¡Mamá!

—¡Porque tenía miedo, Emma!

Las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Camila.

—Me dijeron que si Alejandro descubría que el niño era suyo, ustedes dos estarían en peligro.

Emma se quedó completamente quieta.




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