Entre Notas y Silencios

Fuera del estudio.

El mensaje llegó a las siete y cuarenta y tres de la mañana.

Marcos: Reunión a las diez. No falten. Tenemos cambios importantes para el álbum.

Valentina leyó el mensaje dos veces.

Después dejó el teléfono sobre la mesa.

—Odio esa palabra —murmuró.

—¿Cuál?

La voz de Adrián apareció detrás de ella.

Valentina se giró.

Él estaba sentado en el sofá de la pequeña sala de reuniones de la disquera, leyendo unos documentos.

—“Cambios”.

—Buenos días para ti también.

—Buenos días.

Adrián levantó una taza de café.

—¿Quieres?

—¿Sin azúcar?

—Sin azúcar.

Valentina tomó la taza.

—Empiezo a pensar que sabes demasiado de mí.

—Solo presto atención.

—Ese es el problema.

Adrián sonrió.

—¿Qué hiciste anoche?

—Dormir.

—¿Seguro?

—Sí.

—Pareces cansada.

—Tú también.

—Yo siempre parezco cansado.

—No.

Valentina lo observó.

—Hoy pareces distraído.

Adrián dejó los documentos.

—Lo estoy.

—¿Por qué?

—Por la reunión.

Ella sonrió.

—Mentiroso.

Él sostuvo su mirada.

—¿Quieres saber la verdad?

Valentina dudó.

—No estoy segura.

—Entonces quizá sea mejor que no preguntes.

Ella dejó la taza.

—Bien.

La puerta se abrió.

Marcos entró acompañado por dos ejecutivos de la disquera.

—Buenos días.

—Buenos días —respondieron ambos.

Marcos tomó asiento.

—He escuchado las dos primeras canciones.

Valentina cruzó los brazos.

—¿Y?

—Son buenas.

—¿Pero?

Marcos sonrió.

—Siempre hay un pero.

Uno de los ejecutivos abrió una carpeta.

—El concepto del álbum necesita una dirección más clara.

Valentina frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

—Queremos una historia.

—Ya tenemos una.

—No. Tenemos canciones.

Marcos intervino.

—Queremos que el álbum cuente una evolución.

Adrián asintió lentamente.

—Eso tiene sentido.

Valentina lo miró.

—¿Estás de acuerdo?

—Sí.

—Traidor.

Adrián sonrió.

—Escúchalos primero.

Marcos continuó.

—Queremos comenzar con la resistencia al amor. Después pasar al deseo. Luego a la incertidumbre. La vulnerabilidad. El conflicto. Y finalmente...

Hizo una pausa.

—La entrega.

Valentina negó con la cabeza.

—No.

—¿No?

—No quiero que el álbum termine con una canción sobre entregarse a alguien.

—¿Por qué?

—Porque no creo que el amor sea una solución.

Adrián la observó.

—Eso es interesante.

—¿Qué?

—Que justamente por eso deberíamos escribirla.

Valentina lo miró.

—¿Para demostrar qué?

—Que amar no significa salvarse.

Marcos sonrió.

—Exactamente.

Uno de los ejecutivos cerró la carpeta.

—Además, necesitamos una sesión de fotos.

Valentina suspiró.

—¿Otra?

—Una campaña completa.

—¿Cuándo?

—Este fin de semana.

—Imposible.

—¿Por qué?

—Tengo una presentación.




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