A la mañana siguiente, Valentina llegó al estudio con una idea bastante clara.
No quería hablar de Clara.
No quería hablar de la entrevista.
No quería hablar de los comentarios que había leído en internet antes de dormir.
Y, sobre todo, no quería hablar de lo mucho que le había molestado descubrir que podía sentir celos.
Había pasado buena parte de la noche diciéndose que no tenía sentido.
Adrián no le pertenecía.
Ella tampoco le pertenecía a él.
No habían establecido nada.
No había promesas.
Ni siquiera habían tenido un beso.
Entonces, ¿qué derecho tenía a sentir aquel pequeño nudo en el estómago cada vez que pensaba en Clara riéndose con él?
Ninguno.
Eso era lo que se repetía.
Ninguno.
Cuando abrió la puerta del estudio, Adrián ya estaba allí.
Tenía dos cafés.
—Buenos días.
—Buenos días.
Él le tendió uno.
Valentina lo tomó.
—Gracias.
Adrián la observó un instante.
—Dormiste poco.
Ella levantó una ceja.
—¿Ahora también puedes saber eso?
—Tienes cara de haber discutido con tus pensamientos toda la noche.
Valentina soltó una risa.
—Mis pensamientos ganaron.
—Eso explica mucho.
Se sentó junto al piano.
Adrián no preguntó más.
Y ella agradeció que no lo hiciera.
Sobre el piano había varias hojas.
—¿Terminaste la canción?
—Tengo una parte.
—¿Título?
—Todavía no.
Valentina tomó una hoja.
La primera estrofa hablaba de las miradas ajenas, de las historias que otros construían sin conocerlos.
Leyó en silencio.
—Me gusta.
—Pensé que sería apropiado después de ayer.
—Sí.
Adrián tocó algunos acordes.
Valentina empezó a cantar.
La melodía era sencilla.
Más desnuda que las anteriores.
Todos quieren saber qué pasa, pero nadie quiere esperar. Ponen nombres a los silencios, antes de aprender a escuchar.
Adrián la acompañó.
Ella continuó:
Nos miran buscando respuestas, como si fueran a encontrarlas, pero hay cosas que solo existen cuando nadie intenta nombrarlas.
Adrián dejó caer las manos.
—Eso.
—¿Qué?
—Eso es exactamente lo que quiero.
Valentina sonrió.
—¿La canción?
—La canción.
Ella lo miró.
—¿O nosotros?
Adrián sostuvo la mirada.
—Las dos cosas pueden ser verdad.
Valentina bajó los ojos.
Había algo diferente en la manera en que él hablaba últimamente.
No decía más.
Pero tampoco escondía tanto.
Y eso la descolocaba.
Trabajaron durante horas.
La canción fue tomando forma.
A media mañana, Laura entró con noticias.
—Tenemos un pequeño problema.
Valentina levantó la mirada.
—¿Por qué siempre empiezan así?
Laura dejó una carpeta.
—Porque normalmente hay un problema.
—Adelante.
—Después de la entrevista, las preguntas sobre ustedes aumentaron.
Valentina suspiró.
—Ya lo imaginaba.
—La discográfica quiere aprovechar el interés.
—No.
—Escucha primero.
—No.
Adrián escondió una sonrisa.
Laura abrió la carpeta.
—Quieren que durante las próximas semanas hagan más apariciones juntos.
—¿Más?
—Eventos, entrevistas, fotografías...
—¿Y qué esperan exactamente?
Laura dudó.
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• romance de desarrollo lento., • atracción progresiva., • diferencia de edad.
Editado: 03.10.2026