Samanta Lewis y Samuel Davis tienen dos cosas en común: son chefs talentosos y se soportan menos que la sal y el azúcar en el mismo plato.
Obligados a compartir la cocina de un crucero, sus discusiones amenazan con quemar más que los fogones. Pero entre platos voladores, miradas asesinas y una tensión que no aparece en ninguna receta, descubrirán que la vida está a punto de servirles el menú más inesperado.
¿El problema? ¡Un pequeño pasajero viene en camino y ninguno de los dos sabe cómo diablos llegó esa receta a sus vidas!