Al Ritmo Del Hielo

CAPÍTULO 20

Kyla

Lunes, 10 de septiembre de 2029

¿Sabes que una sonrisa puede cambiar el estado de ánimo de una persona?

Yo era de esas personas que se negaban a creerlo.

¿Ver a una persona por la calle sonriéndome?

¿Acaso tengo algo en la cara?

Pero alguien me dijo una vez que sonreírle a la vida es cosa de los fuertes y de los más valientes. Y razón no le faltaba.

Desde que mi mentalidad cambió, empecé a sonreír más, sin forzarla. Aunque no creo que sea por voluntad propia.

La sonrisa de Raelynn iluminaba cualquier lugar al que iba. Y no podía evitar hacer lo mismo.

Curioso, ¿verdad?

— ¡Kyla!

Giré rápidamente la cabeza. Niall me llamaba para que fuera hacia la barra del pub, con una expresión de euforia.

— Va a salir ya —movió la mano con entusiasmo.

Coloqué varios vasos sucios en la bandeja y me acerqué con paso ligero. Dejé la bandeja sobre la barra, procurando que ningún vaso se cayera, y me senté en un taburete.

— Me tomo tres minutos de descanso —dije, sin apartar la mirada de la pantalla del televisor.

Solo se escuchaba la risa de Niall.

Apoyé el brazo derecho sobre la barra y empecé a dar golpecitos con el dedo índice.

Hoy Raelynn iba a comenzar la nueva temporada y estaba a punto de defender su programa corto en la Challenger Series, que se celebraba en Lombardia Trophy, en Italia.

Iba a verla patinar con la canción que me enseñó: Fake Love, de BTS, y tenía muchísimas ganas.

— ¡Jefe!

Miré de reojo hacia la voz. Un cliente estaba llamando a Niall.

— ¿Puedes subir un poco el volumen? —preguntó, señalando la televisión.

Esbocé una media sonrisa mientras volvía a clavar la mirada en la pantalla.

Desde que compitió en Japón, el patinaje artístico había ganado mucha popularidad en el país. Ya no era un deporte pasajero; se había convertido en un deporte nacional, como lo es el patinaje de velocidad, y todo por ella.

— Ya tenemos a Raelynn Scott en la pista —dijo la presentadora—. Esta chica se ha convertido en un referente en el país. ¿No crees, Pieter-Bas?

— Estoy de acuerdo contigo, Laurien —respondió su compañero—. Mi hija se ha convertido en una gran fan de esa chica y no me extrañaría que quisiera empezar a patinar.

— Ha vuelto a situar a Países Bajos en lo más alto del ranking de este deporte —comentó Laurien.

Sonreí al verla patinar por la pista, saludando, hasta que se detuvo en medio del hielo. Se colocó en posición estática, con la cabeza baja y los brazos recogidos contra el pecho.

Me fijé en su vestido. Era precioso.

Era un vestido con un degradado que fluía desde un negro profundo en la parte superior y la cintura hacia un púrpura profundo vibrante en la falda y los puños.

La falda, de corte irregular y ligero, aportaba mucho vuelo en los giros.

Tenía un encaje negro calado en forma de "espinas" que ascendía por el cuello, como un choker, y se extendía por los hombros y la parte superior del pecho. El diseño imitaba ramas o espinas punzantes.

Reforzaba ese sentimiento de amor doloroso.

La espalda estaba descubierta, con un escote profundo en forma de "V", decorado con cintas negras cruzadas que dejaban ver su piel.

Las mangas eran de una malla translúcida que mantenía el efecto degradado, dando una apariencia de "piel pintada" que terminaba en detalles de encaje en las muñecas.

Al moverse, se podía apreciar pequeños destellos de cristales oscuros por el torso y en las puntas del encaje.

— La canción que ha escogido para el programa corto es una versión orquestal de Fake Love, de un grupo surcoreano llamado BTS —dijo Pieter-Bas.

— Sorpréndenos, Raelynn —añadió Laurien, animando.

La música empezó a oírse: una melodía suave de piano.

Raelynn realizó movimientos lentos con los brazos antes de iniciar un desplazamiento en forward outside edge, con extensión de brazos. Ejecutó un pequeño arabesque para abrir su programa.

Sonreí al verla, por fin, realizaba correctamente el levantamiento de pierna.

Cambió varias veces de filo antes de ejecutar su primer elemento técnico: la combinación.

Entró al salto con pasos cruzados amplios y muy expresivos.

Despegó con velocidad para ejecutar un triple lutz.

— Triple lutz... —comentó Laurien.

Lo hizo limpio.

Apreté el puño, asintiendo con la cabeza. Sabía que por dentro estaba gritando de emoción.

Volvió a despegar para realizar un doble toe loop.

Perfectos.

— Y doble toe loop, perfectos —añadió, con aplausos.

Tras el salto, realizó una transición fluida, llevando los brazos hacia el pecho.

Quería plasmar una expresión de conflicto. Y lo había logrado.

— Desde que te conoce ha mejorado una barbaridad —dijo Niall, apoyando la mano en mi hombro—. El método Kyla ha funcionado en ella —rio, zarandeándome suavemente.

Sonreí tras esa frase.

Empezó a ejecutar la secuencia de pasos; era algo que siempre disfrutaba especialmente.

Los twizzles, con varias rotaciones, le quedaban espectaculares. Era como si estuviera bailando sola en su habitación.

— Tiene una precisión increíble —dijo Pieter-Bas—. Se nota cuando un patinador disfruta estando en el hielo.

— Estoy de acuerdo —comentó Laurien—. Estar en la pista no es solo salir a ejecutar saltos; lo importante es transmitir.

Tragué saliva al ver cómo ejecutaba brackets y rockers. Hacía cambios de dirección con movimientos de torsos, bastante teatrales.

Cerré los dedos con fuerza. Estaba sintiendo ese dolor.

— Y, sin duda, Raelynn está consiguiendo que todo el público sienta ese dolor con ella —añadió.

Se dirigió hacia una de las esquinas y ejecutó con velocidad un triple flip.

Al descender del salto, dejó caer los brazos de forma dramática.




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