El lugar donde estábamos era mucho más grande de lo que parecía a lo lejos podía ver una pequeña cabaña. Frente a ella, Marcel y Aido ayudaban a los demás mientras Akatsuki permanecía cerca, observándolos en silencio mis ojos volvieron a encontrarse con él aquel cabello naranja que tantas veces había visto No sabía cuánto tiempo llevaba mirándolo, pero por unos segundos simplemente no pude apartar la mirada había algo en él que me hacía sentir segura incluso cuando no decía una sola palabra quizá porque había pasado demasiado tiempo a mi lado quizá porque, desde que era pequeña, había aprendido que mientras Akatsuki estuviera cerca, nada podría pasarme o quizá porque una parte de mí sabía que algún día podría perderlo Y esa idea... Esa idea me aterraba.
—Tú lo quieres, ¿no es así?
La voz de Zero me sacó de mis pensamientos giré lentamente la cabeza hacia él estaba sentado a mi lado, apoyado contra el árbol, mirándome con una tranquilidad que me hizo sentir todavía más culpable sabía perfectamente de quién hablaba bajé la mirada.
—Es complicado, Zero— sentí su mano sobre mi mejilla con suavidad hizo que volviera a mirarlo sus ojos buscaron los míos —Tú lo amas, Gure.
Sentí un nudo en la garganta Tomé su mano y besé suavemente sus dedos.
—Te amo más a ti, Zero.
Él sonrió levemente, Pero yo no pude hacerlo Porque había algo que necesitaba decir Algo que llevaba demasiado tiempo intentando ignorar.
—Pero de algo estoy segura... — Zero permaneció en silencio —Sé que puedo vivir sin ti— Mis palabras hicieron que su expresión cambiara ligeramente —Pero jamás podría vivir sin él.
Sentí cómo mi propia voz comenzaba a quebrarse aparté la mirada hacia la cabaña Akatsuki seguía allí tan cerca y, al mismo tiempo, sentía un miedo horrible de que algún día pudiera estar demasiado lejos.
—Me da miedo perderlo, Zero— respiré profundamente —mucho más del que debería— mis dedos comenzaron a temblar ligeramente —tal vez sea por ese lazo que tenemos... Por ser mi protector. Tal vez sea porque ha estado conmigo durante demasiado tiempo. Pero cuando pienso que podría desaparecer de mi vida... — tragué saliva —siento que algo dentro de mí se rompe— Zero no dijo nada y eso me permitió continuar —no quiero perderlo.
Sentí mis ojos humedecerse.
—Y sé que, al escogerte a ti, existe la posibilidad de que eso ocurra. Sé que algún día podría tener que elegir entre lo que quiero y aquello que siempre ha estado conmigo— Volví a mirarlo —Y tengo miedo— No intenté esconderlo por primera vez dejé que Zero viera ese miedo —Porque no quiero despertar un día y descubrir que ya no está— Una lágrima escapó de mis ojos —No sé qué haría si lo perdiera.
Zero apretó los labios Por un instante pensé que mis palabras podían haberlo herido, Pero no apartó su mano de mi rostro.
—Aun así... — Me acerqué un poco más a él —Siempre serás tú— Lo dije sin dudar —Porque puedo tener miedo de perderlo... pero mi corazón ya te eligió.
Zero me observó en silencio entonces se acercó lentamente sus labios rozaron los míos en un beso suave cerré los ojos por unos segundos todo desapareció solo existíamos nosotros y aquel beso consiguió devolverle un poco de vida a mi alma cuando nos separamos, nuestras frentes quedaron juntas sonreí ligeramente entonces escuché su voz.
—Cásate conmigo.
Abrí los ojos de golpe lo miré sorprendida.
—¿Qué?
Zero sonrió.
—Cásate conmigo, Gure.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza no hubo miedo, no hubo dudas solo una felicidad que apareció de golpe en mi pecho mi sonrisa creció mientras movía la cabeza.
—Sí— Lo miré directamente a los ojos —Claro que sí.
Zero me abrazó con fuerza Me aferré a él, cerrando los ojos mientras escondía mi rostro contra su pecho.
—Cuando todo esto acabe, Gure.
Sonreí entre sus brazos por primera vez en mucho tiempo me permití imaginar un futuro uno donde pudiera despertar sin tener que luchar uno donde pudiera tener a Zero a mi lado y quizá... También pudiera seguir teniendo a Akatsuki porque, aunque había elegido a Zero... No estaba preparada para perder a ninguno de los dos.
Después de aquel momento, Marcel nos llamó Zero y yo nos acercamos hasta donde se encontraba frente a nosotros había un enorme pentagrama de color blanco. En el centro descansaba una biblia abierta miré a Marcel con cierta confusión.
—¿Y ahora qué sigue?
Él levantó la mirada hacia mí.
—Solo falta algo que sea de ella.
Zero llevó una mano hasta su bolsillo Sacó una pequeña cadena plateada con una cruz
—Ella me la dio cuando todo comenzó.
Zero se la entregó a Marcel Él la tomó con cuidado y la colocó en el centro del pentagrama.
—Ahora salgan del dibujo.
Zero y yo obedecimos Marcel comenzó a recitar unas oraciones al principio todo permaneció en silencio, pero poco a poco, cada una de las puntas de aquella estrella comenzó a emitir una intensa luz blanca sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo levanté la mirada hacia el cielo las nubes comenzaron a iluminarse la luz se hacía cada vez más intensa Marcel continuaba recitando aquellas palabras que no alcanzaba a comprender yo solo podía sentir que algo se acercaba.
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Editado: 26.09.2026