Aurora (libro 2 de la Saga Kuran)

Epílogo

Cinco años después

—¡No lo entiendes, Kuran! — Su voz retumbó entre aquellas paredes —¡Tú eres la razón por la que todos ellos van a morir! ¡Tú eres la persona que acaba de condenarlos!

Mi respiración era pesada estaba de rodillas frente a mí se extendía aquella escena que jamás pensé que tendría que contemplar.

Cuerpos.

Sangre.

Destrucción.

Y, en medio de todo aquello, él.

Zero.

—¡Tú querías ser su madre! —gritó aquella voz—. ¡Tú eres la razón por la que los mataré a todos!

Un viento violento azotó mi cuerpo y me obligó a retroceder aun estando de rodillas levanté la mirada entonces vi aquellos ojos.

Rosados.

Sentí que mi corazón se detenía Me puse de pie lentamente y desenvainé mi espada.

—No…— Apreté el mango con fuerza tomé posición —No voy a dejar que los toques.

Me lancé al ataque Atravesé aquel campo de cuerpos mientras cortaba uno tras otro los tentáculos que intentaban alcanzarme.

No podía detenerme.

No podía permitir que llegaran hasta ellos.

Pero aquello solo consiguió enfurecerla la chica de cabello rosado apretó todavía más el cuello de Zero.

—¡Mamá!

Mi corazón se detuvo.

Mi velocidad aumentó.

Desaparecí de aquel lugar y, en un solo parpadeo, aparecí frente a ella Sus ojos se abrieron con horror al verme Levanté mi espada.

—¡No!

Demasiado tarde corte de cabeza con mi espada y el golpe cayó una enorme explosión que salia del cuerpo de aquella chica sacudió el lugar Sentí mi cuerpo salir disparado.

—¡ZERO!

No pude hacer nada ambos fuimos lanzados en direcciones distintas caí contra el suelo y durante unos segundos no pude moverme entonces levanté la mirada una enorme luz morada comenzó a salir del cuerpo de aquella chica era tan intensa que tuve que cubrirme los ojos.

Me puse de rodillas.

—¿Qué…?

La luz creció.

Y entonces las vi.

Cuatro sombras, cuatro figuras aparecieron frente a mí no podía distinguir sus rostros solo sus siluetas uno de ellos dio un paso hacia adelante.

—Cubran a mamá.

Mi corazón se quebró.

—No…— Intenté levantarme quise llegar hasta ellos quise alcanzarlos —¡Esperen!

Pero mis piernas no respondían todo comenzó a volverse borroso las voces se alejaron la luz desapareció poco a poco intenté avanzar una última vez, pero fue inútil todo volvió a oscurecerse y mientras perdía el conocimiento, solo pude pensar en una cosa.

No podía perderlos.

No a ellos.

No a mis hijos.

Pero una vez más…

Todo se volvió oscuro.




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