Kaer´Marun, Daxon…
Los rayos del sol iluminaban el interior de un sofisticado despacho que hasta hace apenas varios días le pertenecía a Deylux Tihaynum, ahora el despecho respiraba un aire nuevo y con ello una nueva dueña…Luneys Tihaynum. Ella se encontraba firme y serena sentada detrás del escritorio. La silla en la que estaba no era la misma en la que Deylux había visto sus últimos momentos de vida. Esa silla la mando a quemar para poder borrar aquel recuerdo aterrador. A ambos lados de ella como si fueran guardianes se encontraban de pie Nehyx y Kayri. Los dos miraban fijamente al rostro burlón y juguetón de Keynath, quien estaba sentado al frente del escritorio con una expresión de quien tiene todo bajo control.
Encima del escritorio, Luneys tenía varios documentos perfectamente organizados, mientras ella iba contando varios billetes de acrox con una calma demencial, como si ella fuera la dueña del tiempo. Keynath solo tenía ojos para los billetes, no se percataba que los mellizos lo estaban fulminando con la mirada.
––Diez mil acrox. ––anuncia Luneys al finalizar de contar el último billete. Fija sus ojos amarillos en unos negros profundos cargados de picardía. Le extiende el fajo de denominaciones de cien. ––Con esto pactamos un nuevo inicio de nuestro convenio de protección sobre la familia Tihaynum.
Keynath toma el fajo como un niño cuando recibe el regalo que le pidió a Santa Claus. Su rostro se ilumina al oler los billetes. Cierra los ojos y lanza un fuerte suspiro de alegría.
––No hay nada más hermoso que el olor de los acrox apilados de esta forma. ––comenta divertido sin apartar su vista de los billetes, mientras pasaba un dedo sobre ellos provocando un leve sonido de hojas al chocar una tras otra. La observa a ella. Hace una leve reverencia sin levantarse de su asiento. ––Mi distinguida señora Tihaynum, será todo un honor protegerla a usted y a su hermosa familia. Con esto quedamos en buenos términos y nos olvidamos del pasado…
––Espero que esta vez sí hagas un buen trabajo de protección. ––lo detiene Nehyx con genuino reproche, afila su mirada. ––Que no suceda lo mismo que paso con nuestro padre…
––Señorito…o mejor tendría que decir, Comandante. ––se burla Keynath al interrumpirlo. Lo señala con el fajo. ––Tu difunto papi, que esperemos que este descansando en los brazos de nuestro Señor Juliux…fue quien comenzó primero con sus amenazas…y no solo eso, fue bastante lejos al mandar a Kiria a esos dementes y con ellos a la psicópata de Helsyx. ––achica los ojos sin perder el aire divertido. ––Y no se te olvide que entre nuestro grupo estaban tu Lord y dos Generales. Tus superiores se vieron afectados por las imprudencias infantiles de tu padre. ––se acomoda mejor en el asiento con aires de grandeza, se cruza de piernas. –– ¿Sabes? Me pregunto qué cara pondrás frente a ellos por ese escenario tan pintoresco que armo tu padre.
Nehyx lo fulmina con la mirada, aprieta los puños: ––La General Virell me informó que yo no tendría ningún tipo de problemas o castigos por eso…no se me van atribuir los pecados de mi padre.
––Que bondadosos. ––asiente con burla. ––Pero…el Lord no deja pasar las cosas así sin más…quizás tenga algo muy divertido para ti.
––Serás cabrón… ––masculla con rabia dando un paso adelante…pero…
Fue detenido por la mano cálida de su madre, que sostuvo con delicadeza su muñeca.
––Keynath…que quede algo claro en nuestro convenio. ––la voz de Luneys era firmeza absoluta con cierta advertencia detrás de cada palabra, mantenía su expresión serena. Fija sus ojos en él, como una leona furiosa cuando atacan a su cachorro. ––Mis cuatro hijos son indispensables en mi vida…por ellos sería capaz de romper nuestro acuerdo si te sigues metiendo de esta manera…un tanto peculiar. Tú amas el dinero y yo amo a mi familia, vamos a fingir que esta pequeña discusión tuya con mi hijo jamás ocurrió, ¿De acuerdo?
––Siempre lo he dicho y lo mantengo…Deylux fue un hombre bastante afortunado por tenerte en su vida. ––asiente divertido pero con cierto aire de respeto. ––Por mi está bien, no soy un hombre que vive del pasado. Además… ––se fija en ambos chicos, señala con un dedo los cuellos de ellos donde se podía apreciar los tatuajes de sus respectivas pandillas. ––No me gustaría meterme en problemas ni con Ronter y mucho menos con el Lord después de haberlo visto con mis propios ojos en acción. ––extiende ambas manos a los lados. ––Mantengamos la fiesta en paz. ––se levanta con sorna. ––Por cierto, ¿Cuándo dará inicio el funeral de nuestro difunto Deylux?
––En la tarde del día de hoy. ––anuncia Luneys sin perder la calma. ––Ya el embalsamador lo tiene listo, pero… ––su voz se fue apagando mientras bajaba la mirada al escritorio. ––Suyrel aún cree que todo esto es un sueño…y quiero evitar lo más que pueda un brutal golpe de realidad para mi pequeña. Mi madre esta con ella. ––levanta la mirada recuperando su temple, pero sus ojos mostraban una vulnerabilidad palpable cuando de sus hijos se trataba. ––Y es por eso que será en la tarde, quiero tratar de hacerla entender que su padre realmente ya no está con nosotros.
––Me parece bien. ––le da la razón. –– ¿Y qué hay de Thyogo? No he visto a ese niño por aquí, ¿Dónde está?
––Esta con sus amigos en la plaza central. ––informa Kayri con la misma serenidad que representaba a su madre. ––Están tratando de sacarlo de sus pensamientos desde ayer en que vinieron a dar sus condolencias.
––Vaya…es extraño tener a los cuatro retoños juntos de ese hombre de nuevo en Daxon. ––se pasa una mano por su calva cabeza. Mira a Luneys. ––En fin, eviten los problemas…pondré a tu disposición algunos de mis chicos como tus guardaespaldas. Estarán contigo cuando vayas a Tierra de Nadie por negocios o a algún otro lugar.
–– ¿Y esa consideración? Jamás la tuviste con mi difunto esposo. ––arquea una ceja con cierto recelo y curiosidad.
Editado: 29.09.2026