Valyria, Cuartel General de Dominion…
El cielo se vistió con una tela de un profundo y oscuro gris casi tirando a negro. Cada segundo que pasaba la lluvia, los rayos, truenos, relámpagos y granizos eran más intensos…parecía la cascada de Niágara. El viento quería desgarrar desde la raíz a los árboles, incluso a los postes de luz. Algunos granizos caían dentro de los pasillos abiertos del cuartel. Los miembros solo observaban con una tranquilidad alarmante, como si ya estuvieran acostumbrados al tiempo bipolar que predominaba en Elandar. Muchos de ellos decidieron usar los granizos como pelotas de beisbol o de tenis para jugar.
El ruido agudo de la tormenta opacaba por completo el sonido de unos zapatos de tacón al caminar con rapidez sobre el mármol blanco del pasillo del primer piso. Arka llevaba una expresión seria y calculadora, aunque se podía notar la preocupación en sus ojos. Sostenía con firmeza la bolsa de papel blanca. Perdió la cuenta de cuantas veces había visto los mensajes que había recibido hace unos momentos mientras aún estaba hablando con David y Saulon:
Sombra Líder:
Señora, nuestro ángel se dirige a zona roja.
Sombra 1:
Señora, estamos posicionados cerca de la oficina de la señorita.
Tenemos todo el perímetro bajo vigilancia.
Sombra 2:
Señora, todo está en orden en la Academia.
Arka trataba de mantenerse calmada, aunque no pudo evitar apretar los labios con cierta impotencia. Algunos soldados al verla se echaban a un lado para abrirle el paso.
––“¡Rayos! Lo que me faltaba…ahora Camil decidió venir al cuartel…quizás quiera terminar su trabajo con Layne.” ––masculla con rabia en sus pensamientos. ––“Sé que puedo confiar en Exteilar y en su protección sobre Layne, pero aun así…no puedo evitar dejar de preocuparme. Layne me aseguro que no le tenía miedo a Camil, pero ese tic nervioso en su ojo izquierdo me gritó lo contrario…estaba demasiado marcado, como si su parpado estuviera a punto de explotar, pude notar como se hacía más fuerte cada vez que traíamos el nombre de esa mujer a la conversación.” ––aprieta su mano libre en un puño…sus nudillos se vuelven más blanco que el papel. ––“Es la primera vez que siento ese miedo indescriptible en mi hija… ¿Qué tan perturbadora pudo llegar hacer esa energía como para causarle ese trauma a Layne? No permitiré que eso vuelva a ocurrir…ni siquiera con Nya…debo de proteger a mis niñas.” ––estaba a punto de doblar en un pasillo, comenzó a respirar profundo para normalizar sus rasgos. ––“Menos mal que le dije a Bryx que Camil no tiene permitido entrar a la oficina de Layne sin que yo de la autorización, y también le dije que Layne no debía de enterarse de la presencia de esa mujer dentro del cuartel…no puede tener más cargas mentales…y mucho menos emocionales.”
Mientras Arka se dirigía a la escalera principal…en el segundo piso la historia era el contraste perfecto…Camil estaba al frente del cubículo manteniendo una plática muy trivial con una Bryx, que trataba de no mostrar una cierta desconfianza ante aquella mujer…respondía con una sonrisa de cortesía un tanto nerviosa a los comentarios de Camil. Sin embargo, aquella deidad no podía despegar sus ojos de la puerta de la oficina de Layne, como si estuviera esperando algo.
––Entonces Bryx, ¿Puedo hablar con Layne? ––pregunta con una sonrisa cálida, de esas que eran más que imposible que se le negara algo. ––Es que quiero comprobar con mis propios ojos que este bien…sé que me dijiste que está mejor…pero, no puedo dejar de sentirme un poco culpable por no ser de mucha ayuda en aquella ocasión.
–-No se preocupe, señora Astrus. ––la calma con una sonrisa profesional, aunque su tono quería traicionarla por los nervios…había algo bastante inusual ese día sobre Camil, que la estaba inquietando un poco. ––Mi General está mejor…fue gracias a la doctora Cayson…ella pudo manejar por completo la situación.
––Aun así…me gustaría verla. ––baja un poco el tono con una sonrisa melancólica.
––Lo siento, señora Astrus. ––se excusa sin perder la calma. ––Pero, la General Virell está en una reunión importante y me pidió no ser interrumpida.
––Ya veo. ––murmura con fingido pesar bajando la mirada. Pero…sus pensamientos se movían de una forma distinta. ––“Vaya…estoy bastante segura que esto se trata de una medida en mi contra…aunque no tengo suficientes pistas para comprobar que esa niña sabe más de lo que intenta fingir…aun así voy a muerte con mis instintos.” ––una pequeña sonrisa siniestra se quería escapar de sus labios, pero tuvo que reprimirla para no alarmar a Bryx. ––“Con que Layne tiene miedo de mi…eso es lo más probable después de que sintiera la magnitud de nuestras energías…y eso que no pude transmitirle toda la energía que deseaba…si no fuera por Exteilar, ahora mismo Layne estuviera en coma.” ––observa sutilmente la puerta. ––“Sé muy bien que Ranuz está ahí dentro. Cuando regrese a casa me encontré con Ryner y me dijo que Ranuz tenía que solicitarle algo a Layne…me pregunto que podría ser…pero puedo utilizar esta pequeña visita de mi querido hijo mayor para mi propio beneficio.”
Camil iba a tratar de seguir insistiéndole a Bryx para que la dejara pasar…hasta que una voz serena irrumpe en escena.
––Camil, me alegra verte. ––Arka ya estaba a unos pasos cerca de ella. Su expresión era cálida y pacífica, bastante diferente a la Arka de hace unos momentos. Suaviza su tono a uno más melancólico, como el de alguien que intenta consolar a una persona en duelo. –– ¿Cómo has estado?
––Arka, es un placer verte. ––sonríe, aunque su rostro solo podía mostrar un leve pesar. Gira un poco para quedar frente a ella. ––No sabría decir cómo me siento…pero, puedo asegurarte que mis hijos me están sosteniendo. ––mueve sus ojos en dirección al espacio abierto del pasillo que permitía observar el tiempo que se estaba produciendo afuera. ––Esos niños son mis anclas a todo lo que he vivido en tan poco tiempo esta semana…para ser honesta siento que estos días se han ido de una manera muy lenta y dolorosa.
Editado: 29.09.2026