La Estancia Santa Isabel

El parque en casa

El parque en casa

Mi padre puso en la estancia una calesita (tiovivo), que había sido de mis primos terminó en el patio de la casa de los peones de la estancia. Ese juego lo donó su hermano y había sido de sus hijos. Los hijos de mi tío Raúl ya eran grandes para esos juegos, supongo. Nosotros jugábamos en lo de mi tío con ella y luego seguimos jugando en la estancia.

Mi padre también compró un tobogán y una hamaca. Un par de décadas despuees, cuando la estancia finalmente se vendió, la mítica calessita fue a parar a mi propia casa. Ahí jugaron mis hijos y sus vecinos del barrio hasta aburrirse en el patio. Era realmente un éxito imbatible en los cumpleaños infantiles de mis hijos en el comedor. Para mantenerla, hubo que volverla a pintar y cambiarle de prepo las tablas a los asientos que el traqueteo del tiempo iba desgastando.

La última vez que viajé a Uruguay y estuve de visita en la casa que ahora pertenece a mi exesposo, miré hacia el jardín y vi con pena que las maderas estaban otra vez para cambiar, pero la estructura de hierro sigue perfectamente en pie, desafiando al tiempo y a las condiciones meteorogógicas.

Estoy completamente segura de que alguien con niños chicos se encargará en su momento de repararla, y de que la calesita seguirá alegrando a muchas más generaciones de niños.

Los enteritos de tela vaquera sanforizada

Recuerdo que mi mamá nos vestía a todas iguales. Hasta que nació mi hermano, en 1970, cuando yo tenía 10, éramos 4 niñas. Usábamos casi a diario enteritos de franela por dentro y jeans por fuera. Eran ideales para nuestros juegos infantiles y calentitos para soportar el crudo invierno.

Crecían con nosotros, las piernas eran excesivamente largas, se les hacía un dobladillo que se descosía a medida que crecíamos, mientras que los botones de los tiradores se iban cosiendo cada vez más abajo.

Amigos

Casi siempre iba a la estancia alguna amiga, a veces alguna familia amiga. Recuerdo con cariño esos momentos en que teníamos compañía, era cuando menos me aburría yo. Me encantaba cuando venían mis primos o mi madrina con sus hijas. Tengo hermosos recuerdos de esos momentos, de los que hablaré en los próximos capítulos




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