Susana Sosa Díaz
Susana y mi mamá nacieron el mismo día y han sido amigas desde que empezaron la escuela primaria. Cuando se hicieron mayores y ambas tuvieron hijas, se eligieron mutuamente como madrinas de sus primogénitas.
Tengo que decir que Susana ha sido una excelente madrina. Siempre recordó mis cumpleaños, yo lo aprecio hoy pero confieso que solía aceptarlo como algo natural cuando era una niña. Hoy sé que eso no es necesariamente así.
Recuerdo que iban con nosotros a La Paloma o a la estancia, me encantaba jugar con sus hijas. Una de las cosas divertidas que me pasó con la mayor, que era ahijada de mi mamá, sucedió a raíz de alguna discusión, la única que recuerdo que hayamos tenido alguna vez.
Creo que fui yo la que dijo: "¡Tarada!". A lo cual ella me respondió "¡Tarada tu madrina!" Y yo dije: "¡Tarada la tuya!"
En ese momento caímos ambas en la cuenta de que cada una estaba insultando a su propia madre y nos empezamos a reír. ¡Eso zanjó la discusión!