Todo el ruido entre nosotros

Capítulo 21

Pasé el resto de la reunión intentando fingir que no existía un gigantesco ramo de flores enviado por Dominic Hale descansando sobre la mesa.

Spoiler: no funcionó.

Charlotte le sacó aproximadamente cuarenta fotos.

Margaret parecía entretenidísima.

Y yo estaba considerando seriamente fingir mi muerte.

—No puedes ignorarlo —dijo Charlotte mientras salíamos finalmente de la editorial.

—Observa cómo sí puedo.

—Evie, literalmente las flores son más grandes que tú.

Eso era desgraciadamente cierto.

La recepcionista incluso me había ayudado a cargarlas hasta el ascensor porque el ramo era absurdamente exagerado.

Muy Dominic.

—¿Qué clase de persona manda flores negras? —murmuré.

Charlotte sonrió.

—Una muy atractiva.

—Necesito mejores amistades.

El teléfono vibró justo en mi bolsillo.

No necesité mirar para saber quién era.

Dominic: escuché que sobreviviste a tus admiradores

Le respondí inmediatamente:

Evie: voy a usar las flores para golpearte.

Dominic: eso sigue siendo atención.

Idiota.

Guardé el teléfono antes de seguir perdiendo neuronas en una conversación sin sentido.

Cuando salimos del edificio... el caos seguía afuera.

Perfecto.

Había menos gente, pero aun así suficientes cámaras y fans esperando como para hacerme querer regresar corriendo al interior.

Y apenas me vieron... empezaron otra vez.

—¡Evie!

—¿Las flores son de Dominic?

—¿Cómo está Poe?

—¿Cuándo sale el nuevo libro?

—¡Amamos Black Hollow y a ti!

Me quedé dura sosteniendo el enorme ramo mientras Charlotte disfrutaba activamente de mi sufrimiento.

Hasta que alguien gritó:—¡DOMINIC ESTÁ AQUÍ!

Oh no.

OH NO.

Giré automáticamente. Y efectivamente... ahí estaba.

Apoyado casualmente contra una camioneta Jeep negra con gafas oscuras y esa sonrisa insoportable.

Varias personas empezaron a gritar emocionadas inmediatamente. Porque aparentemente el universo me odiaba muchísimo.

Dominic levantó una mano saludando como si esto fuera perfectamente normal.

—¿Qué haces aquí? —murmuré cuando logré acercarme.

Él miró las flores. Después a mí.

—Vine a rescatar a mi novia favorita del caos mediático.

—No hagas eso.

—¿Qué cosa?

—Decir esas cosas delante de la gente.

Dominic sonrió lentamente.

—Pero mira qué felices están.

Y efectivamente... los fans parecían estar teniendo el mejor día de sus vidas.

Una chica literalmente estaba llorando.

QUÉ ESTABA PASANDO.

Charlotte apareció al lado mío absolutamente encantada.

—Esto es mejor que Netflix.

—Charlotte, vete.

—Jamás.

Dominic abrió la puerta del auto tranquilamente.

—Sube antes de que alguien le pregunte a Poe cuándo planea casarse.

—No les des ideas.

Antes de entrar al auto escuché otra pregunta:

—¡DOMINIC! ¿EVIE ESCUCHA SUS CANCIONES ANTES DE DORMIR?

El muy traidor ni siquiera dudó.

—Sí.

LO MIRÉ HORRORIZADA.

—¡MENTIRA!

Dominic entró al auto riéndose mientras yo lo seguía queriendo cometer homicidio.

Charlotte se subió atrás todavía muerta de risa.

Y apenas las puertas se cerraron... lo golpeé con el ramo.

—¡¿POR QUÉ HICISTE ESO?!

—Relájate, estrella. Vas a arruinar las flores. Me costaron mucho conseguirlas. —Dominic esquivó las flores riéndose.

—¡Ahora internet va a pensar que escucho tus canciones románticamente! —ignoré su comentario.

—¿Y no lo haces?

—NO.

Silencio.

Dominic sonrió lentamente.

—Eso fue demasiado rápido. Sospechoso.

—Te odio.

—Mhm.

Arrancó el auto todavía divertido. Y honestamente... eso me molestaba más. Porque Dominic siempre parecía disfrutar todo esto. Mientras yo me sentía constantemente al borde de un colapso.

—¿Cómo supiste que estaba aquí? —pregunté cruzándome de brazos.

—Charlotte. —respondió como si nada.

Giré lentamente hacia atrás.

Charlotte levantó ambas manos inocentemente.

—Me pidió tu ubicación. —se justificó la rubia.

—TRAIDORA. —la acuse.

—Él dijo que quería sorprenderte.

—Eso no ayuda.

Dominic seguía manejando con una mano mientras la otra descansaba relajadamente sobre el volante. Demasiado tranquilo. Demasiado cómodo.

—Además —agregó—, pensé que después de tantos fans quizá necesitarías apoyo emocional.

—¿Y tú eres apoyo emocional? —pregunte al fastidioso que tenía como vecino.

Dominic me miró apenas de lado.

—Bueno... haces cara de menos homicidio cuando estoy cerca.

Mi cerebro se quedó en blanco un segundo. Porque lo dijo demasiado suave. Demasiado natural.

Charlotte hizo un ruido sospechoso atrás.

La ignoré.

—Eso no significa nada. Además obviamente estas equivocado, cuando estas cerca eres el motivo por el cual quiero cometer un homicidio.

—Claro, estrella.

Odiaba cuando decía "claro" así. Como si supiera cosas. Como si estuviera esperando pacientemente a que yo entendiera algo.

El silencio duró unos segundos.

Hasta que Charlotte habló otra vez:—Por cierto, Noah preguntó si hoy iba a verme.

Dominic sonrió inmediatamente.

—Ah, sí. Está completamente perdido contigo.

Charlotte se puso roja instantáneamente. Y por primera vez en el día... logré sonreír de verdad.

Perfecto.

Si yo sufría... ella también.

Cuando llegamos al edificio, mi energía social estaba oficialmente muerta.

—No quiero volver a salir nunca más —murmuré bajando del auto con las flores todavía en brazos.

Dominic cerró la puerta tranquilamente.




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