No podía respirar.
Ese era el problema.
La canción seguía dando vueltas en mi cabeza mientras cruzaba el pasillo prácticamente huyendo.
"but when she says my name
I swear the chaos sounds better..."
No.
No no no.
Hice lo mejor que podía hacer, huir como una cobarde.
Abrí la puerta de mi departamento torpemente y entré casi tropezando conmigo misma. Después cerré con llave.
Dos veces. Porque claramente necesitaba protección del desastre emocional que acababa de ocurrir.
Poe levantó la cabeza desde el sofá apenas me vio pasar.
—No preguntes —murmuré caminando directamente hacia mi habitación.
Mi corazón seguía latiendo demasiado rápido. Porque no era solo la canción. Era cómo la había cantado. Cómo evitaba mirarme directamente. Cómo toda la banda parecía saber algo. Cómo algunas frases parecían sacadas directamente de nuestras peleas.
Y peor aún… cómo una parte horrible de mí había amado escucharla. Porque ese era el verdadero problema.
No que Dominic hubiera escrito una canción sobre mí.
No que toda la banda hubiera notado algo que yo me negaba a aceptar.
El problema era que durante esos minutos no había sentido vergüenza.
Había sentido… que alguien me entendía. Y no sabía qué hacer con eso. Porque era mucho más fácil odiar a Dominic Hale cuando era insoportable. Era mucho más fácil cuando hacía ruido, cuando se burlaba de mí, cuando me daban ganas de lanzarle algo por la cabeza.
Lo complicado era cuando hacía algo que me recordaba que detrás de toda esa arrogancia había alguien que realmente me estaba mirando.
Me tiré boca abajo sobre la cama enterrando la cara en la almohada.
Poe saltó junto a mí confundido.
—Esto es tu culpa también. —acusé al traidor peludo— Ademas me olvide las flores.
El gato bostezó.
Traidor.
Golpearon la puerta apenas dos minutos después.
—Evieee —canturreó Charlotte desde afuera—. Abre.
NO.
—No. —dije en un tono elevado.
—Vamos, no seas dramática.
—Estoy ocupada muriéndome. —dije mientras me levantaba y cambiaba mi lugar de humillación al sofa en mi sala.
Escuché una risa ahogada del otro lado.
Después otra voz.
Dominic.
—Estrella.
Mi corazón tropezó consigo mismo inmediatamente.
Idiota.
—Vete. —respondí a la defensiva.
—¿Estás enojada? —preguntó y se podía notar un tono de preocupación en su voz.
—No quiero hablar contigo.
Silencio corto. Y después Rhyder gritó desde más lejos:—¡YO LES DIJE QUE ERA DEMASIADO ROMÁNTICA!
—¡CÁLLATE, RHYDER! —gritamos Dominic y yo al mismo tiempo.
Eso solo empeoró todo.
Porque escuché claramente a Charlotte riéndose.
—Evie —dijo ella otra vez más suave—. Abre aunque sea.
Me tapé más con la almohada.
—No.
—¿Por qué?
Porque no entendía nada. Porque Dominic Hale acababa de cantar una canción que parecía escrita sobre mí. Porque una parte aterradora de mí quería preguntarle si realmente lo estaba. Y porque tenía miedo de la respuesta.
No respondí.
Después de unos minutos… las voces desaparecieron. Y finalmente todo quedó en silencio.
Suspiré lentamente abrazando a Poe que me acompañaba hasta en mis desgracias.
—Perfecto. Crisis evitada.
Cinco minutos después…
CRASH.
Me incorporé de golpe.
El sonido vino del balcón.
Macetas rompiéndose.
Mi cerebro entró inmediatamente en alerta.
—¿Qué demonios…?
Poe salió disparado hacia algún escondite en nuestra habitacion.
Perfecto.
Agarré lo primero que encontré para defenderme.
Un libro grueso.
Excelente arma homicida.
Avancé lentamente hacia la sala mientras mi corazón volvía a intentar escapar de mi pecho.
Otro ruido.
Un golpe.
Después un quejido masculino.
Me congelé.
Eso definitivamente no era un ladrón profesional.
Abrí apenas la cortina del balcón.
Y me encontré… a Dominic tirado en el suelo entre tierra y macetas rotas.
Parpadeé.
Una vez.
Dos veces.
Dominic levantó apenas la cabeza despeinada y dolorido.
—Okay… eso dolió muchísimo más de lo que esperaba. —dijo en medio de un quejido.
Me quedé mirándolo completamente en blanco.
—¿…Qué haces en mi balcón?
Él hizo una mueca intentando levantarse.
—Técnicamente… intentando una entrada dramática.
—¿ENTRASTE POR EL BALCÓN?
Dominic señaló vagamente hacia el suyo.
—Tú lo hiciste primero. Dos veces.
Abrí muchísimo los ojos.
—¡ESO NO SIGNIFICA QUE TÚ TAMBIÉN DEBAS HACERLO!
—Bueno, ahora entiendo por qué casi te matas aquella vez.
No pude procesar nada durante un segundo entero. Porque Dominic Hale realmente había cruzado balcones como un psicópata.
Todo para entrar a mi departamento.
—¿ESTÁS COMPLETAMENTE LOCO?
Dominic finalmente logró ponerse sentado entre los restos de las macetas.
Y honestamente… se veía ridículo.
Pero entonces lo vi mejor.
No estaba sonriendo como siempre.
No tenía esa expresión de alguien que acababa de ganar una discusión.
Dominic Hale, por primera vez en mucho tiempo, parecía alguien que no sabía si estaba haciendo lo correcto. Y eso fue mucho más desconcertante que verlo caer desde un balcón.
Tenía tierra en la ropa. El cabello destruido. Y una hoja pegada en el hombro.
Pero aun así… seguía siendo absurdamente atractivo.
Qué fastidio.
—Quería hablar contigo —dijo finalmente más tranquilo.
Mi cerebro se frenó apenas.
—¿Qué?
Dominic evitó mirarme un segundo.
Algo rarísimo en él.
Editado: 03.10.2026