Hacía muchísimo tiempo que no entraba a la editorial sintiéndome ligera.
Normalmente llegaba estresada. Con ojeras. Con ansiedad pegada al cuerpo.
Pero esta vez llevaba el manuscrito terminado abrazado contra mi pecho.
Y eso cambiaba todo.
Incluso si mi vida emocional seguía siendo un desastre catastrófico.
Poe me había mirado indignado cuando salí del departamento esa mañana. Como si desaprobara que abandonara la casa después de tantos días escondida y a muy temprana hora.
—Voy a volver —le prometí mientras él se acomodaba en el sofá.
El gato claramente no confió en mí.
Honestamente, válido.
El taxi finalmente se detuvo frente al enorme edificio de la editorial.
Y apenas bajé… el caos empezó.
—¡Evangeline!
—¡Aquí!
—¿Sigues con Dominic Hale?!
—¡¿Qué opinas de la gira de Black Hollow?!
—¡Evie, una foto por favor!
Me congelé apenas un segundo. Porque había muchísima gente. Paparazzi. Lectores. Fans de la banda. Todos hablando al mismo tiempo. Y antes eso me habría hecho huir inmediatamente. Pero hoy… hoy era distinto. Tal vez porque después de perder a Dominic temporalmente, algunas cosas dejaron de parecer tan aterradoras.
Apreté el manuscrito contra mi pecho y avancé unos pasos.
Los flashes explotaron inmediatamente.
—¡Evie! ¿Siguen juntos tú y Dominic?
La pregunta me golpeó directo al corazón. Y aun así… no mentí. Ni tampoco me escondí.
Sonreí apenas. Pequeñito.
Doloroso.
—Dominic es… increíble. —dije. Los fotógrafos explotaron en preguntas inmediatamente. Pero continué antes de arrepentirme.— Y Black Hollow también. Son personas muy talentosas.
Más flashes.
Más gritos.
—¿Qué piensas de la gira?
Miré apenas hacia abajo antes de responder honestamente:—Creo que van a arrasar Europa y el mundo entero.
Eso provocó más caos todavía.
—¿Entonces las cosas entre ustedes están bien?
Mi corazón hizo una cosa rara otra vez. Porque no sabía la respuesta. Pero sí sabía algo. Lo extrañaba. Muchísimo. Y ya no quería fingir lo contrario.
Así que levanté apenas la vista y dije suave:—Solo espero volver a verlos pronto.
Silencio.
Literalmente silencio.
—Gracias por escribir personajes que no son perfectos. Me hicieron sentir menos sola. —dijo una chica de lentes que sostenía mi libro entre sus manos, justo aprovechando el silencio de los demás.
—Gracias por leer mi historia. —respondí mientras firmaba su libro.
—¿Va a volver pronto? —preguntó bajito. Y sabía perfectamente que no estaba preguntando algo sobre el libro. Una pequeña sonrisa escapó de mis labios.
—Eso espero —contesté.
Incluso los paparazzi parecieron sorprendidos. Porque por primera vez… Evangeline Hart estaba hablando de Dominic Hale como alguien importante.
Realmente importante. Y yo recién me di cuenta de lo mucho que se notaba.
Entré rápidamente a la editorial antes de morir de vergüenza. Pero podía sentir el caos explotando detrás mío.
Perfecto.
Absolutamente perfecto.
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—¿TERMINASTE EL LIBRO? —Margaret prácticamente gritó apenas entré a su oficina. Mi editora cruzó el lugar en tiempo récord arrebatándome el manuscrito de las manos. Elegante como siempre. Aunque ahora parecía a punto de sufrir un colapso emocional— Dime que eso es lo que creo que es.
No pude evitar sonreír.
Por primera vez en muchísimo tiempo… una sonrisa real.
—Lo terminé. —afirme.
Margaret me miró como si acabara de anunciarle que había resucitado.
—Oh, gracias a Dios.
Solté una risa. Y honestamente… yo sentía lo mismo.
—¡LO TERMINASTE! —dijo una voz que entró corriendo de golpe a la oficina de mi editora, que inmediatamente reconocí como Charlotte.
Las palabras se atascaron en mi garganta porque se abalanzó sobre mi con un fuerte abrazo qué correspondí. Luego sentí humedad en mi hombro.
—Charlotte ¿Estás llorando? —pregunté, porque las lágrimas se estaban acumulando en mis ojos.
—Déjame llorar de la felicidad, monstruo antisocial. Sabía que lo lograrías. —dijo en medio de una risa a la que me uní junto a Margaret.
Se separó de mí e inmediatamente tomó su teléfono.
—¿Qué haces? —pregunté.
—Voy a escribirle a Noah.
—¿Para qué?
—Porque el va a contarle a Dominic aunque diga que no.
—Charlotte, no.
Ella ya estaba escribiendo.
—Demasiado tarde.
—¡Charlotte!
—Relájate. Noah es incapaz de guardar un secreto como este más de tres minutos.
Me llevé una mano a la cara, como si eso fuese posible para ocultarme del mundo.
—Voy a morir de vergüenza. —respondí.
—Probablemente.
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Las siguientes horas fueron un absoluto torbellino.
Margaret leyó partes. Lloró en una escena. Me gritó en otra. Volvió a llorar después. Y finalmente cerró el manuscrito mirándome completamente emocionada.
—Este es tu mejor libro.
Mi corazón se apretó fuerte. Porque necesitaba escuchar eso más de lo que imaginaba.
—¿Lo crees?
—Evangeline, este libro va a destruir personas emocionalmente. Ahora entiendo. —dijo convencida.
—¿Qué cosa?
Margaret pasó lentamente las páginas otra vez. Se detuvo en un párrafo, después en otro. Levantó la vista lentamente.
—Realmente ahora entiendo porque este libro es diferente.
Fruncí el ceño al escucharla repetir nuevamente lo mismo.
—¿Por qué dices eso?
Sonrió apenas.
—Porque te enamoraste.
El silencio cayó entre las dos.
Intenté negarlo.
Margaret solo sonrió
—No hace falta que me respondas. Está en todas las páginas.
Excelente un libro había delatado a su propia autora.
Exactamente mi objetivo. Nótese el evidente sarcasmo.
La editorial entera pareció revolucionarse en cuestión de minutos.
Editado: 03.10.2026