Abrí los ojos antes de que sonara la alarma, aunque durante toda mi vida jamas la habia necesitado realmente, mi sueño siempre había sido ligero, una costumbre adquirida durante años dentro de una familia donde despertar en el momento equivocado podía significar perder información importante, una reunión o en algunas ocasiones, algo bastante peor.
Sin embargo aquella mañana no fue ningún ruido lo que me despertó, fue Xue Ning, o más exactamente el hecho de que estuviera prácticamente encima de mí, una pequeña sonrisa se formo en mi rostro mirandole completamente encantado ante aquella cercania suya que empezaba a darme.. Permanecí inmóvil durante unos segundos mirando el techo mientras intentaba comprender en qué momento de la noche aquello había ocurrido. Cuando nos habíamos acostado ella había ocupado su lado de la cama y yo el mío, manteniendo aquella distancia cuidadosamente establecida que ambos fingíamos respetar como si fuera una frontera internacional.
Ahora sin embargo tenía la cabeza apoyada contra mi pecho y uno de sus brazos descansaba sobre mi abdomen.
La observé atentamente mientras jugaba con delicadeza con uno de sus mechones, su cabello negro se había extendido parcialmente sobre la almohada y algunos mechones habían terminado sobre mi camisa. Su respiración era tranquila y regular, completamente diferente a la expresión seria que utilizaba durante el día y por unos instantes tuve que contener mi mano que ansiaba con llenarla de caricias inocentes.
Aquello había comenzado hacía varios días, la primera vez pensé que había sido un accidente. La segunda, una casualidad. Para la tercera noche había comprendido que Xue Ning simplemente parecía "buscar calor" mientras dormía y por alguna razón que probablemente debería haber analizado con más seriedad, yo no tenía ninguna intención de impedirlo.
Era curioso porque despierta aquella mujer desconfiaba de mí abiertamente. Me observaba cuando entraba en una habitación, analizaba mis respuestas y todavía parecía convencida de que en cualquier momento podía hacer algo que justificara todas sus sospechas. Pero dormida... Dormida se acercaba a mí sin siquiera darse cuenta.
—Eres bastante contradictoria, ¿lo sabes? —murmuré en voz baja. Por supuesto que no respondió.
Movió apenas la cabeza contra mi pecho y se acercó un poco más hundiendo su rostro contra mi pecho con cuidado, mi sonrisa aumentó. Sí, definitivamente no iba a quejarme.
Con cuidado para no despertarla pasé una mano por su espalda y la acomodé mejor contra mí. Xue Ning soltó un pequeño suspiro y casi inmediatamente volvió a quedarse completamente inmóvil.
La observé durante unos segundos más.
Era absurdo.
La mujer conocida como el Fantasma de Jade, heredera de una de las organizaciones más poderosas de China, especialista en infiltración, asesinatos y espionaje, dormía abrazada a mí como si fuera lo más natural del mundo, de una forma tan inofensiva y delicada.
Si se lo mencionaba cuando despertara, probablemente intentaría asesinarme mientras su piel de porcelana teñidas de ese ligero carmesi tan lindo y adorable, y aquello hizo que me gustara todavía más la idea.
No sabía exactamente cuándo había comenzado mi fascinación por ella, tal vez había sido la primera vez que vi su fotografía, o quizás cuando la encontré en Singapur y comprendí que la mujer del expediente era todavía más difícil de leer en persona.
Desde el primer momento había habido algo en Xue Ning que conseguía mantener mi atención.
No era solamente su apariencia, aunque mentiría si dijera que no había reparado en ella. Sus ojos color miel, el contraste de su cabello oscuro contra la ropa clara que siempre parecía elegir, aquella expresión tranquila que hacía pensar a cualquiera que nada en el mundo podía alterarla.
Era algo más.
Era que no parecía impresionada por mí.
Eso era extraño.
La mayoría de las personas que conocían mi apellido sabían quién era antes de que tuviera que presentarme, otras se sentían obligadas a mostrarme respeto y algunas intentaban agradarme por interés, Xue Ning en cambio había mirado mi expediente y prácticamente había dicho que no quería casarse conmigo.
Después me había conocido y su opinión no había mejorado demasiado. Solté una risa silenciosa, quizás ese era el problema. Me resultaba imposible saber exactamente qué estaba pensando y para alguien que había pasado gran parte de su vida aprendiendo a leer a las personas, aquello era bastante interesante.
Mi teléfono vibró sobre la mesa de noche, lo note por el brillo de la pantalla, Xue Ning no se movió y agradeci aquello porque no queria que se apartara de mi aun, con una mano alcancé el teléfono y revisé la pantalla, Andreas. Contesté inmediatamente aunque mantuve la voz baja no queriendo despertarla.
—Tenemos un problema.— dijo sin tapujos apenas noto que descolgue la llamada. Miré hacia Xue Ning ,la cual continuaba dormida, acaricie sus cabellos con delicadeza.
—¿Con cuál de todos los problemas?
—El Thalassa—mi expresión cambió.
—¿Qué pasó con el barco?
—Perdimos contacto durante cuarenta y siete minutos— me incorporé ligeramente sin mover demasiado a Xue Ning.
—Eso no es posible.
—Ya lo sé.
El Thalassa era uno de nuestros cargueros y se encontraba bajo control de una tripulación que llevaba años trabajando para nosotros. No era un barco pequeño, tampoco era una operación improvisada y sobre todo, no era una ruta que utilizáramos sin conocer exactamente quién estaba presente en cada tramo.
—¿Dónde?— me queje bajo, tratando de no moverme mucho para despertarla. Andreas guardó silencio durante un segundo.
—Atlántico Norte. La información del sistema de seguimiento fue manipulada— mi mandíbula se tensó.
—¿Ataque?
—No hubo daños visibles en el barco, la tripulación tampoco reporta ningún enfrentamiento, pero alguien consiguió entrar en nuestros sistemas y crear una ventana de casi una hora donde no podemos confirmar exactamente qué ocurrió.
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Editado: 21.09.2026