Capítulo 26
Isis Ivanov de Stone
Cassian entró a la casa con dificultad ya que el ramo de flores y el peluche gigante le impedían gran parte del paso y lo hacían caminar con algo de torpeza, pese a eso su rostro tenía una expresión de cansancio y derrota en el que no podía ocultar por más que quisiera, sin importarle que el tamaño de los objetos que cargaba en sus manos lo hicieran chocar con todo lo que estuviera a la vista. Se adentró en la sala y su cabeza giraba de un lado al otro olfateando mi olor desesperadamente en busca de mi presencia, yo seguía sentada detrás de la isla de la cocina con Itris mientras mis dedos trazaban líneas imaginarias sobre el borde de la misma, por lo que desde mi visión hasta la sala podía seguir con mis ojos cada uno de sus movimientos, ninguna de las dos decía nada ya que las dos estábamos atentas a cada una de las acciones de mi esposo. En el momento en el que nuestros ojos se cruzaron supe que el había dado con mi paradero y no tardó en caminar rápidamente hacia nosotras notando a la vez la presencia de mi hermana a mi lado.
-Buenas noches Itris, no esperaba verte por aquí estos días-mencionó con cordialidad y una leve sonrisa.
-Buenas noches cuñado, me decidí a venir estos días para estar presente en los momentos más importantes de mi hermana y supongo que también podría hacer tiempo para ver a mi madre en su tratamiento-habló mi hermana con un tono alegre.
El asintió ante la respuesta de mi hermana para luego desplazar sus ojos hasta mí tornándose su rostro más serio y adoptando una expresión de derrota y esperanza en el mismo, como si estuviera esperando con ilusión que yo mágicamente lo perdonara y las cosas volvieran a la normalidad. Cómo si pudiera olvidar tan fácilmente todo.
-Hola amor…-dijo con precaución analizando cada gesto de mi rostro.
-Buenas noches, Cassian -mencioné tajante.
Mis ojos captaron el momento exacto en el que la esperanza se iba por completo de sus ojos y a su vez la reemplazaba un destello de tristeza. No es mi intención ser tan distante con él, incluso me duele ver el dolor en sus ojos que le causa mi indiferencia pero no quiero ser tan tonta y caer en sus brazos solo porque lo amo, él tiene que saber que todavía no ha sido perdonado y no sé cuándo lo haga. Itris notó la evidente tensión que había entre Cassian y yo y decidió hablar:
-Creo que ya es hora de que vaya a dormir con mi bebé así que los dejaré solos, que descansen!-mencionó con calma mientras se levantaba de la silla para posteriormente caminar por el largo pasillo hasta llegar a su dormitorio.
En el momento en el que mi hermana se fue Cassian y yo quedamos en medio de un silencio incómodo que ambos tratábamos de ignorar. Sostuve el vaso de vidrio frente a mi entre mis manos y bebí el ultimo sorbo de agua que quedaba en el, a su vez mi mirada buscaba posarse sobre cualquier objeto de la casa evitando a toda costa la de mi esposo, aún así por el rabillo del ojo noté que dió unos cuantos pasos más hacia mi esperando captar mi atención de alguna manera. El alfa estiró la mano que sostenía el ramo de rosas en mi dirección con el deseo de que yo lo tomara, por un momento pensé en ignorarlo un poco más, pero yo misma sabía que él no sería capaz de soltar ese ramo hasta que yo lo recibiera. Mis ojos se dirigieron hacia el ramo en cuestión notando que eran unas bellísimas rosas rojas y en el centro se encontraba una caja de chocolates que era sostenida por las mismas.
-Son tus favoritas-mencionó Cassian con una voz pequeña expectante de lo que tuviera para decirle.
Ya a este punto no era nada fácil ignorarlo y una parte dentro de mi estaba feliz por el detalle que había tenido el conmigo, estiré lentamente mi mano y tomé el ramo examinando pétalo por pétalo con atención pensando si realmente el gesto es sincero o esconde algo más que simple arrepentimiento.
-Esto no te perdona automáticamente-mencioné tomando uno de los chocolates con la intención de comérmelo.
-Lo sé, pero al menos espero con esto haber suavizado alguna parte de tu corazón.
Mi alfa, el cual se veía muy arrepentido, dejó el peluche sobre el sofá más cercano y no tardó en arrodillarse frente a mí descansando su cabeza sobre mi estómago, a su vez supongo que en busca de mi aroma. Mi orgullo tambaleaba al verlo de esa manera y yo misma me preguntaba si estaba siendo demasiado cruel o él se lo merecía.
-Mi amor, mi preciosa esposa, mi panterita, no te he sido infiel y jamás sería capaz de hacerlo ni con el pensamiento, mucho menos de seguir viviendo como si nada sabiendo que traicioné a la mujer que más amo en el mundo y que sé que confía en mí. Si aun así no deseas creerme quiero que sepas que ahora mismo tengo a toda la empresa analizando segundo por segundo las cámaras y localizando al posible responsable, pero te juro que no es lo que piensas, yo no podría tocar ni siquiera a otra mujer que no seas tú.
Solté un gran suspiro mordiendo mi labio inferior con duda, ya no sabía si confiar o no, pero en este momento solo quería creerle a mi corazón. Sea como sea mi mano izquierda terminó en su cabello acariciándolo con suavidad cada uno de los mechones que alcanzaban mis dedos.
-Se supone que en un principio nos íbamos a casar por deseos de nuestras familias, pero esto ya es distinto, estamos tratando de volvernos un matrimonio real y esto también conlleva un viaje en el que aprendemos a tener confianza el uno en el otro. Así que tomaré tu palabra, pero me llevará un tiempo olvidarme de toda esta situación.
Cassian levantó su rostro hacia el mío por unos segundos antes de levantarse de su posición con una gran sonrisa y depositar un suave beso en mis labios, luego procedió a esconder su cabeza en mi cuello buscando mi aroma aún más como fuera posible.
-Si te perdiera de nuevo me volvería completamente loco, te prometo que de ahora en adelante seré más cauteloso con quien entra y sale de mi oficina.