Capítulo 27
Eva Blight
La suave melodía que estaba sonando en la televisión de mi sala fue opacada totalmente por las escandalosas risas provenientes de mis invitados y de mí, no podía evitar que mi risa de hiena saliera a todo dar al escuchar detalladamente como la leopardo frente a mi logró provocar una “pequeña” pelea de pareja en el matrimonio taaan perfecto de esa tonta pantera y mi perfecto Cassian, sentí las lágrimas llenar mis ojos y tuve que ponerme la mano en mi estómago o me desmayaría de la risa en cualquier momento. A mi lado también se encontraba mi brillante secuas, el zorro idiota, el cual también se estaba riendo pero de una forma tan modesta que no me sorprendió, él siempre es tan aburrido.
-De verdad? Solo con una lencería roja provocaste todo eso?-pregunté con una sonrisa casi sin aire por las carcajadas recientes.
-Tengo mis trucos, solo tuve que entretenerlo un poco y asegurarme de colocarla en un lugar donde él no la viera pero ella sí, bastaron solo unos minutos para que su querida esposita llegara y le armara un escándalo a tal punto que ya toda la empresa lo sabe.
-Y cómo sabes lo que sucedió con tanto detalle si no estuviste allí?-preguntó Alexander intrigado.
-Tengo acceso a las cámaras de la oficina de Cassian, son los privilegios de ser la socia de su empresa. Puedo verlo todo el tiempo que quiera sin que él si quiera lo note-dijo la alfa con una gran sonrisa de suficiencia que hizo tambalear la mía.
-A cualquier hora?...A cada instante?-pregunté con un tono de voz que dejaba oculta mis intenciones.
La leopardo asintió con esa expresión de grandeza y felicidad que le queda en la cara cada vez que habla de Cassian, esa misma que solo se le acentúa cuando se le deja saber los privilegios de los que siempre goza, mientras que cambiaformas como yo solo tuvimos que adaptarnos a lo que había sin posibilidades de reclamar más. Incluso ahora mismo ella estaba tan ocupada halagándose a sí misma que no notó la disociación en la que estaba cayendo y como mis pensamientos empezaban a jugar con todas las posibilidades, si tan solo fuera yo, si yo tuviera al menos un gramo de ese poder al alcance de mis manos usaría cada gota para poseer a ese alfa al menos a través de una pantalla, probablemente ni siquiera pestañaría con tal de apreciarlo todo el tiempo que sea posible, no intentaría despegarme de la pantalla en todo el día si eso implicara verlo una fracción de segundo menos, yo solo vivo por y para él y al tenerlo así de cerca me sentiría satisfecha con mi destino.
-Gracias a esas cámaras pude descubrir el nuevo producto que él planeaba lanzar y solo me hizo las cosas más fáciles, fue tan sencillo sabotearlo un poco y encargarme de que la prensa lo supiera primero, fue tan fácil estropearlo todo para él, pero solo es una dosis de lo que se merece por haberme dejado de lado en cuanto llego esa pantera a su vida, yo soy la que de verdad lo merece y en cuanto esos dos se separen tengo la seguridad de que él no dudará en volver a mí. Volveremos a ser los de antes, cuando éramos unos amantes imparables, cuando yo era la dueña de su vida y planeo volver a serlo, solo mírenme, soy hermosa, joven, inteligente y de buena familia, soy la indicada para ocupar el puesto de Señora Stone más que nadie-mencionó ella con su postura confiada.
Mi cuerpo pensaba traicionarme por unos segundos haciendo que me levantara de mi asiento pero la mano del zorro fue mucho más rápida y se posó en mi hombro con fuerza haciendo que retomara mi posición a regañadientes.
-No podría haberlo dicho mejor mi querida Lily, y de antemano Eva y yo queremos darte las gracias por tu apoyo en todo esto, no queda dudas que con nuestras mentes maestras unidas hemos logrado consolidar un equipo imparable y es todo gracias a ti. Eras justo lo que nos faltaba para completar lo que ya habíamos comenzado a terminar de destruir y con tu presencia aquí parece que las cosas se van acelerando aún más-mencionó el zorro con una sonrisa malvada.
-Agradezco tus halagos beta, pero no los necesito, mi plan funciono porque yo lo cree y supe ejecutarlo como se debía con mis habilidades y mi influencia dentro de la empresa. Pero si de ideas hablamos casi todas fueron originarias de mí, yo fui la que sugerí colocar esa lencería en la oficina de Cassian y lo hice, saboteé todo su sistema para que la información de su producto fuera a parar con lujo de detalles a toda la prensa posible y aún tengo más planes para él. Conozco muchas cosas de Cassian y sé que esto le debe estar afectando, pero ahora solo sigue atacar a su punto débil, y sé perfectamente cómo hacerlo, ustedes solo deben adaptarse a mis órdenes.
Noté desde mi lugar como el zorro lejos de inmutarse entraba en su faceta de seductor, él sabía perfectamente cómo hacer que hasta las mujeres más difíciles cayeran a sus pies y era evidente que la leopardo se había convertido en un trofeo que solo agrandaría su ego una vez que la tuviera. Caminó con pasos cautelosos hacia ella con su característica sonrisa coqueta, su postura era de confianza absoluta, no había rastro de duda de que a él no le importa que ella este enamorada de otro, Alexander solo quiere poseer al menos una fracción de la atención que recibe Cassian, luego de convivir tanto con él notas su complejo de inferioridad y sus tácticas perversas.
-Tus deseos para mí son órdenes y acatarlas solo me llena de orgullo si eso significara tener al menos un poco de tu atención para mí. Cada día me convenzo más de que definitivamente Cassian tiene que estar muy ciego para no ver la semejante alfa que se está perdiendo, y solo me hace pensar que tal vez él no te merezca tanto como afirmas. Te aseguro que si las cosas con Cassian no resultan como quieres siempre habrá otros cambiaformas esperando por ti, uno que realmente te sepa apreciar.
La expresión del zorro se veía bastante confiada, como si solo estuviera esperando a que la leopardo cayera en sus brazos rápido y llevársela a la cama como hace con todas. Supongo que él no se esperaba estrellarse con la pared de concreto que Lily tenía preparada para sus coqueteos baratos, y es que una dama como ella no se daría el lujo de meterse con una clase social tan “baja” como la de los betas.