Escucho cómo suena el tono de llamada, sé perfectamente quién es, es mi mamá, ya es la tercera vez que llama y la tercera vez que no voy a atender, no tengo ni el más mínimo interés en hablar con ella hoy. Mañana le voy a devolver la llamada.
Me pregunto qué querrá... ¿se acordó de que tiene una hija? Es raro que ahora que me encuentro cruzando el océano quiera saber de mí, cuando estando en casa no hacía lo mismo ni conmigo ni con mi hermano. En fin, da igual.
Me viene a la mente la pregunta que me hizo Fernando hace un par de días acerca de qué me trajo a estudiar aquí.
Mi familia ha sido uno de los motivos. Un padre controlador, una madre igual que nunca mostró de interés por mis cosas, y un hermano ausente que se olvida de que existo. Y pensar que los cuatro vivíamos juntos. Qué gran familia.