La esposa que volvió como su asistente

Capítulo 18: El secreto del despacho 417

La fotografía permaneció sobre la mesa.

Aurora no podía apartar los ojos de ella.

Era antigua.

La imagen mostraba a tres hombres frente a una puerta que ella había visto aquella noche.

Uno era el padre de Luca.

Otro era el padre de Valeria.

Y el tercero...

Aurora lo había visto antes.

Pero no conseguía recordar dónde.

Luca tomó la fotografía con cuidado.

—¿Estás completamente segura?

Aurora asintió.

—Sí.

—¿Los viste juntos?

—Sí.

—¿En el despacho 417?

—Sí.

Luca se pasó una mano por el cabello.

—Entonces mi padre conocía al padre de Valeria mucho mejor de lo que yo pensaba.

Adrian observó la fotografía.

—No solo lo conocía.

Luca lo miró.

—¿Qué quieres decir?

Adrian señaló al tercer hombre.

—Ese es lo importante.

Aurora se acercó.

—¿Quién es?

Adrian guardó silencio.

—Adrian.

—Estoy intentando recordar.

—Pues recuerda rápido.

Aurora lo miró indignada.

—¡Estoy haciendo mi mejor esfuerzo!

—Lo sé.

—¡Además, después de que casi nos atropellan, creo que tengo derecho a tardarme un poco!

Adrian levantó las manos.

—De acuerdo.

Luca sonrió ligeramente.

—Nunca cambies.

Aurora lo miró.

—¿Qué?

—Nada.

—Otra vez con "nada".

—Me gusta escucharte protestar.

Aurora entrecerró los ojos.

—Estás disfrutando demasiado esto.

—Después de cuatro meses sin ti, sí.

Ella bajó la mirada.

Aquel comentario consiguió atravesar todas sus defensas.

Pero antes de que pudiera responder, Adrian habló.

—Ese hombre se llamaba Gabriel Laurent.

Aurora levantó la cabeza.

—¿Laurent?

Luca frunció el ceño.

—¿Mía Laurent?

Adrian asintió.

—Exactamente.

El silencio fue inmediato.

Aurora sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—Pero mi identidad de Mía...

—No es completamente casualidad —dijo Adrian.

Luca la miró.

Aurora se quedó pálida.

—Yo no elegí Laurent por eso.

—Lo sé —respondió Adrian—. Pero alguien pudo haberlo previsto.

Una coincidencia demasiado grande

Aurora se levantó de golpe.

—No.

Luca la tomó del brazo.

—Aurora.

—No puede ser.

—¿Qué?

—Yo escogí el nombre Laurent porque Cheyenne buscó un apellido elegante.

Adrian arqueó una ceja.

—¿Cheyenne?

—Sí.

—¿Ella escogió el apellido?

—Sí.

—Entonces necesitamos hablar con ella.

Aurora sacó inmediatamente el teléfono.

Marcó.

Una llamada.

Dos.

Tres.

Nada.

—No contesta.

Luca la miró.

—Es muy temprano.

Aurora observó la hora.

—Son las cuatro de la mañana.

Adrian parpadeó.

—¿Y esperabas que contestara?

—Cheyenne siempre contesta.

—¿A las cuatro de la mañana?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque probablemente está despierta viendo series.

Luca sonrió.

—Eso sí lo creo.

Aurora volvió a llamar.

Finalmente, Cheyenne respondió.

—¿Aurora?

—¡Cheyenne!

—¿Qué pasó?

—¿De dónde sacaste el apellido Laurent?

Hubo silencio.

—¿Por qué?

—¡Respóndeme!

—Lo encontré.

—¿Dónde?

—En una lista de nombres.

Aurora cerró los ojos.

—¿Qué lista?

—Una lista de nombres franceses.

—¿Quién te la dio?

—Nadie.

Aurora abrió los ojos.

—¿Estás segura?

—Sí.

—Cheyenne...

—Aurora, ¿qué sucede?

Aurora miró a Luca.

Él tomó el teléfono.

—Cheyenne, soy Luca.

Silencio.

—Oh.

—Necesitamos hablar.

—¿Ahora?

—Sí.

—¿Por qué siento que esto tiene que ver con que Aurora se fue cuatro meses y regresó disfrazada?

Aurora protestó:

—¡No estaba disfrazada!

Luca la miró.

—Tenías peluca.

—¡Era parte del personaje!

Cheyenne suspiró.

—Está bien. ¿Qué ocurrió?

Adrian tomó la fotografía.

—Tenemos un problema con el apellido Laurent.

Cheyenne tardó unos segundos.

—¿Qué problema?

Adrian explicó.

Cuando terminó, Cheyenne guardó silencio.

Después dijo:

—Aurora...

—¿Qué?

—Creo que tienes que sentarte.

Aurora miró el sofá.

—Ya estoy sentada.

—Entonces recuéstate.

—¿Por qué?

—Porque yo tampoco sabía esto.

Luca se acercó.

—¿Qué?

Cheyenne respiró profundamente.

—Cuando busqué el apellido Laurent, encontré una referencia.

Aurora sintió un escalofrío.

—¿Qué referencia?

—Una empresa.

Luca frunció el ceño.

—¿Qué empresa?

—Laurent & Beaumont.

El silencio fue absoluto.

El nombre que desapareció

Luca se sentó lentamente.

—¿Qué dijiste?

—Laurent & Beaumont.

Adrian cerró los ojos.

—Eso no puede ser.

—¿Qué era? —preguntó Aurora.

Luca respondió:

—Una empresa que desapareció hace más de veinte años.

Aurora miró la fotografía.

—¿Y Gabriel Laurent?

Adrian asintió.

—Era uno de los socios.

Aurora sintió que todo comenzaba a encajar.

—Entonces el hombre de la fotografía...

—Era Gabriel Laurent —confirmó Adrian.

—¿Y qué relación tenía con mi nombre falso?

Nadie respondió.

Cheyenne preguntó:

—¿Qué nombre falso?

—Mía Laurent.

—Aurora, yo escogí Laurent de una lista.

—¿Y de dónde salió esa lista?

—De una página de genealogía.

Luca se quedó inmóvil.

—¿Qué página?

Cheyenne le dio el nombre.

Luca buscó inmediatamente.

Pasaron unos segundos.

—No.

Aurora lo miró.

—¿Qué?

Luca giró la pantalla.

Había una página antigua.

Una lista de familias empresariales.

Y allí estaba el apellido Laurent.

Pero debajo aparecía otro nombre.




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