Aurora seguía mirando la fotografía.
No podía comprenderla.
Ella aparecía allí siendo apenas una niña.
Su madre estaba a su lado.
Y, detrás de ellas, podía verse a un pequeño Luca.
Un bebé.
Era imposible.
Aurora levantó la mirada lentamente.
—¿Cómo puede estar Luca en esta fotografía?
Nadie respondió inmediatamente.
Luca tomó la imagen.
La observó durante varios segundos.
—Yo no recuerdo esto.
—Eras un bebé —dijo Aurora.
—Precisamente.
Gabriel se acercó.
Tomó la fotografía.
La giró.
En la parte posterior había una fecha.
La fecha coincidía con el primer año de vida de Luca.
Gabriel palideció.
—Esto fue tomado en la antigua clínica Beaumont.
Luca lo miró.
—¿Qué clínica?
—La que pertenecía a tu familia.
Aurora frunció el ceño.
—¿Por qué estaba mi madre allí?
El abuelo de Luca permanecía en silencio.
Aurora se volvió hacia él.
—Tú sabes algo.
El anciano no respondió.
—¡Tú sabes algo!
Finalmente suspiró.
—Sí.
Luca lo miró.
—Habla.
El anciano se sentó.
—Tu madre llevó a Luca a esa clínica porque estaba enfermo.
Luca frunció el ceño.
—¿Qué tenía?
—Una infección grave.
Aurora miró la fotografía.
—¿Y mi madre?
—Elena estaba trabajando allí.
—¿Mi madre era doctora?
Nathaniel negó.
—No.
—Entonces…
—Era investigadora.
Aurora abrió los ojos.
—¿Investigadora?
Gabriel asintió.
—Elena investigaba una serie de irregularidades relacionadas con la clínica.
Luca miró nuevamente la fotografía.
—¿Qué irregularidades?
El abuelo respondió:
—Había pacientes cuyos expedientes desaparecían.
Adrian frunció el ceño.
—¿Pacientes?
—Sí.
—¿Qué tiene que ver eso con el fraude financiero?
El anciano miró a Aurora.
—Mucho.
Aurora sintió un escalofrío.
—¿Qué tiene que ver conmigo?
—Tu madre descubrió que algunos de los pacientes estaban relacionados con empresas que manejaba nuestra familia.
Luca apretó la mandíbula.
—¿Y qué significa eso?
—Que alguien estaba utilizando la clínica para ocultar movimientos de dinero y transferencias.
Adrian abrió los ojos.
—Lavado de dinero.
—Sí.
Aurora volvió a mirar la fotografía.
—¿Y por qué aparezco yo?
El abuelo de Luca respondió:
—Porque Elena te llevó ese día.
—¿Por qué?
—Porque no tenía con quién dejarte.
Aurora sintió una extraña mezcla de tristeza y ternura.
Su madre había estado trabajando.
Había tenido que llevarla con ella.
Y, sin saberlo, la había colocado cerca del niño que años después se convertiría en su esposo.
Luca sonrió débilmente.
—Así que nos conocimos antes de conocernos.
Aurora lo miró.
—Parece que sí.
—Y tú ni siquiera recuerdas haberme visto.
—Eras un bebé.
—Podrías haberlo recordado.
Aurora soltó una pequeña carcajada.
—Claro. “Recuerdo perfectamente a un bebé desconocido que años después será mi esposo”.
Luca sonrió.
—Hubiera sido romántico.
—Hubiera sido preocupante.
Adrian negó con la cabeza.
—En serio, ustedes pueden convertir una investigación criminal en una comedia romántica.
Gabriel sonrió.
—Eso es lo que los mantiene unidos.
Pero el momento terminó rápidamente.
Porque Isabelle dio un paso hacia ellos.
—La fotografía no fue tomada por casualidad.
Aurora la miró.
—¿Qué quieres decir?
—Elena quería que tú y Luca estuvieran juntos en esa fotografía.
Luca frunció el ceño.
—¿Por qué?
Isabelle respondió:
—Porque quería dejar una prueba.
—¿De qué?
—De que las familias Beaumont y Laurent estaban conectadas.
Aurora sintió un escalofrío.
—Eso ya lo sabemos.
—No de la manera que crees.
Isabelle señaló la fotografía.
—Mira detrás de tu madre.
Aurora acercó la imagen.
Había una persona al fondo.
Una mujer.
Apenas visible.
Aurora amplió la fotografía.
Se quedó inmóvil.
—Es ella.
Luca la miró.
—¿Quién?
Aurora señaló.
—La mujer que apareció en las fotografías de mi madre.
Gabriel se acercó.
—No puede ser.
—¿La conoces?
Gabriel asintió.
—Sí.
—¿Quién es?
Gabriel respiró profundamente.
—Clara Beaumont.
Luca frunció el ceño.
—¿Quién?
Su abuelo cerró los ojos.
—Mi hermana.
Aurora se quedó inmóvil.
—¿Otra hermana?
—Sí.
Luca lo miró.
—¿Cuántos secretos tenía esta familia?
Su abuelo respondió:
—Demasiados.
Aurora observó la fotografía.
—¿Qué hacía Clara en la clínica?
El abuelo no contestó.
Isabelle respondió:
—Trabajaba con tu padre.
Aurora miró a Nathaniel.
—¿Qué significa eso?
Nathaniel se acercó.
—Clara sabía que yo era tu padre.
—¿Y qué hizo?
—Intentó protegerte.
Aurora frunció el ceño.
—Entonces, ¿por qué todos hablan de ella como si fuera peligrosa?
Nathaniel bajó la mirada.
—Porque después cambió de bando.
Silencio.
Luca miró a su abuelo.
—¿Cuándo?
—Después de que Elena descubrió la red.
Aurora sintió que el estómago se le encogía.
—¿Clara traicionó a mi madre?
El abuelo respondió:
—Sí.
Isabelle caminó hasta el escritorio.
Sacó un sobre.
—Hay algo más.
Luca la miró.
—¿Qué?
—La página que falta del diario de tu padre.
Luca se acercó.
—¿La tienes?
—Sí.
Sacó una hoja doblada.
Luca la tomó.
Comenzó a leer.
“La persona que nos traicionó no es quien todos sospechan.
Clara no actuó sola.
Alguien dentro de la familia Laurent le proporcionaba información.”
Editado: 01.10.2026