La Soberanía De Las Almas

El hombre detrás de BlackSun

A las seis y doce de la mañana, Naruto Uzumaki descubrió que se había convertido en BlackSun. El problema era que nadie se había tomado la molestia de consultárselo.

Estaba todavía medio dormido, con el cabello rubio completamente alborotado, una camiseta negra y un pantalón naranja, cuando entró en la cocina y encontró a Mía sentada frente a la mesa con una taza entre las manos. Su hermana lo miró. Luego miró la televisión. Después volvió a mirarlo. Naruto abrió la heladera.

-Buenos días.

Mía no respondió.

-¿Hay leche?

Nada. Naruto asomó la cabeza.

-¿Mía?

Ella levantó lentamente una ceja.

-Buenos días, BlackSun.

Naruto cerró la heladera.

-No empieces.

-Perdón. - Mía bebió tranquilamente - Señor BlackSun.

- Mía.

- Misterioso justiciero digital.

- Mía.

- Terror de las organizaciones clandestinas.

- Mía.

- Azote de servidores gubernamentales.

- ¡Mía!

Kurama apareció caminando sobre la mesada, bostezó y se sentó.

-Buenos días, BlackSun.

Naruto señaló al pequeño zorro.

-¡Tú tampoco!

Mía finalmente soltó una carcajada.
Naruto tomó el control remoto.

-¿Qué están diciendo?

-Todo.

-Eso no responde mi pregunta.

-Precisamente.

Naruto encendió el volumen. Y comprendió inmediatamente que había cometido un error.

-...continúan las repercusiones nacionales después de la sorprendente publicación realizada ayer por una cuenta que utiliza el nombre WhiteSun...

Cambió de canal.

-...la afirmación que vincularía directamente a Naruto Uzumaki con BlackSun...

Otro.

-...expertos en seguridad informática analizan ahora si el adolescente conocido popularmente como el Sol de Konoha podría haber operado durante años...

Otro.

-...algunos especialistas señalan similitudes entre las posiciones públicas de Uzumaki y las publicaciones históricas de BlackSun...

Otro.

-...sin embargo, hasta el momento no existe evidencia independiente que demuestre que Naruto Uzumaki sea realmente...

Otro.

-...¿QUIÉN ES BLACKSUN?

Naruto apagó la televisión. Silencio.

-Me gustaba más cuando hablaban de mis ninjutsus.

Mía sonrió.

-Hace cuatro meses te quejabas porque hablaban de tus ninjutsus.

-Uno no aprecia lo que tiene hasta que lo pierde.

Kurama miró hacia la ventana.

-Hay periodistas afuera.

Naruto se quedó inmóvil.

-¿Qué?

Mía se levantó y apartó ligeramente la cortina. Había seis. Uno tenía una cámara. Otro hablaba frente a un micrófono. Una mujer parecía estar describiendo la casa. Naruto cerró los ojos.

-No.

-Sí.

-No.

-Muchísimo sí.

-¡¿CÓMO SABEN DÓNDE VIVIMOS?!

Mía lo miró.

-Naruto, hace meses que media ciudad sabe dónde vivimos.

-¡Eso no lo hace mejor!

Su teléfono vibró. Naruto lo sacó.

Sakura: No salgas por la puerta principal.

Naruto parpadeó. Otro mensaje.

Sakura: En serio.

Otro.

Sakura: Hay como treinta periodistas frente a la Academia.

Naruto abrió la boca. Otro.

Sakura: Te amo.

Naruto sonrió inmediatamente.
Mía lo observó.

-Sakura.

-Sí.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque pusiste cara de idiota enamorado.

Naruto guardó el teléfono.

-Mi cara no...

Mía levantó un dedo.

-No termines esa frase. Ya tenemos dos Hyuuga y un Uchiha defendiendo esa teoría y están todos equivocados.

La publicación de WhiteSun había permanecido activa exactamente diecisiete minutos. Habían bastado.
Capturas. Copias. Traducciones.
Análisis. Videos. Debates. Teorías.
En menos de una hora, el nombre WhiteSun había sido tendencia nacional. En dos, BlackSun también.

Y antes de medianoche, Naruto Uzumaki encabezaba ambas conversaciones. El país que apenas comenzaba a recuperarse de Eclipse despertó con una pregunta incómoda:

¿Había regresado WhiteSun?

Y una segunda todavía más explosiva:

¿Naruto Uzumaki era BlackSun?

Las autoridades no confirmaron ninguna de las dos cosas. La Academia Élite tampoco. El verdadero BlackSun, por su parte, desayunó tostadas junto a Gaara y decidió que el mundo entero podía continuar equivocándose.

-No vas a decir nada -dijo Gaara.

Kawaki levantó la vista.

-No.

-Bien.

-¿Por qué iba a hacerlo?

-Porque están acusando a Naruto de ser tú.

-No lo están acusando de asesinato. Le están atribuyendo mi brillante carrera.

Gaara intentó no sonreír.

-Kawaki.

-¿Qué?

-Naruto va a odiarte.

-Naruto ya me odia aproximadamente tres veces por semana.

-No te odia.

-Entonces debería empezar. Fortalece el carácter.

Gaara negó con la cabeza. Kawaki tomó café. Sus dedos parecían perfectamente tranquilos. Gaara sabía que no lo estaban. Debajo de la mesa, rozó suavemente su mano.
Kawaki se quedó inmóvil. Aquello duró apenas un segundo. Después entrelazó los dedos con los de Gaara. Nadie podía verlos.

-¿Preocupado? -preguntó Gaara.

-No.

Gaara esperó. Kawaki suspiró.

-Sí.

-Yo también.

Sus manos permanecieron unidas.
Hasta que una voz apareció detrás de ellos.

-Buenos días, papá.

Ambos se separaron tan violentamente que Kawaki casi derramó el café. Izan los miraba.
Gaara se llevó una mano al pecho.

-¡No hagas eso!

-¿Qué?

-Aparecer así.

-Caminé.

Kawaki lo señaló.

-Tú haces ruido normalmente.

-¿Quieren que vuelva a entrar?

-No.

Izan sonrió. Sabía exactamente lo que había interrumpido. Y ambos sabían que lo sabía. Gaara entrecerró los ojos. Izan puso expresión inocente.

-¿Qué?

-Nada.

-Bueno, papá.

Gaara perdió inmediatamente la severidad. Kawaki lo miró. Izan lo miró. Los dos comprendieron lo mismo. Gaara era escandalosamente fácil de manipular con una sola palabra.




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