La Soberanía De Las Almas

Las sombras que recuerdan

Ren descubrió que tenía un problema a las ocho y treinta y seis de la mañana. Su sombra sabía hacer cosas que él no. Aquello, considerando el historial reciente de 5.º B, ni siquiera debería haber resultado especialmente sorprendente. Pero lo fue. Muchísimo.

-Ren.

-¿Qué?

-Tu sombra.

Ren siguió escribiendo.

-¿Qué tiene?

Hanabi señaló hacia el suelo.

-Eso.

Ren bajó la mirada. Su sombra estaba sentada. Ren estaba de pie.
Silencio. Ren pestañeó. La sombra también.

-Ah.

Hanabi levantó una ceja.

-¿"Ah"?

-Sí.

-Tu sombra está sentada.

-Lo veo.

-Mientras tú estás parado.

-También lo veo.

-¿Y solo vas a decir "ah"?

Ren miró nuevamente aquello.

- No conozco el protocolo para sombras independientes.

Boruto se asomó desde el pupitre vecino.

-¿Qué pasa?

Mitsuki también. Izan giró. Mía levantó la cabeza. Sakura dejó de escribir. En aproximadamente cinco segundos, treinta y dos personas estaban mirando a Ren. Ren suspiró.

-Perfecto.

Su sombra se levantó. Todos retrocedieron. Ren también.

-¡YO NO HICE ESO!

Hanabi miró al suelo. Después a Ren.

-¿Seguro?

-¡HANABI, SI SUPIERA HACER ESTO, NO ESTARÍA TAN ASUSTADO COMO TÚ!

La sombra extendió un brazo. Ren no. Después hizo algo todavía peor.
Saludó. Boruto abrió muchísimo los ojos.

-Hola.

Ren giró.

-¡NO SALUDES A MI SOMBRA!

-Fue educada.

-¡NO DEBERÍA SERLO!

Izan empezó a reír.

-Esto es maravilloso.

Ren lo señaló.

-Tú tienes un ninja muerto dentro.

Izan dejó de reír.

-Buen punto.

I. Shikadai

La sombra volvió a comportarse normalmente durante exactamente siete minutos. Después Ren dejó caer un lápiz. Se inclinó para recogerlo. La sombra no. Se extendió por el suelo. Subió por la pata del escritorio. Rodeó el lápiz. Y se lo entregó. Ren quedó inmóvil.
Hanabi también. Boruto:

-Eso es muy útil.

Ren tomó lentamente el lápiz.

-Gracias...- Miró su propia sombra -...¿supongo?

La sombra regresó a sus pies. Izan estaba fascinado.

-¿Lo hiciste tú?

-No.

-¿Lo pensaste?

-Pensé que quería recuperar el lápiz.

-Entonces quizá responde a tus pensamientos.

Ren frunció el ceño. Extendió una mano hacia un libro. Pensó:

Tráelo.

Nada.

-¿Ves?

La sombra salió disparada. Tomó el libro. Ren gritó.

-¡AHORA SÍ!

El libro llegó hasta su mano. Toda la clase empezó a hablar simultáneamente.

-¡Silencio! -gritó Hanabi.

Sorprendentemente funcionó. Ren miraba su propia mano.

-Yo no sé hacer eso.

Desde el fondo del aula llegó una voz.

-Pero Shikadai sí sabía.

Todos giraron. Shikamaru estaba en la puerta. Nadie lo había visto llegar.
Ren palideció.

II. Una técnica imposible

Diez minutos después estaban en el gimnasio. Shikamaru observaba a Ren. Itachi también había llegado.
Kakashi estaba junto a él. Deidara apareció sin que nadie lo hubiera llamado. Itachi lo miró.

-¿Por qué estás aquí?

-Hay una sombra poseída.

-No está poseída.

-Eso reduce considerablemente mi interés.

-Puedes irte.

Deidara se cruzó de brazos.

-Ahora quiero saber por qué no está poseída.

Itachi decidió rendirse. Shikamaru permanecía concentrado en Ren.

-Intenta moverla.

-No sé cómo.

-No pienses en una técnica.

-¿Entonces?

-Piensa en lo que quieres conseguir.

Ren miró una pelota situada a unos diez metros.

-¿Traer eso?

-Inténtalo.

Ren respiró. La sombra avanzó.
Lentamente. Después más rápido.
Llegó hasta la pelota. La rodeó. La pelota comenzó a deslizarse.
Shikamaru permaneció tranquilo.
Aquello era básico. Hasta que la sombra se dividió..Una parte regresó con la pelota. La otra continuó. Shikamaru dejó de respirar.

-Ren.

-¿Qué?

-Detente.

-¡NO SÉ CÓMO!

La segunda sombra trepó por la pared. Después se dividió nuevamente. Tres ramificaciones.
Cuatro. Cinco. Todas conectadas con Ren. Shikamaru dio un paso adelante.

-No puede ser.

Kakashi lo miró.

-¿Qué?

-Esa técnica.

Las sombras cambiaron. Formaron una estructura geométrica alrededor de Ren. Shikamaru palideció.

-La Formación de las Dieciséis Sombras.

Ren lo miró.

-¿La qué?

- No existe actualmente.

Silencio. Deidara:

- Eso parece contradictorio.

Shikamaru ni siquiera reaccionó.

-Está documentada en archivos de hace más de mil años.

Ren miró las sombras.

-Yo nunca...

-Lo sé.

-Entonces ¿cómo...?

Shikamaru levantó lentamente los ojos.

-Shikadai.

III. El cuerpo recuerda

Ren sintió algo. No una voz. No una presencia que intentara dominarlo.
Era diferente. Familiar. Como recordar repentinamente una canción escuchada durante la infancia. Sus manos se movieron.

-Ren -advirtió Hanabi.

Él no respondió. Sus dedos formaron una posición. Después otra. Shikamaru se quedó helado.

-No...

Las sombras se cerraron alrededor de dieciséis objetivos diferentes del gimnasio. Sillas. Pelotas. Conos.
Maniquíes. Equipamiento. Todos quedaron inmovilizados simultáneamente. Ren abrió los ojos. Las sombras desaparecieron.
Todo cayó.

PUM.

PAM.

CLANG.

Una pelota golpeó a Deidara en la cabeza.

-¡AU!

Itachi lo miró.

-¿Estás bien?

Deidara tomó la pelota.

-No - La miró -Voy a destruirla.

-Es una pelota.

-Me atacó.

-Cayó.

-Perspectivas.

Ren no estaba escuchándolos.
Miraba sus manos.

-Yo sabía hacerlo.

Shikamaru se acercó.

-Sí.

-Pero nunca lo aprendí.

-No.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.