La Soberanía De Las Almas

Lo que no debería poder apagarse

A las ocho y diez de la mañana, Shikamaru Nara llevaba diecisiete minutos mirando la misma frase proyectada sobre la pared del despacho de Itachi. No porque no la entendiera. Precisamente porque la entendía demasiado bien.

> ¿Cuánto poder necesita un hombre antes de aceptar que ya no tiene derecho a vivir únicamente para sí mismo?

El mensaje había desaparecido del teléfono de Naruto sin dejar registro alguno, pero Naruto lo había memorizado palabra por palabra. No había sido difícil. Desde que lo leyó la noche anterior, prácticamente no había conseguido sacárselo de la cabeza. Ahora estaba sentado frente al escritorio del director, con Kurama sobre sus piernas y una expresión considerablemente más seria que la que solía tener a aquella hora.

Itachi permanecía detrás de su escritorio. Deidara estaba junto a él.
Kakashi se apoyaba contra una biblioteca con una taza de café.
Shikamaru había ocupado uno de los sillones. Akio y Daichi se encontraban a ambos lados del escritorio. El pequeño dragón de Itachi descansaba sobre el hombro de Deidara.

Y Naruto empezaba a preguntarse si reunir a seis adultos para analizar una pregunta filosófica enviada por un desconocido misterioso no era exactamente la clase de vida que había esperado dejar atrás.

-Bueno -dijo Deidara finalmente- Yo tengo una teoría.

Shikamaru cerró los ojos.

-No.

-Todavía no la dije.

-Estoy previniendo.

-Eso es prejuicio.

-Es experiencia.

Deidara cruzó los brazos.

-Mi teoría es excelente.

Itachi levantó una ceja.

-Escuchémosla.

Deidara señaló la frase.

-WhiteSun es profesor de Filosofía.

Silencio. Kakashi bebió café. Daichi miró a Akio. Akio miró a Shikamaru.
Naruto parpadeó.

-¿Eso es todo?

-No. Probablemente un profesor de Filosofía resentido.

-Deidara -murmuró Itachi.

-¡Mira esa pregunta! Nadie normal escribe así a medianoche.

Kakashi bajó la taza.

-Tú escribiste un manifiesto de seis páginas sobre la superioridad artística de las explosiones a las dos de la mañana.

-Era una emergencia estética.

-Naturalmente.

El dragón emitió un sonido desde su hombro. Deidara giró la cabeza.

-No te metas.

El dragón bostezó.

-¡Y no me juzgues!

Itachi se llevó una mano a la frente.
Cuatro meses de matrimonio no habían conseguido prepararlo para aquello. Aunque, secretamente, tampoco quería estar preparado.
Shikamaru volvió a mirar el mensaje.

-No es una amenaza.

Naruto frunció el ceño.

-Eso dijo Sakura.

-Sakura tiene razón.

Deidara levantó la mano.

-Quiero dejar constancia de que Sakura suele tener razón.

-Nadie pidió constancia -dijo Shikamaru.

-Ahora existe.

Akio se inclinó ligeramente hacia adelante.

-Pero tampoco es una pregunta inocente.

Itachi lo miró.

-Continúa.

Akio señaló la pantalla.

-No pregunta qué piensa Naruto sobre el poder. Ya presupone una respuesta.

Kakashi asintió.

-Exactamente.

Naruto miró otra vez la frase. Akio continuó:

-La pregunta contiene una acusación. WhiteSun cree que existe un punto a partir del cual una persona poderosa pierde el derecho a utilizar su vida exclusivamente como quiera.

Kurama levantó la cabeza.

-Eso es precisamente lo que no me gusta.

Todos miraron al pequeño zorro.
Kurama enseñó apenas los dientes.

-No pregunta qué hará Naruto con su poder. Está diciéndole que, en su opinión, Naruto le debe algo al mundo.

Silencio. Naruto acarició lentamente el pelaje de Kurama. Kakashi dejó la taza sobre una mesa.

-Yo iría un poco más lejos.

-Qué sorpresa -murmuró Deidara- El hombre misterioso entiende al hombre misterioso.

Kakashi lo miró.

-Tú estás casado con un Uchiha.

Deidara sonrió inmediatamente.

-Sí.

-Eso no era un cumplido.

-No importa.

Itachi suspiró.

-Kakashi.

-Creo que WhiteSun está probando a Naruto.

Naruto levantó los ojos.

-¿Probándome cómo?

-Todavía no lo sabemos.

-Excelente.

-Pero observa la secuencia -intervino Shikamaru- Primero aparece públicamente. Recupera el nombre WhiteSun. Después menciona a BlackSun. Inmediatamente identifica erróneamente a Naruto como BlackSun.

Kawaki no estaba presente.
Precisamente por eso podían hablar libremente.

-Y luego - continuó Shikamaru - consigue introducir un mensaje directamente en el teléfono personal de Naruto sin dejar rastro.

Naruto hizo una mueca.

-Eso último me gustaría muchísimo que dejara de ocurrir.

-A todos -dijo Itachi.

Daichi permanecía pensativo.

-Hay algo más.

Todos lo miraron.

-Si quisiera amenazarlo, podría haberlo hecho.

Naruto asintió lentamente. Daichi señaló la frase.

-Podría haber escrito voy a matarte. O sé dónde vives. O voy por tus amigos. Cualquier cosa. No lo hizo.

-Le interesa lo que Naruto piensa -concluyó Akio.

-O quiere modificar lo que piensa -dijo Itachi.

Aquello cambió el ambiente. Kurama se puso de pie sobre las piernas de Naruto.

-Eso tampoco me gusta.

-A mí menos -respondió Naruto.

Deidara comenzó a caminar.

-Entonces tenemos varias opciones.

Shikamaru lo miró con desconfianza.

-¿Por qué siento que ninguna me va a gustar?

-Primera: WhiteSun está obsesionado con Naruto.

-Posible.

-Segunda: está obsesionado con BlackSun y piensa que Naruto es BlackSun.

-Eso ya lo sabemos.

-Tercera: está obsesionado con ambos porque piensa que son la misma persona.

-Sí.

-Cuarta: está enamorado de Naruto.

Naruto casi se cayó del sillón.

-¡¿QUÉ?!

Itachi cerró los ojos. Akio tosió.
Daichi giró la cabeza. Kakashi volvió a tomar el café. Shikamaru pareció reconsiderar todas las decisiones que lo habían conducido a aquella habitación.




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