La Soberanía De Las Almas

Prohibido dejar solo a Naruto

Naruto Uzumaki descubrió que sobrevivir a WhiteSun había sido difícil. Sobrevivir a sus amigos estaba resultando considerablemente peor. Todo comenzó a las siete y doce de la mañana, cuando intentó atravesar solo la entrada principal de Konoha Élite.

-¿Adónde vas?

Naruto se detuvo. Miró a Mía. Después miró la puerta..Después nuevamente a su hermana gemela.

-A entrar.

-¿Solo?

Naruto contempló el edificio que estaba exactamente a tres metros.

-Mía.

-¿Qué?

-Voy al aula.

-Ya sé.

-Está adentro.

-También lo sé.

-Entonces...

Mía se colocó a su lado.

-Vamos.

Naruto cerró los ojos.

-Puedo caminar tres metros.

-Nunca dije que no pudieras.

-Me estás escoltando.

-Estoy caminando.

-A mi lado.

-Casualidad.

Naruto comenzó a andar. Mía también. Naruto aceleró. Mía aceleró. Naruto frenó. Mía frenó.
Naruto la miró. Mía sonrió.

-Buenos días.

-Esto va a ser insoportable.

Kurama apareció diminuto sobre el hombro de Naruto.

-Estoy de acuerdo.

Naruto giró hacia él.

-Tú tampoco ayudas.

Kurama observó alrededor con expresión feroz. Desde que Naruto había despertado, el Kyuubi había desarrollado una relación complicada con cualquier ser humano que no perteneciera al grupo. Un alumno de tercer año pasó cerca. Kurama gruñó. El muchacho aceleró. Naruto lo miró.

-Kurama.

-Se acercó demasiado.

-Estaba a cuatro metros.

-Exactamente.

-¿Exactamente qué?

-Demasiado.

Mía asintió.

-Tiene razón.

Naruto se detuvo.

-No formes alianzas con él.

-Ya existen.

-¿Desde cuándo?

Kurama respondió:

-Desde que casi mueres.

Naruto dejó de sonreír. Mía también. Durante apenas un segundo, la mañana cambió. Naruto recordó el pavimento. La ausencia absoluta de sus dones. La voz de WhiteSun. Los golpes. Después nada. Hasta Akira. Naruto bajó los ojos.

- Estoy bien.

Mía lo miró fijamente.

-Lo sé.

Pero tomó su mano. Naruto no protestó.

I. El protocolo Naruto

Cuando entró en 5.º B comprendió que Mía era el menor de sus problemas. Sakura estaba esperándolo. Boruto también.
Mitsuki. Sasuke. Ino. Neji. Hanabi. Ren. Gaara. Kawaki. Izan. Y las correspondientes bestias legendarias. Naruto miró a todos.

-Buenos días.

-¿Cómo estás? -preguntó Sakura.

-Bien.

Mía entró detrás.

-Caminó demasiado rápido.

Naruto giró.

-¡CAMINÉ NORMAL!

Sakura se acercó.

-¿Te mareaste?

-No.

-¿Dolor?

-No.

-¿Náuseas?

-No.

-¿Visión borrosa?

-No.

-¿Cansancio?

- Ahora sí.

Sakura frunció el ceño.

-¿Cuánto?

Naruto se quedó mirándola.

-Sakura...

-¿Del uno al diez?

-¡POR USTEDES!

Sasuke soltó una carcajada. Naruto lo señaló.

-Por fin alguien normal.

Sasuke dejó de reír.

-Yo pienso acompañarte cuando salgas.

Naruto quedó inmóvil.

-Retiro lo dicho.

Ino levantó una mano.

-Yo también.

-¿Qué?

Neji:

-Yo también.

Hanabi:

-Yo también.

Ren:

-Yo también.

Gaara:

-Yo también.

Kawaki:

-Yo también.

Izan levantó la mano.

-Yo también.

Naruto miró a Boruto. Boruto ni siquiera levantó la mano.

-Yo voy primero.

-¿Qué significa eso?

-Que soy tu hijo.

-Eso no responde mi pregunta.

-Tengo prioridad.

Mitsuki asintió solemnemente.

-Es lógico.

Naruto abrió la boca. La cerró. Miró a los veinte estudiantes de ninjutsu que compartían el curso con ellos.
Todos estaban contemplando la escena fascinados. Uno levantó tímidamente una mano.

-Yo también podría...

Naruto:

-¡NO!

El muchacho bajó la mano.

II. El baño

El verdadero conflicto ocurrió cuarenta minutos después. Naruto se levantó. Boruto también. Naruto se detuvo. Boruto se detuvo.

-No.

Boruto arqueó una ceja.

-¿Qué?

-Siéntate.

-¿Por qué?

-Voy al baño.

-Perfecto.

-Solo.

-Sí.

Naruto señaló su asiento.

-Entonces siéntate.

Boruto señaló la puerta.

-Vamos.

Silencio. Mitsuki se tapó la boca.
Sasuke empezó a reír. Ino apoyó la cabeza sobre el hombro de Sasuke.

-Esto va a ser maravilloso.

Naruto miró a su hijo.

-Boruto.

- Papá.

-Soy tu padre.

-Dos años mayor.

-¡ESO NO INVALIDA LA PATERNIDAD!

-Tampoco invalida que casi te maten hace dos días.

Silencio. Boruto había ganado. Lo supieron todos. Naruto apretó los labios.

-Voy al baño.

-Ya sé.

-No necesito guardaespaldas.

-No soy tu guardaespaldas.

-Entonces ¿qué eres?

Boruto pensó.

-Supervisión familiar.

Izan comenzó a reír. Naruto lo señaló.

-Tú tampoco.

Izan dejó de reír.

-¿Yo qué?

-No vienes.

-Ni quería.

Gaara levantó la vista del libro.

-Bien.

Izan giró.

-¡Papá!

-¿Qué?

-¡No iba a seguirlo!

-Excelente.

-¡No me felicites!

Kawaki tuvo que mirar hacia otro lado para esconder la sonrisa.
Naruto caminó hacia la puerta.
Boruto detrás. Naruto aceleró. Boruto aceleró. Naruto frenó.
Boruto casi chocó con él.

-¡Déjame respirar!

-Respira.

-¡EN PRIVADO!

Mitsuki perdió finalmente la batalla contra la risa.

III. La puerta

Boruto llegó hasta la entrada del baño. Naruto giró.

-Aquí termina tu jurisdicción.

-Espero afuera.

-No.

-Sí.

-Boruto.

-Papá.

Naruto quedó inmóvil..Boruto casi nunca utilizaba aquella palabra para ganar discusiones. Aquella vez funcionó de manera devastadora.

-Eso es manipulación emocional.

-Aprendí del mejor.




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