WhiteSun cometió su primer error verdadero a las once y diecisiete de la mañana. No atacó a Naruto.
Atacó algo que Naruto amaba. Y descubrió que ya no eran exactamente la misma cosa.
I. La puerta
Todo comenzó con Kurama levantando la cabeza. Estaba diminuto sobre uno de los pupitres del aula, aparentemente entretenido observando cómo Boruto intentaba impedir que su agua escribiera sobre el pizarrón:
MITSUKI ES HERMOSO.
-¡Borra eso! -susurró Boruto.
El agua agregó:
MUY HERMOSO.
-¡BORRA ESO!
Mitsuki se cubrió el rostro.
-Boruto...
-¡NO SOY YO!
El agua dibujó un corazón. Izan empezó a reír. Ren también. Hanabi sacó el teléfono.
-Esto merece registro histórico.
-¡HANABI!
Naruto, sentado junto a Sakura, sonrió apenas. Era la primera sonrisa de toda la mañana. Duró tres segundos. Kurama se puso de pie.
Sus nueve colas se erizaron. Naruto lo sintió. Una presencia. Lejana.
Oscura. Kurama gruñó.
-Naruto.
El muchacho se levantó.
-¿Qué ocurre?
No llegó a escuchar la respuesta. El dolor le atravesó el pecho.
-¡AH!
Naruto cayó de rodillas.
-¡NARUTO! -gritó Sakura.
Mía se levantó violentamente. Boruto abandonó el agua.
-¡Papá!
Naruto se sujetó el pecho. No podía respirar. No era una herida. Era como si alguien hubiese introducido una mano dentro de su cuerpo y estuviera tirando de algo conectado directamente con su alma. Kurama rugió. Su cuerpo comenzó a crecer.
-¡SAL DE MI CABEZA!
Todos quedaron petrificados. Naruto levantó la mirada.
-Kurama...
La bestia se tambaleó. Algo estaba intentando entrar. No en su cuerpo.
En su vínculo.
WhiteSun.
II. El experimento
Muy lejos de Konoha Élite, WhiteSun permanecía sentado. Ojos cerrados. Concentración absoluta. No necesitaba encontrarse físicamente junto a la bestia. Ya había estudiado suficiente. Había comprendido que las bestias legendarias estaban unidas a determinados humanos mediante conexiones extraordinariamente profundas.
Y toda conexión podía convertirse en una puerta. Kurama era la prueba perfecta. WhiteSun sonrió. Encontró el vínculo. Lo tocó.
Kurama rugió. WhiteSun avanzó. Un poco más. El vínculo ofreció resistencia.
-Interesante.
Presionó. Kurama sintió aquella presencia entrando. Naruto también. Y entonces algo despertó.
III. Akira responde
Naruto gritó. Una luz extraña surgió de su pecho. No tenía color. O quizá los tenía todos. Boruto activó inmediatamente el Jōgan.
-¿Qué...?
Naruto estaba rodeado de conexiones. Miles. No. Millones. Hilos. Personas. Bestias. Recuerdos.
Emociones. Vínculos. Y WhiteSun estaba intentando atravesar uno. El que conectaba a Naruto con Kurama. Entonces el nuevo don reaccionó. Naruto no hizo absolutamente nada. No formó sellos. No dio órdenes. Ni siquiera comprendió qué estaba ocurriendo.
Simplemente sintió una necesidad desesperada.
No lo toques.
Y el mundo respondió. Una onda invisible salió de Naruto. Atravesó a Kurama. El vínculo entre ambos brilló. Y algo parecido a una puerta gigantesca se cerró.
BOOM.
WhiteSun abrió violentamente los ojos. Retrocedió. Su silla cayó.
-¿Qué...?
Intentó entrar otra vez. Nada. Había algo. Una barrera. No mental. No física. No elemental. No era chakra convencional. WhiteSun intentó neutralizarla. Nada. Intentó interferirla. Nada. Intentó buscar otra entrada. Nada. Por primera vez desde que había comenzado a estudiar a Naruto Uzumaki, WhiteSun sintió que alguien acababa de cerrarle una puerta en la cara.
IV. Silencio
Naruto abrió los ojos. El dolor había desaparecido. Kurama permanecía inmóvil.
-¿Kurama?
La bestia lo miró.
-Ya no está.
Naruto respiraba agitadamente.
-¿Quién?
Kurama volvió lentamente a su tamaño diminuto.
-Él.
Boruto palideció.
-WhiteSun.
Kurama asintió. Toda el aula quedó en silencio. Mía corrió hasta Naruto.
-¿Estás bien?
-Sí.
-¿Qué hizo?
-No sé.
Sakura se arrodilló junto a él.
-¿Te duele algo?
Naruto negó. Boruto seguía observándolo con el Jōgan.
-Papá...
Naruto lo miró.
-¿Qué?
Boruto no sabía cómo explicarlo.
-Algo salió de ti.
-¿Qué cosa?
-No sé.
Kurama saltó sobre el hombro de Naruto.
-Yo sí sé qué hizo.
Todos lo miraron.
-Me protegió - Naruto quedó inmóvil. Kurama continuó -WhiteSun estaba intentando interferir conmigo. Sentí su presencia.
Las nueve colas diminutas se tensaron.
-Y después sentí a Naruto.
Miró al muchacho.
-Algo dentro de ti cerró nuestro vínculo.
-¿Cerró?
-Para él - Kurama apoyó una pata contra su cuello -Yo sigo sintiéndote.
Naruto sintió algo casi eufórico.
-Akira.
Kurama asintió.
-Su don.
Naruto miró sus manos. Y por primera vez desde su ataque, sintió poder sin sentir miedo.
V. Finalmente algo útil
-Funciona.
Sakura lo miró.
-¿Qué?
Naruto se puso de pie.
-El don de Akira.
Mía sonrió.
-Naruto...
-WhiteSun no pudo apagarlo.
Aquello debería haber sido una buena noticia. Lo era. Pero Boruto vio algo diferente. Porque continuaba teniendo el Jōgan activado. Y alrededor de Naruto, algo cambió. Fuego. Agua. Viento.
Tierra. Rayo. Telequinesis. Cronoquinesis. Telepatía. Boruto podía verlos. No como personas.
Como presencias. Ocho fuerzas vinculadas profundamente con su padre. Y todas reaccionaron cuando Naruto dijo:
-Finalmente tengo algo útil.
Boruto sintió que se le helaba la sangre. El fuego disminuyó. El agua perdió luminosidad. El viento se detuvo. La tierra pareció quebrarse.
El rayo titiló. Las tres presencias correspondientes a sus dones retrocedieron.