WhiteSun había probado a Izan.
Había probado a Boruto. Había probado a Deidara. Con Naruto no quiso probar nada. Quiso matarlo.
I. Solo
A las seis y veintitrés de la tarde, Naruto Uzumaki cometió un error extraordinariamente sencillo. Salió solo. No porque ignorara las advertencias. No porque se creyera invencible. Precisamente después de todo lo ocurrido, Naruto había dejado de considerarse aquello.
Simplemente necesitaba caminar treinta metros. Treinta.
Desde una de las zonas deportivas exteriores de Konoha Élite hasta el estacionamiento secundario. Sakura había regresado al aula por su teléfono. Boruto estaba con Mitsuki.
Mía y Neji seguían dentro. Kurama había desaparecido momentáneamente para reunirse con las demás bestias legendarias.
Naruto llevaba las manos dentro de los bolsillos de su campera negra y naranja. El sol estaba cayendo. El estacionamiento parecía vacío.
Entonces sintió algo. Se detuvo. El silencio. Ese silencio. Izan se lo había descrito. Boruto también.
Deidara había hablado durante casi una hora sobre él. No era ausencia de sonido. Era la sensación de que algo estaba obligando al mundo a guardar silencio. Naruto giró lentamente.
-WhiteSun.
Nada respondió. Intentó telequinesis. Nada. Naruto palideció.
-Perfecto.
Intentó fuego. Nada. Agua. Nada.
Viento. Nada. Rayo. Nada. Tierra. Nada. La cronoquinesis tampoco respondió. Telepatía. Nada. Por primera vez desde que había descubierto sus dones, Naruto sintió algo aterrador. Vacío. No debilidad. Ausencia. Como si hubiese extendido la mano hacia una parte de sí mismo, y alguien hubiese cerrado una puerta. Naruto retrocedió.
-Sé que estás aquí.
Una voz surgió desde ninguna parte.
-Por fin.
Naruto giró. Nada.
-Llevaba demasiado tiempo esperando encontrarte solo.
Aquello fue diferente. Izan había sido observado. Boruto había sido estudiado. Deidara había sido probado. Naruto comprendió inmediatamente que aquello no era ninguna de las tres cosas.
-Me odias.
Una risa baja.
-Muchísimo.
Naruto levantó el mentón.
-Ni siquiera me conoces.
-Ese es tu problema, Naruto Uzumaki.
Una silueta apareció durante apenas un segundo entre dos columnas.
-Todo el mundo cree conocerte.
Naruto intentó activar nuevamente sus poderes. Nada.
-El héroe - La voz se desplazó -El muchacho que destruye a enemigos - Otro punto - El niño que posee al Kyuubi y utiliza semejante poder para proteger personas que no merecen protección.
Naruto apretó los puños.
-Kurama no me pertenece.
Silencio. Después una carcajada.
-Exactamente.
Naruto comprendió. No era solamente odio. WhiteSun despreciaba aquello en lo que Naruto creía.
-Una bestia legendaria te eligió y tú la llamas compañero.
Naruto respondió:
-Porque lo es.
-Desperdicias su poder.
-Tú confundes poder con propiedad.
Silencio. Había acertado. La presión alrededor de Naruto aumentó.
-Y tú -respondió WhiteSun- confundes compasión con grandeza.
Naruto sonrió apenas.
-Entonces vas a odiarme muchísimo tiempo.
La respuesta llegó inmediatamente.
-No.
Naruto sintió el peligro.
-No pienso permitirte vivir tanto.
II. El ataque
Naruto no vio el primer golpe. Solo sintió el impacto. Su cuerpo salió despedido. Golpeó el suelo. Rodó.
Intentó levantarse. Una fuerza lo golpeó nuevamente. Naruto cayó.
-Levántate.
Lo hizo. Con dificultad.
-Esperaba más.
Naruto escupió sangre hacia un lado.
-Apagas mis poderes y después presumes.
Silencio. La sombra apareció delante de él.
-Quería comprobar algo.
Naruto atacó físicamente. WhiteSun lo esquivó. Otro impacto.
Naruto volvió al suelo.
-Quería saber qué queda de Naruto Uzumaki cuando le quitas aquello que lo convierte en leyenda.
Naruto apoyó una rodilla. Respiraba con dificultad.
-Yo.
WhiteSun se detuvo. Naruto levantó la cabeza. Tenía sangre sobre el rostro. Pero sus ojos continuaban desafiándolo.
-Quedo yo.
WhiteSun lo golpeó. Naruto cayó de espaldas.
-Respuesta equivocada.
Naruto volvió a levantarse. WhiteSun atacó. Cayó. Se levantó.
Otro golpe. Cayó. Volvió a intentarlo. Hasta que las piernas dejaron de responderle. Naruto quedó de rodillas. Intentó telequinesis una última vez. Nada.
Cronoquinesis. Nada. Telepatía. Nada. Elementos. Nada. Ni siquiera podía sentirlos. Y entonces comprendió algo peor. WhiteSun no estaba buscando información.
Estaba disfrutándolo.
-¿Por qué yo?
La silueta se aproximó.
-Porque eres todo lo que está mal con el poder.
Naruto respiró dolorosamente.
-Entonces debes estar haciendo las cosas muy mal si necesitas apagar el mío para demostrarlo.
WhiteSun dejó de moverse. Naruto supo inmediatamente que había cometido un error. El siguiente ataque fue brutal. El mundo se volvió blanco. Después negro.
Naruto cayó. Esta vez no volvió a levantarse.
III. Ren
Ren estaba buscando a Naruto porque Hanabi lo había obligado.
Aquello sería importante después.
-Ve a buscarlo.
-¿Por qué yo?
-Porque eres su amigo.
-Tú también.
-Estoy ocupada.
-Estás mirando el teléfono.
-Exactamente.
Ren había salido protestando. Nunca llegaría a terminar aquella protesta. Escuchó un impacto.
Después otro. Corrió.
-¿Naruto?
Dobló una esquina. Se detuvo.
Naruto estaba en el suelo. Una figura se alzaba frente a él. Ren sintió que todo su cuerpo se helaba.
-Naruto.
WhiteSun giró. Ren vio cómo levantaba una mano. Hacia Naruto.
No necesitó comprender qué iba a ocurrir. Su cuerpo lo comprendió antes. Su sombra se movió. Ren bajó la mirada.
-¿Qué...?
La sombra atravesó el suelo como una flecha. WhiteSun reaccionó apenas a tiempo. Retrocedió. La sombra cambió de dirección. Lo siguió. Ren quedó inmóvil..Él no estaba haciendo aquello. O sí..Pero no sabía cómo. Una voz pareció surgir desde lo más profundo de su consciencia. No mediante palabras.
Mediante conocimiento. Ángulo.
Distancia. Luz. Posición. Movimiento. Ren levantó lentamente la cabeza. Su postura cambió. WhiteSun también lo notó.